VIRAL TRÁGICO
‘Mataron a mi marido’: el trágico origen del viral de ‘La Chauchita’
El viral de “Las Calilas y las Mojojojo”, que por años fue objeto de memes y repeticiones sin contexto, ocultaba una historia de dolor y tragedia. La voz detrás de las icónicas frases, María Elena Garay, conocida como “La Chauchita”, ha roto el silencio desde su hogar en San Felipe para revelar que el registro fue capturado justo después de que declarara por el asesinato de su esposo, Cristian Vásquez Espinoza, alias “El Dedos Cortos”, en el año 2014.
Desde su casa en San Felipe, específicamente en el sector Cuatro Villas, María Elena Garay expresa su asombro ante la “fama” y el cariño que recibe. Relata que son diarias las peticiones de saludos y videos, y que la gente se preocupa por su salud. Su voz es reconocida por muchos, reapareciendo en ciclos de internet más de una década después de su origen.
Antes de este incidente, su vida era anónima, alejada de cámaras y cualquier exposición pública. Era una vecina más, la pareja de Cristian Vásquez. Con el tiempo, su nombre se desdibujó tras apodos que no eligió, como “la Mojojojo” o “la Calila”. Sin embargo, ella insiste en su verdadera identidad:
“Yo no soy ni la Mojojojo ni la Calila… yo soy la Chauchita”. Agrega con firmeza: “Yo soy sincera para decir las cosas. Yo no ando con hue… tapadas. Yo tengo que decir lo que tengo que decir nomás”.
En el año 2014, tres periodistas la rodearon frente a la comisaría de San Felipe. Un micrófono de VTV Valle Televisión, con el periodista Gonzalo Macaya, y otras grabadoras se acercaban mientras ella iniciaba un relato que se volvería viral. La entrevista improvisada tenía lugar tras una riña entre vecinos en la Villa 250 Años.
María Elena comenzó a narrar la secuencia de los hechos con el impulso que la caracteriza:
“Y salí yo y le dije: ‘Oye, ahue…, fíjate que hay niños chicos’. ‘Calláte sapa cul…’, me dijo (…) Y el hermano de la Margarita, el Care’ Puta que le dicen, pasó por la casa el día anterior, y nos dijo: ‘Se van a tirarse sapas cul…’”.
El registro editado y subido a YouTube ese mismo año, capturó su forma vehemente de hablar. En el video, su relato sigue sin pausas, apoyándose en la repetición y los nombres:
“Y ahí aparecieron to’as, to’as, to’as. Las Calilas, las Mojojojo, la Maiga. To’as esas aparecieron allá con sables. Y de ahí nosotros salimos también con unos cuchillos pa’ afuera”.
Este modo de expresión fue lo que fijó el video en la memoria colectiva, sin que la mayoría de los espectadores conociera el contexto real. Por años, el video circuló como un fragmento sin explicación, un sonido pegadizo descontextualizado. Hasta ahora, que María Elena misma rompe el silencio para aclarar:
“El video lo hicieron afuera de la comisaría de San Felipe. Y esto se trataba porque mataron a mi marido. De ahí salió el video. Eso nadie lo sabe”.
Ella pone la pieza que faltaba al rompecabezas. La “Chauchita” detalla la secuencia de los hechos previos:
“Yo estaba con él cuando lo mataron… nosotros habíamos tenido un problema con unas tipejas… después ellas llegaron a pelear para acá… nosotros igual salimos a echarles la aniñá…”. Continúa el desgarrador relato: “En eso yo entro a la cocina y siento los balazos. Ahí mi marido cayó, al entrar al comedor, herido de bala…”.
Tras el asesinato de su pareja, Cristian Vásquez Espinoza, fue llevada a la comisaría para declarar. Fue al salir de esa declaración, con el dolor aún fresco, que los periodistas la esperaban. “Después me llevaron a la comisaría para declarar… y cuando salí, estaban los periodistas. Eran personas del diario y de la televisión”, explica, señalando ese como el instante exacto en que se grabó el viral.
El conflicto que escaló y terminó con la vida de Vásquez, conocido como “El Dedos Cortos”, se originó en disputas previas entre vecinos en San Felipe, según la versión de María Elena. Los nombres que se hicieron famosos en el video no eran solo apodos, sino personas reales involucradas en la tragedia. Aunque inicialmente le “molestó” la viralización, con el tiempo el apoyo de la gente la hizo sentir “la misma hueá”, aceptando su inesperada fama y la notoriedad que su historia, finalmente completa, ha logrado.