POLICIAL
Suicidio femicida en La Serena: "Luchamos para que no la matara"
Un profundo dolor y la exigencia de justicia marcan a la familia de Ornella Uribe, la carabinera que se quitó la vida al interior de las dependencias del Labocar en La Serena. Su círculo cercano apunta a un crudo historial de violencia intrafamiliar y psicológica como detonante de la tragedia, configurando lo que denuncian como un caso de suicidio femicida en la capital regional.
La mañana del 15 de mayo, la madre de la funcionaria, Rosita, presintió el fatal desenlace en su hogar en Freirina, a poco más de dos horas de distancia. Horas más tarde, personal de Carabineros acudió a su domicilio para notificarle que su hija había utilizado su arma de servicio. Para la mujer, las señales de alerta y los malos augurios que experimentó días antes cobraron un sentido devastador.
La progenitora conocía de cerca el calvario que vivía la joven funcionaria policial debido al comportamiento de su expareja, un ciudadano uruguayo de nombre Esteban, quien era 25 años mayor que ella. De hecho, la propia Rosita había interpuesto denuncias previas ante la institución uniformada, logrando una orden de alejamiento y el traslado de domicilio de su hija. Incluso llegó a denunciarlo por secuestro, acción judicial que finalmente no prosperó en los tribunales.
El entorno de la víctima recuerda que el sometimiento comenzó de manera gradual desde que iniciaron la relación en abril de 2025. El primer síntoma visible fue el cambio radical en la vestimenta de Ornella, quien pasó a usar ropa ancha y opaca para ocultar su cuerpo. Posteriormente, vino un severo proceso de aislamiento social.
"Ella era otra persona. Antes era extrovertida, alegre. Hacía manualidades"
Así la recuerda su mejor amiga, aludiendo a cómo la joven borró contactos de redes sociales, faltó a compromisos y se distanció de sus seres queridos mientras comenzaban a aparecer moretones y heridas físicas que resultaban imposibles de esconder a simple vista.
La madre relata un violento episodio ocurrido en octubre de 2025, cuando Ornella pretendía asistir a un cumpleaños familiar vistiendo un vestido y tacones. Al verla, el sujeto reaccionó con extrema molestia, forzándola a cambiarse de ropa mientras ella lloraba en el baño de la vivienda. La situación derivó en una fuerte discusión donde intervino el padre de la joven, exigiendo respeto para su hija.
Al día siguiente, la carabinera regresó con el sujeto a su hogar en La Serena. Pese a que su madre viajó dos días después para intentar verla, la joven se excusó aduciendo motivos laborales, ocultando que su cuerpo presentaba múltiples lesiones físicas atribuibles a las agresiones físicas de su pareja.
La muerte de la funcionaria policial abre nuevamente el debate sobre el impacto de la violencia de género y la efectividad de las medidas de protección para las víctimas que visten el uniforme de la institución, mientras su familia insiste en que la tragedia pudo haberse evitado si se hubiese actuado con mayor rigurosidad frente a las denuncias previas.