NO SE TRATA DE UN SIMPLE TÍTULO

La estrella que consagra la historia de Coquimbo Unido

Ser campeón no cambia la historia del club: la consagra. Porque esta institución seguirá siendo la misma que nació en 1958 para darle identidad a su gente. Pero ahora, cuando los niños miren su camiseta, verán una estrella que contará todo lo que costó llegar hasta ella. Una estrella que no se compró ni se improvisó; se construyó con lágrimas, con trabajo y con amor.
Cristian Silva
Cristian Silva
miércoles 05 de noviembre de 2025

La estrella obtenida por Coquimbo Unido no solo representa un trofeo, sino la consagración de una identidad deportiva y emocional. Y es que el campeón 2025 quedará en la memoria colectiva como el equipo que combinó talento y trabajo, estrategia y corazón.

En medio de las miles de historias que se cruzaron esa tarde de domingo en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso - vestido de gala para el evento más grande de su historia - estaba la de Exequiel Martínez, hincha de toda la vida.

Su testimonio resume lo que vivió el pueblo coquimbano en esa gloriosa jornada.

“Imagínese, toda la vida yendo al estadio. No tengo recuerdo de haber vivido algo así, y desde que tuve familia, con mis hijos. Disfrutar esto con Julián y Exequiel fue algo maravilloso. Hace poco se fue mi abuelo, el que me llevó por primera vez al estadio (...). Fue por los que ya no están. Todos teníamos a alguien así en la cabeza ese día”, relata con la voz entrecortada.

“De verdad, ha sido una de las emociones más grandes de mi vida. Y hoy lo coronamos con una estrella que hace tanto tiempo anhelábamos. Le prometo que los que ya no están, estaban ayer. Este equipo no tiene techo, pero el barco pirata es tan grande que caben todos. Que el amor por los colores siga siendo lo más importante para Coquimbo”, comentó a El Día.
Esa emoción resume lo que este título significó: una verdadera herencia, un agradecimiento, una historia compartida entre generaciones.

EL CAMPEÓN MÁS COMPLETO

Pero este título no fue casualidad. Coquimbo Unido cuenta con más de diez jugadores por sobre los 1.400 minutos, un dato que evidencia estabilidad, planificación y una base sólida.

Diego Sánchez (2.250’), Francisco Salinas (2.243’), Matías Palavecino (2.212’), Manuel  Fernández (2.127’), Bruno Cabrera (2.115’), Juan Cornejo (1.991’) Cecilio Waterman (1.704’) Sebastián Galani (1.678’), Alejandro Camargo (1.472’) y Benjamín Chandía (1.467’) han sido los más utilizados. Se trata de una columna vertebral que sostiene una estructura de un equipo que creyó y no se rindió nunca. 

Y la historia no termina con la copa. En las cuatro fechas restantes, el Barbón buscará seguir rompiendo récords y dejar este título inscrito entre las campañas más dominantes del fútbol chileno.

PALESTINO, UN DUELO CON HISTORIA

Es así como este sábado, a las 17:30 horas, el campeón visitará a Palestino en La Cisterna. El cuadro árabe, que viene de vencer por 2-1 a Deportes Limache, se juega su presencia en la Copa Libertadores 2026. 
Pero ese duelo tiene una particularidad: los árabes son el único rival al que Coquimbo Unido no ha podido vencer este año.

Bajo el apoyo siempre trascendente y relevante de Claudio Véliz en estadística, en la primera rueda igualaron sin goles en el Sánchez Rumoroso. El dato es elocuente, ya que hace ocho enfrentamientos que el elenco aurinegro no derrota a Palestino, desde aquel 9 de septiembre de 2020 (1-0 en Coquimbo).

Peor aún, jugando en La Cisterna, el Pirata no gana desde el 2 de mayo de 2004, cuando se impuso por 3-2.  Son ocho visitas sin triunfos en Primera División. El desafío está servido en un año donde nada ha importado. El invencible campeón 2025 buscará romper esa racha y acercarse a un récord que muy pocos logran, como lo han hecho ya en este año, pulverizando marca tras marca, como las actuales 14 fechas con triunfos consecutivos y 17  jornadas sin conocer un mal resultado.

DESDE EL SIGLO PASADO

Los registros lo confirman. El último campeón de un torneo largo que consiguió derrotar al menos una vez a todos sus rivales fue Universidad de Chile en 1999, aunque ese certamen tuvo liguilla final. En un torneo de 16 equipos y 30 fechas, la última vez que ocurrió fue en 1994, también con la “U”.

Coquimbo Unido podría igualar ese registro histórico si derrota a Palestino y mantiene su paso triunfal. Sería otro símbolo más de una campaña perfecta, la de un equipo que jugó con alma, que hizo soñar a su gente y que demostró que en el norte también se puede escribir historia grande, porque este título no solo cambia el presente: consagra para siempre la identidad de un pueblo que vive, siente y respira fútbol con el corazón en el puerto.

Si bien resulta prematuro anticipar la formación que podría llevar González a ese compromiso, se comentaba en los pasillos cercanos al complejo Las Rosas – que ayer volvió a cobijar a los campeones tras la mágica tarde de domingo - que podrían darle descanso a los jugadores más golpeados, entre ellos, Matías Palavecino, como también el defensor Manuel Fernández, en parte para protegerlos y para el clásico con CD La Serena de la jornada 28 – programado para el fin de semana posterior a las elecciones presidenciales -, el sábado 22 o domingo 23 de noviembre.

La estrella que consagra la historia de Coquimbo Unido