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"Es una agenda ambiciosa": las duras condiciones de Milei con el FMI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio luz verde a la segunda revisión de su acuerdo con Argentina, lo que permitió destrabar una parte del paquete de financiamiento por 20.000 millones de dólares acordado el año pasado. Sin embargo, detrás del respaldo técnico al plan del Presidente Javier Milei, el memorando de políticas económicas que acompaña la decisión revela una serie de duras exigencias para los próximos dos años.
Entre las metas pactadas destaca una profunda reforma tributaria que el gobierno trasandino deberá presentar antes de fin de año. El objetivo de la iniciativa es simplificar un esquema nacional que el organismo internacional califica de "complejo, altamente distorsivo e inestable", caracterizado por albergar más de 155 impuestos vigentes.
De acuerdo con el diagnóstico del FMI, más de la cuarta parte de la recaudación argentina depende de tributos distorsivos, como los derechos de exportación, las transacciones financieras y el impuesto a los Ingresos Brutos cobrado por las provincias. Ante este escenario, el organismo elaboró una lista de recomendaciones clave:
- Reducir las exenciones impositivas a sectores específicos.
- Ampliar la base del impuesto a las ganancias para que tributen más contribuyentes.
- Elevar el régimen de monotributo para independientes y pymes.
- Simplificar el impuesto corporativo para reducir la carga sobre las empresas.
- Eliminar de forma gradual las retenciones al agro y el impuesto al cheque.
A mediano plazo, se plantea que las provincias sustituyan los Ingresos Brutos por un sistema de IVA compartido entre la nación y las regiones, similar al implementado en India o Brasil. Como señal en esta línea, el Ejecutivo ya presentó un cronograma de rebajas a los derechos de exportación para el campo y la industria. Según estimaciones del FMI, eliminar estas retenciones podría incrementar los despachos agrícolas en un 10%, inyectando unos 5.000 millones de dólares anuales y sumando 0,4 puntos porcentuales al PIB.
Otro de los compromisos centrales es el envío de un Presupuesto 2027 consistente con la regla de déficit cero. Si bien la administración de Milei ha cumplido esta meta —registrando superávit financiero en el sector público no financiero en abril—, expertos advierten que la sostenibilidad del logro está bajo amenaza por la contracción de la actividad y la fragilidad del empleo.
El economista Lucio Garay, de la consultora Ecogo, analizó el complejo panorama fiscal:
"El déficit cero es posible de mantener, pero requiere de un esfuerzo constante para que la recaudación no pare de caer. La recaudación no solo no repunta, al igual que la actividad, sino que además el Ejecutivo la fuerza constantemente, como con la baja de alícuotas en Derechos de Exportación, tributo que va en su totalidad a Nación. En paralelo, el mismo Ministro de Economía reconoció que era difícil seguir generando superávit vía un mayor ajuste del gasto".
Por otro lado, las reservas internacionales netas del Banco Central se mantienen en terreno crítico, con un saldo negativo cercano a los 10.000 millones de dólares. El organismo proyecta que los pagos de Argentina al FMI representarán el 18% de las reservas brutas para 2027, en un contexto donde la menor oferta estacional de divisas en la segunda mitad del año y las presiones de cara al periodo electoral tensionarán la política cambiaria.
Finalmente, en el ámbito político, el memorando estipula que las reformas de fondo a sistemas altamente sensibles, como el previsional de jubilaciones, quedarán postergadas para después de las elecciones, lo que abre interrogantes sobre la viabilidad y sostenibilidad del plan a largo plazo.