habrían aumentado los deslizamientos de material
Vecinos de Villa Talinay sostienen que “arreglos” en socavón terminaron por generar más daños
Cada lluvia y sismo no son solo fenómenos naturales para los residentes de villa Talinay, en el sector de La Cantera; son recordatorios de que la tierra bajo sus pies se desvanece.
Y es que un socavón que no cesa de crecer, amenaza con tragarse sus hogares mientras las soluciones definitivas brillan por su ausencia y las medidas de mitigación, según relatan los vecinos, solo han servido para aumentar este peligro.
Sin embargo, este peligro que afecta a viviendas que se asoman peligrosamente a la quebrada El Culebrón, no es nuevo. De hecho, las denuncias se remontan a 2012, cuando los vecinos comenzaron a observar cómo el mirador y la plaza, construidos al borde de la ladera, se fueron hundiendo y deslizándose quebrada abajo progresivamente. Los expertos consultados a lo largo de estos años apuntan a una causa clara: una planificación urbana deficiente: la densa pavimentación, combinada con un sistema de drenaje de aguas lluvias insuficiente ha generado filtraciones subterráneas que socavan el terreno. Este proceso, diagnosticado como “socavación antropogénica”, es el resultado directo de intervenciones humanas que alteraron la capacidad natural del suelo para absorber el agua.
Sin embargo, el punto de inflexión, según la comunidad, llegó este año, cuando tras las intensas precipitaciones, el municipio de Coquimbo instaló un tubo para evacuar las aguas. Lejos de ser la solución esperada, esta intervención fue, en palabras de los vecinos, un despropósito.
“Ahora hay al menos cuatro socavones”, afirma con resignación Isabel Galaz, residente de Villa Talinay. “Asistimos a reuniones donde les dijimos que el relleno no nos convencía, y con estas lluvias se formaron más socavones en el mismo terreno. El peligro es inminente; no tenemos seguridad alguna. Nuestras casas vibran, por decirlo de alguna manera”, aseveró Galaz.
En ese contexto, Matías Cárdenas, uno de los voceros más activos de la comunidad de vecinos, no mide palabras para criticar la actuación del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) y del municipio.
“SENAPRED ha emitido oficios, pero resulta contradictorio que, en vez de medidas proactivas, solo actúen reactivamente ante la prensa”, señala.
Cárdenas cuestiona además, la exclusión de los afectados de las mesas de trabajo que se han levantado para analizar la situación.
“No he sido invitado a ninguna; solo fui a una reunión que yo mismo solicité. Esto ya es un chiste para la comunidad. Me siento como un ciudadano de segunda clase”, critica el vecino de villa Talinay.
Y sobre las intervenciones realizadas, Cárdenas es categórico.
“Solo vinieron a poner tierra y una reja. La documentación indica que la zona está cerrada, pero cualquiera puede acceder, lo que es un peligro. El área se volvió a caer porque la mitigación no resolvió el problema de fondo; es una bomba de tiempo”, advirtió.
Su desconfianza llegó al extremo de enviar una solicitud vía Transparencia a SENAPRED, advirtiendo del riesgo. “Respondieron que ‘está todo bien’. ¿Cómo puedo confiar en eso cuando la realidad es evidentemente distinta?”, reclama.
A su vez, Catalina Oyarce, presidenta del comité de seguridad y vecina de la calle Papa Telésforo, resume la frustración de una comunidad que se siente invisible.
“Villa Talinay es el patio trasero de Coquimbo y no es visto por nadie”, subraya.
Con indignación, Oyarce critica además, la posible autorización de nuevas construcciones en la zona.
“Están ofreciendo departamentos en un lugar que no es apto para construir porque la tierra es blanda. Sería una negligencia, un premio a quienes cometieron fallas y el municipio sabe y autoriza la construcción”, denunció la vecina.
OBRAS DEFINITIVAS
Desde el ámbito edilicio, Juan Diego García, director de Seguridad Pública del municipio de Coquimbo, afirmó que durante el año 2024 se ha trabajado en esta problemática con distintas unidades municipales, como la Secretaría de Planificación Comunal, la Dirección de Obras Municipales, el Departamento de Prevención de Riesgos ante Desastres y Emergencias, y la Dirección de Aseo y Ornato, entre otras, buscando soluciones a corto y largo plazo. De forma paralela, agrega, el municipio ha convocado a otros organismos del Estado liderando mesas de trabajo con SENAPRED, SERNAGEOMIN, SERVIU, DOH y Aguas del Valle, solicitando informes y apoyo para intervenir el lugar.
Respecto a las acciones propiamente tal ejercidas por el municipio, García explica que este 2025 se ha realizado el retiro de mobiliario urbano e iluminación del área afectada, así como el cierre perimetral de toda la zona junto a la instalación de señaléticas de advertencia de peligro y prohibición de ingreso.
“Como medidas de corto plazo se realizó con maquinaria municipal un nuevo relleno y compactación del terreno donde se ubica el socavón y una nueva canalización con tubería y pedraplén redireccionando el agua de los colectores ubicados en calle Papa Telesforo”, señala el director de Seguridad porteño.
García sostiene que durante los distintos eventos hidrometeorológicos que afectaron la comuna en junio y julio, se realizó un monitoreo de estos trabajos y se constató en terreno una eficiente descarga de agua, incluso con 130 mm de agua caída en un solo día durante el último sistema frontal.
“Actualmente se cuenta con el diseño de obras definitivas para dos socavones que contempla un colector de aguas lluvia, cuyo sumidero contará con una capacidad hidráulica cinco veces mayor a la existente. Este se realizará en dos tramos; el primero de carácter subterráneo con una tubería de 500 mm y el segundo, con una canal trapezoidal abierta construida en pedraplén que llevará el agua hasta el estero El Culebrón”, aseguró.