Fue condenado a cadena perpetua por la muerte de Narumi
El vínculo del caso policial de Nicolás Zepeda con la Región de Coquimbo
El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en la ciudad francesa de Lyon, condenó este jueves al chileno Nicolás Zepeda a cadena perpetua por el asesinato de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, su exnovia, desaparecida en 2016 en Besanzón y cuyo cuerpo nunca fue hallado.
El veredicto, que establece la culpabilidad por asesinato con premeditación, provocó una notable sorpresa en la sala al ir más allá de las requisitorias del ministerio público, que había solicitado 30 años de cárcel.
Durante la lectura de la sentencia, el acusado permaneció con la cabeza agachada y el rostro cubierto por las manos, sin apenas reaccionar. Minutos antes, en sus últimas palabras, había reiterado su inocencia: "No la maté, no pude ser yo", afirmó entre lágrimas, asegurando que lleva casi una década viviendo "en un infierno" sin conocer el destino de su expareja.
La sentencia pone fin al tercer juicio en Francia contra Zepeda, después de que dos condenas anteriores, de 28 años de prisión, fueran anuladas por el Tribunal Supremo por un defecto de forma.
BÚSQUEDA EN LA SERENA
Recordemos que durante el mes de marzo del 2017, cuando la justicia francesa había solicitado la extradición de Nicolás Zepeda, la prensa nipona llegó a la ciudad de La Serena en busca del principal sospechoso. Y es que la madre del joven tenía una vivienda ubicada en un condominio en Avenida El Santo.
Si bien el primer destino de los periodistas japoneses fue Santiago, con el pasar de las horas recibieron el antecedente de que se habría trasladado a la capital regional, donde en aquella época vivían sus padres, con el fin de evitar el asedio de los medios de comunicación que estaban cubriendo el caso.
“Lo que pasa es que es un caso que ha impactado muy fuerte allá en Japón. Desde que ella, (la joven) desapareció y no había dejado pistas, pero cuando se empezó a hablar de esta persona chilena al menos hubo esperanza de que el crimen podía esclarecerse”, relató a El Día un corresponsal de la televisión nipona en esa oportunidad.
Si bien los profesionales estuvieron varios días haciendo guardia en la casa de los padres de Nicolás, nunca pudieron obtener una fotografía de él.