FAMILIAS TIENEN UNA DURA VISIÓN AL RESPECTO

Integración de estudiantes TEA: la gran deuda del sistema educativo

Si bien, existen protocolos y planes de acompañamiento en varios establecimientos educacionales, para muchos familiares de estos jóvenes todo “está en el papel”, pues la implementación “es lo que falta”.
Padres de estudiantes con TEA exigen que se respete y cumpla el derecho de sus hijos a estudiar en establecimientos regulares, y no ser relegados a recintos educacionales que sean exclusivamente para alumnos con necesidades educativas especiales. / PEXELS
Padres de estudiantes con TEA exigen que se respete y cumpla el derecho de sus hijos a estudiar en establecimientos regulares, y no ser relegados a recintos educacionales que sean exclusivamente para alumnos con necesidades educativas especiales. / PEXELS
sábado 06 de septiembre de 2025

La educación inclusiva en Chile se encuentra en una encrucijada compleja. Y es que en el último tiempo, en varios establecimientos de la Región de Coquimbo se han vivido distintos episodios de “desregulación emocional” en estudiantes con Trastorno de Especto Autista (TEA), los que han derivado en agresiones a pares o educadores, lo que ha encendido la preocupación entre las comunidades educativas.

“Mi hijo es muy concreto. Si el profesor le dice que vaya a “ver si está lloviendo en la esquina”, lo más probable que salga a observar si eso está pasando. Cuando entró a un nuevo colegio ‘normal’ los compañeros lo molestaban y le tomaban sus cosas. Les decía que por favor no lo hicieran. Aguantó las primeras veces y luego explotó. Claro, el profesor al verlo ‘agresivo’ intentó agarrarlo y detenerlo, lo que más lo desreguló, y mi hijo lo empujó fuertemente”. Este es el relato de Amanda Carrasco, madre de un adolescente de 14 años con TEA quien, si bien, no justifica la agresión, explica que ella informó al colegio de esta situación y cómo prevenir y abordar las eventuales desregulaciones que pudiera sufrir su hijo.

No obstante, dice, los docentes no supieron en el momento llevarlas a la práctica. “En todo el colegio comentaban que un alumno le había pegado a un profesor y los apoderados y otros docentes pedían su expulsión, pero no saben que mi hijo llegó al límite porque lo sacaron de su rutina y no supieron contenerlo”, afirma la madre. Además, critica que de nada sirvió el título de “colegio inclusivo” ni todas las sesiones con las profesionales del Programa de Integración Escolar pues, a la primera desregulación, ya querían sacar a su hijo.

MARCO LEGAL

Para los expertos, casos como el de este estudiante de 14 años, exponen el verdadero problema de fondo en relación a este asunto: ¿están realmente preparados los colegios para manejar estas situaciones con protocolos, empatía y expertise técnico? ¿O se sigue cargando el peso exclusivamente sobre las espaldas de los niños y sus familias?

Al respecto, José Perich, fundador del Colectivo Autismo Chile y coordinador técnico del Centro Divergente, explicó a El Día que este es un problema que se ha teñido de emocionalidad. Perich sostiene que el marco legal existe, el cual está anclado en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y que obliga a los colegios a realizar “todos los ajustes razonables” para garantizar la plena inclusión.

“Hay tres ejes centrales: el acceso, la participación y el aprendizaje. El sistema debe tender a minimizar las barreras que los impiden”, afirmó el especialista. El experto afirma que se deben aplicar estos planes preventivos para evitar eventuales desregulaciones de los estudiantes TEA. “Ese es el elemento clave”, indicó el fundador del Colectivo Autismo Chile.

En ese contexto, Perich agrega que la respuesta del Estado, impulsada por la presión social, ha sido la creación de protocolos. “Es a partir de la Circular 586 de la Superintendencia de Educación. De ahí emanan los protocolos de acción frente a desregulaciones emocionales y los planes de acompañamiento. Está en el papel, pero la implementación, llevarlo a la acción, eso es lo que falta”, asegura el especialista.

No obstante, Perich admite que estos planes son “muy técnicos” y que falta mucha preparación a nivel de comunidad educativa para elaborarlos. “El ministerio les dice, ‘tienen que elaborar un plan’, y las escuelas responden: ‘¿y cómo?’. Al no tener los conocimientos, es lo que básicamente estamos viendo a nivel de las dificultades. Esta implementación deficiente, ambigua y lenta, deja a todos expuestos: estudiantes, profesores y a las propias familias”, asevera Perich.

El directivo de Autismo Chile aclara que la escuela debe tener protocolos que delimiten claramente los procedimientos frente a una desregulación para que la situación no escale. Sin embargo, reitera que el verdadero núcleo de la solución, a su juicio, está en planes de acompañamiento emocional. Pero además, el experto amplía el foco, recordando un hecho del que “nunca se habla”: y es que también existen profesores autistas que pueden sufrir desregulaciones.

EDUCACIÓN EN LA DIVERSIDAD

Por su parte, María Guardia, madre de un joven con TEA y directora de la Agrupación Zoe, subraya que los apoderados deben enseñar a sus hijos sobre la inclusión y así como ellos, preparar de la mejor forma a sus hijos en un ambiente que puede ser muy hostil para la condición de quienes tienen TEA.

“Este no es un tema de recursos, es un tema de voluntades de la comunidad educativa”, sentencia. El problema, dice, es que el hostigamiento a los niños con esta condición y la incomprensión escolar son pan de cada día. “He visto profesores decir ‘no necesitamos sus charlas’. Hay altanería, y después el niño es el problema”, denuncia la madre.

Además, hace mención al peregrinaje de su familia por distintos colegios, donde ocultar el diagnóstico de su hijo era a veces la única opción para lograr una matrícula, lo que refleja un sistema que, en su opinión, prefiere excluir a incluir. “Si en un aula de 20 niños, la mitad tiene TEA, ¿dónde está la verdadera oferta especializada?”, cuestiona.

Por eso, afirma que lo que se requiere es capacitación obligatoria y real para docentes, y educación en la diversidad para todos los estudiantes. “Si yo cambio, aunque nada cambie, todo cambia (...). Instrúyanse, hablen con la gente que vivimos esto. Antes de juzgar, pregunten el por qué”, afirma la madre.

Y por lo mismo, rechaza la creación de políticas públicas a puertas cerradas. “La Ley TEA que se aprobó no es la que las mamás presentamos. Se cambiaron cosas primordiales. Las políticas se deben hacer escuchando a los actores principales, a quienes vivimos el problema, no entre cuatro paredes”, subrayó.