ENTRE CAMINOS ANTIGUOS, ADOBE Y TRADICIONES

Las localidades históricas del Limarí que aún mantienen viva su identidad patrimonial

Mucho antes de la fundación de Ovalle como ciudad republicana, localidades como Sotaquí, Barraza y Monte Patria ya concentraban vida comunitaria, actividad agrícola y circulación de viajeros. Hoy, pese al paso del tiempo y los procesos de modernización, estos sectores todavía mantienen parte importante de su patrimonio, arquitectura tradicional y memoria rural.
La iglesia y el entorno tradicional de Barraza forman parte del patrimonio histórico y rural que aún se conserva en una de las localidades más antiguas del Limarí. (Foto: El Ovallino)
La iglesia y el entorno tradicional de Barraza forman parte del patrimonio histórico y rural que aún se conserva en una de las localidades más antiguas del Limarí. (Foto: El Ovallino)
lunes 25 de mayo de 2026

Iglesias centenarias, calles antiguas, construcciones de adobe y fiestas religiosas que aún movilizan a comunidades completas forman parte del patrimonio que todavía permanece vivo en distintas localidades históricas de la provincia del Limarí.

Pueblos como Sotaquí, Barraza y Monte Patria arrastran siglos de historia ligados al desarrollo agrícola y religioso del territorio, mucho antes de la consolidación de Ovalle como principal centro urbano de la provincia.

Para el arquitecto y académico de la Universidad de La Serena, Alejandro Orellana, gran parte de la historia del Limarí debe entenderse desde la lógica de una cuenca conectada por antiguos caminos interiores y poblados rurales.

“Estos pueblos nacen vinculados a caminos, parroquias y actividad agrícola. Tienen una estructura tradicional de los poblados rurales de Chile, con fachadas continuas en torno a un camino principal y construcciones asociadas al uso de materiales locales”, explicó.

Monte Patria

Dentro de las localidades históricas del Limarí, Monte Patria, registrado históricamente desde 1605 y llamado inicialmente Monterrey, destaca por el rol territorial que históricamente cumplió dentro de la cuenca. 

“Monte Patria tiene una importancia histórica porque funciona como una puerta de entrada hacia sectores como Tulahuén, Rapel o Huatulame. Desde ahí nacen distintos caminos hacia el interior de la cuenca”, señaló.

El académico agrega que el valor de estas localidades no solo está en su antigüedad, sino también en la permanencia de formas de construcción tradicionales y elementos arquitectónicos propios de la ruralidad del Limarí.

“En Tulahuén, el centro del pueblo es una zona de conservación histórica que está reconocida en el plan regulador de Monte Patria. Entonces, no es solamente la localidad de Monte Patria como tal, sino que también estos poblados tienen edificaciones tradicionales y muy singulares”, explicó.

 

Sotaquí

En el caso de Sotaquí, cuyos orígenes históricos se remontan a 1550, uno de los elementos más representativos corresponde a la fuerte identidad religiosa y comunitaria que históricamente se ha desarrollado en torno al Santuario del Niño Dios. “La iglesia de Sotaquí es particularmente relevante dentro del panorama arquitectónico de la cuenca”, comentó el académico. 

Junto a ello, el pueblo todavía conserva parte importante de sus construcciones tradicionales y de una dinámica comunitaria marcada por las festividades religiosas que cada año reúnen a cientos de personas.

“La iglesia puede ser el centro de atención, pero lo que ocurre en estas localidades es que las fiestas transforman completamente la dinámica del pueblo y mantienen viva gran parte de su identidad”, señaló Orellana.

El arquitecto además destaca la permanencia de técnicas tradicionales de construcción en tierra y adobe presentes en distintas localidades de la provincia. “Hay formas de construcción y utilización de materiales locales muy particulares y propias del lugar. Incluso vienen personas de otros países a estudiarlas”, sostuvo.

 

Barraza

En Barraza, consolidado formalmente como poblado en 1680 cuando se constituyó en parroquia,  parte importante del patrimonio todavía permanece visible en sus viviendas antiguas, calles tradicionales y construcciones que conservan elementos característicos de la ruralidad histórica del Limarí.

“El poblado se ha conservado bastante bien dentro del contexto general y mantiene una estética tradicional propia de la ruralidad del Limarí”, explicó Orellana. 

El especialista agrega que muchas de estas localidades surgieron en torno a antiguos caminos interiores y parroquias. “Hay que entender que todas estas localidades tenían una relación más directa con el camino principal que recorría Chile, que era el camino real, porque la carretera Panamericana es muy reciente”, explicó.

El desafío de conservar su identidad

Aunque el paso del tiempo y la modernización han transformado parte de la vida rural, en Barraza todavía permanecen viviendas antiguas, calles tradicionales y construcciones que forman parte de la identidad histórica del pueblo.

Benito Castillo, presidente de la Junta de Vecinos de Barraza, señala que gran parte del valor patrimonial del sector está precisamente en la conservación de estas edificaciones tradicionales. 

“Yo vivo en una casa patrimonial que tiene casi 200 años y todavía está operativa. Uno puede habitar estas construcciones y eso es bastante loable”, comentó.

El dirigente agrega que la comunidad mantiene un fuerte sentido de pertenencia con el pueblo y sus espacios históricos. “La iglesia, la plaza y el entorno se han mantenido bastante. Tiene como un aura especial, algo que se ha conservado en el tiempo”, sostuvo.

Sin embargo, reconoce que preservar este patrimonio también implica dificultades debido a los altos costos que significa mantener construcciones antiguas respetando su estilo original. “La gente quiere su pueblo, pero mantener estas viviendas y hacer mejoras respetando el estilo patrimonial tiene costos altos”, explicó.