casi una década sin avances
Los obstáculos que han impedido la conclusión de las obras del Mercado del Mar
Por: Javiera Jeria
La construcción del Mercado del Mar, iniciada en 2016, enfrentó una serie de dificultades administrativas, financieras y técnicas que terminaron por estancar el proyecto durante casi una década.
El posterior abandono del inmueble lo transformó en un foco de inseguridad y delincuencia, siendo utilizado de manera irregular por personas en situación de calle y convirtiéndose en un punto crítico para el borde costero de Coquimbo.
En efecto, el espacio quedó a medio construir. lo que derivó en un progresivo deterioro de la infraestructura producto de incivilidades, robo de materiales y la exposición permanente a las condiciones ambientales propias del borde costero. Pese a diversos intentos por reactivar la obra, estos no prosperaron hasta ahora.
Actualmente, el gobierno regional anunció la aprobación de un presupuesto superior a los 9 mil millones de pesos para concluir la construcción del recinto, noticia que fue valorada por el municipio como una señal concreta para destrabar uno de los proyectos más emblemáticos y postergados de la comuna.
PRIMEROS PROBLEMAS CON LA CONSTRUCCIÓN
La iniciativa comenzó a gestarse durante el mandato del exalcalde Pedro Velázquez, aunque el financiamiento fue aprobado recién en 2016, bajo la administración de Cristian Galleguillos. En esa oportunidad, el GORE dispuso de cerca de 6 mil millones de pesos, monto solicitado por la empresa constructora Indico Ltda., encargada de ejecutar las obras.
Sin embargo, tras el evento sísmico y tsunami ocurrido en septiembre de 2015, se realizaron modificaciones al diseño original del recinto, incorporando nuevos protocolos de seguridad.
Las obras finalmente se iniciaron, pero luego de un año de avances, la empresa a cargo se declaró en quiebra, lo que significó el término anticipado del contrato y la paralización total del proyecto.
AUGE DE INCIVILIDADES
Con el paso de los años, los reajustes presupuestarios, las observaciones técnicas y los problemas contractuales mantuvieron el proyecto detenido. El abandono del inmueble propició la ocupación del espacio por personas en situación de calle, transformándolo en un foco de conflictos, incivilidades y delitos que afectaron la seguridad del sector.
Pese a los reiterados intentos del municipio por desalojar el recinto y cercar el perímetro, la situación se mantuvo sin mayores cambios. Paralelamente, la estructura sufrió un visible deterioro producto de grafitis, vandalismo y el robo de materiales que quedaron expuestos tras la paralización de las obras.
TROPIEZO TRAS TROPIEZO
En conversación con El Día, el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, señaló que desde el inicio de su administración uno de los principales objetivos fue sanear las finanzas municipales y recuperar proyectos abandonados. En ese contexto, explicó que el Mercado del Mar implicó años de gestiones, viajes a Santiago y reuniones con distintas autoridades, además de enfrentar una extensa burocracia para renovar la concesión y actualizar el proyecto.
Según detalló, las tramitaciones ante la Subsecretaría de las Fuerzas Armadas, los estudios técnicos de la Secretaría de Planificación Comunal y las evaluaciones del Ministerio de Desarrollo Social fueron procesos largos y complejos, pero que hoy ya se encuentran regularizados.
Gracias al trabajo conjunto con el gobernador regional, Cristóbal Juliá, el municipio vislumbra por primera vez un escenario concreto para la reactivación del mercado.
Manouchehri afirmó que existe voluntad de agilizar los procesos administrativos para que este año se pueda poner la primera piedra del renovado Mercado del Mar, destacando además el impacto positivo que tendría la obra en la economía local, el turismo y la recuperación urbana del borde costero.
EXPECTATIVAS Y DESCONFIANZAS
Un equipo de Diario El Día recorrió el puerto de Coquimbo para conocer la opinión de comerciantes y trabajadores del sector sobre la posible reactivación de este proyecto.
Mientras algunos valoran el anuncio y lo consideran una oportunidad largamente esperada para recuperar un espacio deteriorado, otros manifiestan escepticismo frente a promesas que, aseguran, se han repetido durante años.
“Hasta que no veamos máquinas trabajando, cuesta creer”, señalaron algunos locatarios, quienes reconocen que el proyecto podría traer beneficios, pero prefieren mantener la cautela.
Pese al nuevo impulso anunciado, la expectativa convive con la desconfianza, a la espera de que esta vez la obra se concrete definitivamente.