En dos meses podría definirse el futuro del recinto
Conflictos judiciales ponen en riesgo funcionamiento del Teatro Centenario
Luego de complicaciones operacionales que se han trasladado al plano jurídico, en el que demandas y querellas cruzadas se apuntan entre el arrendador y el arrendatario, el Teatro Centenario y su función cultural se mantienen en suspenso, a la espera de que los tribunales diriman dichas quejas y se pueda destrabar el juego en favor de uno u otro sector.
Siendo el único centro cultural de peso de La Serena, y debido a su ubicación y trayectoria, el teatro es el centro de todas las miradas y el epicentro de las actividades artísticas locales, aunque para ello deba contar con un factor básico: debe estar operativo y contar con un músculo humano que convoque a las actividades masivas, algo que por una u otra razón le ha costado consolidar en los últimos años.
Luego de su pérdida de rentabilidad como cine, tras la llegada de las multisalas, el Teatro Centenario ha navegado en el limbo mientras busca recuperar su identidad. Estuvo una década bajo la administración de la familia Cuturrufo, quienes le dieron una identidad musical que no terminó de llenar las expectativas económicas que se requerían para sostenerse, por lo que el propietario del inmueble, el Arzobispado de La Serena, buscó una nueva fórmula para mantenerlo en pie.
Es así como se logró un trato con Inversiones Alta Cruz como intermediario, quien lo arrendó a Teatro Centenario SPA para su gestión y funcionamiento, con el compromiso de devolver la identidad cultural que siempre ha debido tener.
Cuesta arriba
Al respecto, el administrador actual del teatro, Sebastian Bravo, explicó a Diario El Día el pedregoso camino que le ha tocado transitar y las expectativas que hay para cuando el escenario jurídico esté más despejado.
“El Día de los Patrimonio del año 2022, una fundación dedicada al rescate del Teatro Centenario y varios concejales descubrieron que el interior del edificio estaba siendo demolido por el intermediario, y se estaban construyendo galerías comerciales en él. Es cuando reacciona el Consejo de Monumentos y el intermediario decide arrendarme a mí el teatro, ya que yo tenía una propuesta cultural sobre la mesa desde el año 2021. En julio de 2022 yo tomo el arriendo e inmediatamente comienzo a tener problemas con la municipalidad por incumplimiento y acoso, que buscaban impedir el progreso del proyecto”, explicó Bravo.
Señaló que a partir de allí se dispararon las querellas cruzadas que se aderezaron con la no renovación de patentes y otros señalamientos, que a su juicio buscarían que intermediario recupere el espacio una vez que esté restaurado y posicionado.
“Yo logré refaccionar el teatro por dentro. Con fondos propios lo restauré completamente y lo posicioné como una sala de conciertos de nivel internacional. Una vez que ya está andando el negocio es que comienzan a sabotear el proyecto, con el fin de recuperarlo y poder arrendar el teatro a terceros. Nosotros seguimos adelante con los eventos, pero se nos ha hecho cuesta arriba porque ha sido muy difícil programar actividades con anticipación porque por estas circunstancias (judiciales) ha bajado la venta de entradas, lo que ha sido un impacto económico tremendo para nosotros. Esto nos impide firmar auspicios, nos impide programar espectáculos a más de dos meses, nos impide desarrollar el proyecto en toda su plenitud porque en cualquier momento nos pueden lanzar a la calle”, lamentó el administrador.
Consultado acerca de la posibilidad de llegar a un buen término para mantener el proyecto cultural tal cual estaba planteado, Bravo reconoce no ser muy optimista al respecto.
“Jurídicamente eso es imposible, ya que todas las acciones judiciales tienen por objeto terminar el contrato, lo que queda pendiente es quien recibe la indemnización. Sí o sí el contrato se va a terminar. Así que esto queda totalmente en manos de monseñor René Rebolledo, arzobispo de La Serena, quien tiene la decisión final sobre el destino del inmueble. Aunque no hay plazo estipulado el resultado del juicio debería estar saliendo de uno a dos meses más”, adelantó.
Resaltó que su intención siempre fue seguir indefinidamente, ya que el proyecto cultural sería a largo plazo.
“Esto es un proyecto que me ha costado mucho levantar, y que ha sido muy bien recibido por la comunidad. Hasta el momento llevamos más de 14 mil firmas reunidas, y hemos recibido el apoyo de todas las autoridades de la región: concejales, diputados, seremis. Si pudiéramos trabajar con más libertad yo creo que la cultura se movería muchísimo más, crecería exponencialmente, porque podríamos traer artistas de mucho mayor nivel, podríamos tener espectáculos más seguidos, porque con la seguridad que nos daría poder proyectar a futuro, podríamos lograr alianzas mucho más importantes con instituciones más grandes, a mediano y largo plazo”, proyectó el administrador.
Recuperación
Consultado sobre el desarrollo artístico y cultural, el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Cedric Steinlen Cuevas, manifestó el “total apoyo a la gestión que ha realizado el Sr. Sebastián Bravo en la recuperación y puesta en valor del Teatro Centenario, a través de la restauración del patrimonio arquitectónico de este Inmueble de Conservación Histórica y el fomento de las culturas y las artes de la Región de Coquimbo”.
Agregó que el Teatro Centenario representa un ejemplo concreto de cómo la gestión cultural puede recuperar el patrimonio, articular comunidades creativas y generar un impacto duradero en el territorio, y que su rol como plataforma para la creación, circulación y acceso a la cultura ha sido clave para la Región de Coquimbo.
“Además, ha propiciado el fomento de la industria cultural, contribuyendo a la profesionalización del sector artístico en nuestra región, al generar ventas de tickets, no sólo de artistas nacionales o internacionales, sino también de agrupaciones regionales. Por todo lo anterior, sería una gran pérdida para la cultura de nuestra región si el Teatro Centenario dejara de funcionar”, vaticinó el seremi.