Una promesa que se diluye

Nuevo retraso pone en duda compromiso presidencial de la desaladora de Coquimbo

La Dirección General de Concesiones informó que el proceso de licitación se aplazará nuevamente, ahora hasta el 23 de septiembre, lo que posterga otra vez un proyecto que fue presentado como prioridad presidencial. En la región crece la incertidumbre sobre si realmente se cumplirá la promesa de garantizar agua potable mediante esta infraestructura clave.
martes 02 de septiembre de 2025

La mañana de este martes la Dirección General de Concesiones (DGC) confirmó lo que muchos temían: la licitación de la Planta Desaladora para la Región de Coquimbo no se concretará en la fecha comprometida. La recepción de ofertas técnicas y económicas, que debía realizarse el 2 de septiembre, fue trasladada al 23 del mismo mes, mientras que la apertura de ofertas económicas quedó fijada para el 24 de octubre.

Si bien el Ministerio de Obras Públicas argumenta que el cambio responde a solicitudes de seis grupos interesados en el proceso, que pidieron más tiempo para revisar modificaciones técnicas, en la práctica esto constituye un nuevo aplazamiento en un camino marcado por promesas incumplidas.

El proyecto, que involucra una inversión estimada de USD 350 millones y se emplazará en la Ensenada de Panul, considera una operación inicial de 800 litros por segundo con opción de ampliación a 1.200 l/s. La infraestructura será vital para el consumo humano y multipropósito, incluyendo una conducción de casi 19 km hasta estanques de 8.000 m³.

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Una promesa que se diluye

Desde que en diciembre de 2024 se llamó oficialmente a licitación, la planta desaladora fue presentada como un compromiso presidencial y como “la gran solución” frente a la crisis hídrica que afecta a la Región de Coquimbo. Sin embargo, los plazos se han estirado una y otra vez, al punto de instalar la duda sobre si la obra realmente verá la luz en los tiempos anunciados.

En la región, donde la sequía golpea con fuerza y los embalses apenas sostienen el consumo humano, la falta de avances concretos genera frustración. Cada postergación se percibe como una señal de descoordinación y de ausencia de voluntad política para priorizar de verdad un proyecto que debió estar en ejecución hace años.

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Argumentos oficiales y críticas locales

El director general (s) de Concesiones, Claudio Soto, señaló que la extensión de plazos “se enmarca en los esfuerzos técnicos y de gestión que estamos realizando para concretar un proyecto estratégico para la región”.

Sin embargo, para la ciudadanía y las autoridades regionales lo que pesa no son las intenciones, sino la falta de resultados. La desaladora ha sido catalogada como “prioridad presidencial”, pero la demora constante en el cronograma pone en entredicho ese compromiso.

¿Un riesgo de licitación desierta?

Aunque el MOP insiste en que hay interés de parte de al menos 19 empresas que adquirieron bases, lo cierto es que los cambios en las fechas reflejan la dificultad de generar condiciones óptimas de participación. Cada vez que se amplía un plazo, reaparece el fantasma de una licitación que podría quedar desierta, lo que representaría un golpe demoledor para la credibilidad del sistema de concesiones y para las esperanzas de la región.