MINISTERIO PÚBLICO NO HA QUERIDO ENTREGAR MÁS DETALLES
El vínculo entre los crímenes de Ana María Pizarro y María José Zambra
Solo unos metros separan el departamento de Ana María Pizarro en el condominio Mistral Oriente y la animita que conmemora el hallazgo de los restos de María José Zambra, cerca del puente El Libertador. No obstante, además de su brutalidad, existen algunos elementos que vinculan a ambos hechos de sangre.
En primer lugar, los cuerpos de las víctimas fueron encontrados desmembrados y abandonados en sitios eriazos. Sin embargo, nadie imaginó que estos crímenes, separados por seis años, compartirían otro hecho que salió a la luz pública en los últimos días.
Porque lo que parecía una simple coincidencia, el avance de la investigación permitió establecer que Ana María utilizaba un chip de teléfono que había pertenecido a María José Zambra. El aparato, de hecho, fue reactivado semanas después del asesinato de Zambra, ocurrido el 19 de octubre de 2019.
Este hecho llevó en su momento a que la Policía de Investigaciones entrevistara a la misma Ana María Pizarro, quien declaró que el teléfono era usado por su entonces, pareja, un hombre de nacionalidad venezolana. En efecto, se trataría del mismo sujeto que actualmente se encuentra prófugo y que es sindicado como el principal sospechoso del crimen de Ana María, perpetrado en abril de este año.
Aunque tanto la Policía de Investigaciones como el Ministerio Público se han negado a confirmar esta información, alegando que la causa se encuentra bajo reserva absoluta y que no se entregarán antecedentes sobre identidades ni otros detalles del caso.
PRINCIPAL SOSPECHOSO
En este contexto, el fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper insistió en que el autor del crimen de Ana María “está totalmente identificado. Hace varias semanas que hay una orden de detención en su contra, la policía lo está buscando y eso es lo que puedo decir por ahora (…). Esperamos encontrarlo pronto, pero en calidad de autor hay solo una persona”.
Dicho sujeto es un hombre oriundo de la ciudad de Valencia, en Venezuela, y habría mantenido una supuesta relación amorosa con Ana María Pizarro. Hasta ahora, el hombre, de entre 35 y 40 años, no ha sido ubicado por las autoridades, e incluso se emitió una “alerta internacional” ante una posible fuga del país.
Respecto de las circunstancias que lo vincularían al crimen de María José Zambra, y cómo llegó a sus manos el chip del teléfono celular, aún no se han esclarecido los hechos por parte de las policías.
Los cercanos tanto de Zambra como Pizarro cuestionan que no se haya profundizado esta línea investigativa respecto a este sujeto, especialmente considerando que en su momento las autoridades indicaban que, respecto al homicidio de María José Zambra, no existían sospechosos directos en el caso, sino sólo posibles móviles para explicar su desaparición.
Las dudas sobre la participación del mismo sujeto en ambos casos ha alertado a la comunidad, quienes se preguntan si en la comuna ha estado viviendo durante años un asesino con tal nivel de crueldad y frialdad.