SALUD
Cirugía bariátrica: alertan que riesgo de alcoholismo es de por vida
Un reciente estudio publicado en el International Journal of Obesity advierte que la cirugía bariátrica, más allá de la esperada pérdida de peso, incrementa significativamente el riesgo de desarrollar problemas relacionados con el alcohol. La razón principal radica en cómo el organismo empieza a absorber esta sustancia después de la intervención.
La investigación pone especial atención en dos procedimientos quirúrgicos habituales: el bypass gástrico y la manga gástrica. Ambos reducen drásticamente la capacidad del estómago y generan cambios hormonales que aumentan la sensación de saciedad, pero estas modificaciones anatómicas también alteran el proceso de asimilación del alcohol en el cuerpo.
Magnus Strømmen, investigador del Centro de Investigación sobre la Obesidad del Hospital St. Olavs y becario doctoral en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), explicó las consecuencias de esta transformación.
“La cirugía bariátrica puede tener consecuencias negativas. Los pacientes tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar problemas con el alcohol que si no se operaran”, afirmó.
En un estómago sano, una enzima presente en la mucosa gástrica descompone una parte importante del alcohol antes de que este llegue al torrente sanguíneo, actuando como un mecanismo protector. Sin embargo, la cirugía bariátrica suprime o altera esta función. “Es este mecanismo de protección el que privamos al paciente cuando operamos el estómago. Además, lo que se bebe pasa mucho más rápido al intestino”, detalló Strømmen.
La consecuencia directa de este cambio es que el alcohol alcanza el torrente sanguíneo de forma más veloz y en mayor cantidad, ya que el intestino delgado asume un rol central en su absorción. Esto provoca que la persona pueda embriagarse con mayor rapidez que antes de la operación, incluso consumiendo la misma cantidad de alcohol. La experiencia de pacientes como Ariel Osses, quien ha compartido públicamente sus desafíos de salud tras un bypass gástrico y el consumo de alcohol, refuerza la importancia de estas advertencias.
Para cuantificar este efecto, Strømmen y su equipo realizaron pruebas con alcohol en 33 pacientes adultos. Los participantes bebieron cantidades controladas de vodka mezclado con jugo de naranja antes de la cirugía y repitieron la prueba a los 3, 12 y 36 meses post-intervención, midiendo en cada ocasión sus niveles de alcohol en sangre.
Los resultados fueron contundentes.
“Nuestros hallazgos demuestran que la absorción de alcohol prácticamente se duplica, tanto después de un bypass gástrico como de una manga gástrica. Un hallazgo aún más peligroso, desde la perspectiva del abuso de sustancias, es que los pacientes alcanzan la concentración máxima en sangre en tan solo la mitad del tiempo. Estos efectos son duraderos, probablemente de por vida”, sentenció Strømmen.
Aunque los efectos fueron más pronunciados en los pacientes con bypass gástrico, el investigador enfatizó que la manga gástrica no está exenta de riesgos. “Pero eso no significa que la manga gástrica sea inofensiva en lo que respecta al abuso de alcohol posterior”, aclaró.
En un segundo estudio, publicado en la misma revista, los investigadores analizaron el riesgo de recibir un diagnóstico de abuso de alcohol tras ambas cirugías. Para ello, examinaron datos del Registro Noruego de Pacientes y la Base de Datos de Prescripciones Noruega, estudiando a un total de 17.800 pacientes operados entre 2008 y 2018.
Este análisis reveló que los pacientes sometidos a bypass gástrico tuvieron un 69% más de riesgo de ser diagnosticados con problemas relacionados con el alcohol, en comparación con quienes se realizaron una gastrectomía en manga. Además, los pacientes bariátricos con un diagnóstico de abuso de alcohol mostraron una mayor tasa de mortalidad y un uso más elevado de servicios de salud. Estos hallazgos subrayan la necesidad de un seguimiento y apoyo continuo para los pacientes bariátricos.