La receta global del "oasis residencial"
Las lecciones urbanas que Coquimbo debe copiar para capturar la riqueza del norte
¿Puede una región transformarse en un polo de alta riqueza económica sin tener chimeneas industriales, megayacimientos mineros ni refinerías pesadas dentro de sus fronteras? La respuesta de la historia económica global es un rotundo sí.
Ciudades en diversas latitudes del planeta han alcanzado los más altos estándares de calidad de vida del mundo transformándose en los "oasis residenciales" preferidos por las masas laborales de altos ingresos que producen la riqueza a cientos de kilómetros de distancia.
Hoy, la Región de Coquimbo enfrenta exactamente esa misma encrucijada histórica. Los últimos datos consolidados de la plataforma Prisma SOFOFA, basados en los ingresos al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), revelan una cartera de inversión proyectada que asciende a los US$37.938 millones para la Macrozona Norte.
Al desglosar el capital, la asimetría física es evidente: Antofagasta lidera con un colosal 72,1% (US$27.354 millones) impulsado por el cobre y el litio, seguida por Atacama con un 19,8% (US$7.500 millones). En tanto, la Región de Coquimbo se anota una participación más acotada del 8,1% (US$3.084 millones).
A primera vista, la brecha de producción bruta parece insalvable: Antofagasta exhibe un imponente PIB per cápita de US$45.240, mientras Coquimbo promedia US$13.085. Sin embargo, los expertos señalan que el verdadero partido económico no se juega en las faenas del desierto, sino en los vecindarios: a través de la conmutación laboral, Coquimbo tiene la oportunidad de "importar" esa riqueza minera si copia con urgencia las recetas urbanas internacionales.
Australia: logística implacable para el sueldo minero
El primer espejo en el cual debe mirarse nuestra región es Mandurah, en Australia Occidental. Durante el gran boom del hierro en el desierto profundo del norte australiano, miles de ingenieros y operarios de planta de altos ingresos decidieron que sus familias no vivirían en campamentos mineros aislados. Eligieron Mandurah, una idílica ciudad costera ubicada en el sur, valorando su clima benigno y su vida costera, un escenario idéntico al de la conurbación La Serena-Coquimbo.
¿Cuál fue la receta que Australia aplicó y que Coquimbo debe copiar? No esperar el colapso. Para sostener el flujo masivo de trabajadores interregionales que volaban bajo turnos mineros, el gobierno estatal invirtió de forma anticipada más de AUD$1.300 millones en una vía ferroviaria rápida de pasajeros que conectó la costa con el aeropuerto en solo 50 minutos.
La planificación transformó la economía local: la población de Mandurah saltó de 40.000 a 115.000 habitantes, el valor del mercado inmobiliario se estabilizó al alza y el presupuesto municipal capturó tal nivel de patentes por servicios y consumo que la ciudad se transformó de manera permanente en un polo autónomo de salud, comercio y educación superior.
La lección de Calgary: circunvalaciones que blindan la ciudad
El segundo modelo de emulación se encuentra en Calgary (Canadá). Esta urbe se transformó en la gran base residencial y corporativa de los ingenieros petroleros que producían la riqueza cientos de kilómetros al norte de la provincia de Alberta.
Para evitar que la masiva llegada de familias con alto poder de compra destruyera la conectividad interna y colapsara las calles, Calgary diseñó un plan maestro de infraestructura vial de vanguardia.
La obra estructural clave fue la Stoney Trail Ring Road, una autopista de circunvalación periférica de 101 kilómetros, que implicó una inversión superior a los CAD$4.000 millones, y que rodeó la ciudad de forma estratégica.
Al desviar el tráfico pesado y conectar de manera fluida los nuevos barrios residenciales con el aeropuerto y las autopistas interprovinciales, Calgary no solo sobrevivió al crecimiento, sino que hoy se ubica recurrentemente entre las cinco mejores ciudades para vivir del planeta según The Economist.
Europa y el "efecto espejo" de Malmö: conectividad estructural
En el Viejo Continente, el caso de Malmö (Suecia) es quizás el más agresivo en términos de reconversión.
Tras una dura quiebra de sus astilleros industriales en la década de 1980, la ciudad aprovechó el gigantesco despegue financiero y científico de su vecina Copenhague (Dinamarca). Malmö se propuso ser la gran plataforma habitacional de los trabajadores que ganaban altos sueldos daneses pero preferían el costo de vida y los vecindarios suecos.
La llave para consolidar esa riqueza importada fue una megaobra de infraestructura vial y ferroviaria coordinada entre ambos estados: el puente de Øresund, una colosal estructura de 16 kilómetros con una inversión de EUR $4.000 millones.
Hoy, más de 20.000 personas conmutan diariamente a través del puente de forma expedita. Malmö pasó de ser una ciudad gris en decadencia a convertirse en una de las urbes más jóvenes, innovadoras y dinámicas de Europa, capturando la recaudación de consumo de una fuerza laboral hipercalificada.
La bajada local: el momento de aplicar la receta en Coquimbo
Al traer estos antecedentes al debate de nuestra zona, los líderes gremiales coinciden en que Coquimbo ya inició este proceso, pero está atrasada en la ejecución de la infraestructura pública necesaria para consolidarlo. Actualmente, el flujo de conmutantes interregionales inyecta una masa salarial directa al consumo interno de Coquimbo estimada en $324.000 millones de pesos anuales.
Según los modelos económicos keynesianos, este dinero tiene un efecto multiplicador local de 1,4, lo que implica que cada peso que trae un minero circula casi una vez y media dentro de los negocios de la zona. Un incremento del 20% en esta fuerza laboral (unos 3.600 operarios) expandiría el PIB real de Coquimbo en un +0,8%, inyectando el equivalente a US$100 millones de dólares extras directo al comercio regional.
Sin embargo, los proyectos que están en evaluación en el SEA — que prometen abrir 44.510 empleos en construcción y consolidar 22.836 puestos estables en operación— solo beneficiarán a Coquimbo si la región copia la estrategia vial de Calgary o Mandurah.
CIDERE: "calidad de vida o fuga de capitales"
Para el presidente de la Corporación para el Desarrollo de la Región de Coquimbo (CIDERE), Francisco Puga Medina, el aprendizaje internacional es nítido.
El líder corporativo enfatiza que la riqueza ya no se mide por las chimeneas industriales construidas en un territorio, sino por la capacidad de retención del capital humano de altos ingresos.
Puga advierte que el estatus de "oasis residencial" de la conurbación La Serena-Coquimbo no está asegurado de forma automática.
Si la ciudad se vuelve hostil, colapsada por el tráfico o insegura, los profesionales de la minería migrarán con sus familias a Santiago o Viña del Mar, provocando una fuga masiva de consumo que golpeará directamente a las pymes locales. Para CIDERE, copiar los casos exitosos implica sellar un compromiso público-privado urgente que asegure estabilidad hídrica, conectividad aeroportuaria ágil y un estándar urbano superior.
CChC: "acelerar la circunvalación es imperativo"
Desde la perspectiva técnica, el presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) La Serena, Giovanni Innocenti Guzmán, recalca que la experiencia de Calgary con su Ring Road o Mandurah con su tren rápido valida de manera irrefutable las demandas que el gremio constructor sostiene para la conurbación.
Innocenti puntualiza que "estos datos reflejan que existen iniciativas e inversiones capaces de generar un impulso concreto para la economía regional y, especialmente, para la creación de empleo", añadiendo que Coquimbo posee la "capacidad habitacional e inmobiliaria para acoger esta nueva demanda y transformarla en desarrollo para nuestras comunas".
Sin embargo, emular a las potencias mundiales exige destrabar las obras viales críticas de inmediato.
"Este escenario también pone de manifiesto un desafío que no podemos seguir postergando: fortalecer la infraestructura crítica de la región. Hoy tenemos brechas significativas en conectividad, movilidad y transporte público que limitan nuestra competitividad y afectan la calidad de vida", sentencia el timonel de la CChC.
El llamado de Innocenti para el diseño urbano del presente año apunta directo al proyecto vial más discutido de la conurbación: "Es indispensable acelerar la materialización de proyectos estructurantes, como la circunvalación de La Serena-Coquimbo, que no solo mejorará la conectividad del área metropolitana, sino que también permitirá sostener el crecimiento futuro, atraer nuevas inversiones y aumentar nuestra capacidad para responder a las demandas de una región que quiere desarrollarse. Si seguimos retrasando estas iniciativas, corremos el riesgo de desaprovechar una oportunidad histórica".
La conclusión es clara: el mundo ya inventó la fórmula para que las ciudades residenciales capturen la riqueza de los grandes polos industriales. Coquimbo tiene los datos, tiene el interés de las familias y tiene el capital financiero tocando la puerta; ahora solo falta la voluntad política de ejecutar las obras públicas necesarias para copiar el éxito global.