POLICIAL

Exfiscal Roberto Díaz cae con droga en cárcel de Alto Hospicio

El exfiscal regional Roberto Díaz fue sorprendido por Gendarmería con pasta base y cocaína en el penal de Alto Hospicio. ¿Cómo cayó la exautoridad?
martes 26 de mayo de 2026

Un duro golpe a la credibilidad de las instituciones se registró en el norte del país. El exfiscal regional de O'Higgins, Roberto Díaz Quintanilla, fue detenido tras ser sorprendido intentando ingresar diversas drogas al Complejo Penitenciario de Alto Hospicio, terminando tras las rejas.

Durante la revisión de seguridad previa realizada por personal de Gendarmería el pasado domingo a las 14:50 horas, los funcionarios descubrieron el cargamento ilícito. El abogado pretendía ingresar para visitar a cinco internos del recinto carcelario.

Entre sus pertenencias, la exautoridad ocultaba 48 envoltorios de nylon con más de 156 gramos de pasta base y otros 10 contenedores con casi 44 gramos de clorhidrato de cocaína. Además, los gendarmes incautaron un teléfono celular y una botella de alcohol.

Este arresto representa el punto de quiebre final para una carrera que comenzó con un ascenso meteórico. En 2008, con solo 34 años, Díaz fue nombrado fiscal regional de O'Higgins por el entonces fiscal nacional Sabas Chahuán, tras liderar la terna de la Corte de Apelaciones de Rancagua con cuatro votos.

Díaz había egresado de la Universidad Bolivariana en el año 2000 e ingresó rápidamente al Ministerio Público en 2003 como jefe de la Unidad Jurídica de O'Higgins. En 2007 asumió el liderazgo de la Unidad de Víctimas y Testigos de la misma zona, pavimentando un camino que parecía destinado al éxito.

Sin embargo, su nombramiento generó tempranas dudas en el pasillo judicial. "Se rumoreaba que su llegada tenía que ver con cosas políticas, pero jamás escuché algo concreto", relató un persecutor de la época bajo reserva, añadiendo que Díaz no poseía un currículum sobresaliente ni conocimientos especiales para el cargo.

La caída definitiva comenzó solo dos años después, en 2010, gatillada por graves acusaciones de cohecho. Un imputado en una millonaria estafa inmobiliaria a ciudadanos españoles —cuyo perjuicio rozó los 14 millones de dólares— denunció que Díaz habría aceptado dinero a cambio de no oponerse a la libertad de uno de los involucrados.

A esto se sumó un vergonzoso incidente en una audiencia pública por irregularidades en la Seremi de Obras Públicas, donde el persecutor fue acusado de presentarse con hálito alcohólico. Testigos internos confirmaron que sus problemas con el alcohol y las fiestas constantes eran "un secreto a voces".

Ante la gravedad de los hechos, el fiscal nacional ordenó un sumario administrativo y decretó su suspensión en abril de 2010. Al salir de la fiscalía regional, Díaz leyó una declaración pública defendiendo su inocencia:

"Nunca, ni en esa investigación ni en ninguna otra, he recibido pago alguno por beneficiar o perjudicar a alguno de los intervinientes. Las acusaciones que se efectúan en mi contra son temerarias, carentes de prueba y fundamento".

El otrora jefe de fiscales, que alguna vez representó la máxima autoridad penal de una región completa, ahora deberá enfrentar a la justicia desde el otro lado de los barrotes en el norte del país.