En La Serena

La ciudad que caminamos: Eduardo de la Barra, un adelantado a su época

Aunque hoy es una de las principales calles del centro de La Serena, pocos saben que lleva el nombre de Eduardo de la Barra, uno de los intelectuales más destacados del Chile del siglo XIX. Escritor, periodista, ingeniero, educador y diplomático, su legado quedó inmortalizado en una arteria que también ha sido escenario de importantes episodios de la historia de la ciudad.
Antes conocida como calle San Francisco, esta tradicional vía serenense ha sido escenario de importantes episodios de la historia local y hoy recuerda el legado de Eduardo de la Barra Lastarria.
Antes conocida como calle San Francisco, esta tradicional vía serenense ha sido escenario de importantes episodios de la historia local y hoy recuerda el legado de Eduardo de la Barra Lastarria.
lunes 13 de julio de 2026

Cada día, miles de personas recorren la calle Eduardo de la Barra. Comercios, oficinas, instituciones y el constante tránsito peatonal la convierten en una de las arterias más activas del centro de La Serena. Sin embargo, detrás de su nombre se esconde la historia de uno de los intelectuales más influyentes del Chile del siglo XIX y de una vía que ha sido protagonista de importantes episodios en el desarrollo de la ciudad.

Conocida durante la época colonial como calle San Francisco, debido a su cercanía con el convento del mismo nombre, la arteria adoptó posteriormente el nombre de Eduardo de la Barra Lastarria en homenaje al destacado humanista chileno. Aunque nació en Santiago en 1839, pasó gran parte de su infancia en La Serena, ciudad con la que mantuvo un estrecho vínculo a lo largo de su vida.

Un intelectual adelantado a su época

Eduardo de la Barra fue mucho más que un escritor. Ingeniero geógrafo de profesión, también destacó como periodista, diplomático, poeta, filósofo, crítico literario y educador, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes del pensamiento chileno del siglo XIX.

Tras cursar sus estudios en Valparaíso y Santiago, desarrolló una destacada carrera académica y pública. Fue profesor del Instituto Nacional, fundador del Círculo de Amigos de las Letras, miembro correspondiente de la Real Academia Española y rector del entonces Liceo de Valparaíso, establecimiento que posteriormente llevaría su nombre. Durante su gestión impulsó la creación de laboratorios, bibliotecas y diversas iniciativas destinadas a fortalecer la educación y la investigación científica.

Su trayectoria también lo llevó al servicio diplomático, representando a Chile en Uruguay y Paraguay tras la Guerra del Pacífico. Paralelamente, participó activamente en el debate político e intelectual desde las filas del Partido Radical y desarrolló una extensa producción literaria que abarcó poesía, ensayos, estudios filológicos y trabajos periodísticos.

Una calle protagonista de la historia serenense

La importancia de esta vía, sin embargo, trasciende al personaje que le da nombre.

Durante gran parte de la historia de La Serena constituyó uno de los principales accesos hacia el sector poniente de la ciudad. Al final de la calle se ubicó la antigua Estación de Ferrocarriles, inaugurada en 1862, que durante décadas funcionó como la principal puerta de entrada para pasajeros y mercancías provenientes del puerto de Coquimbo y del resto del Norte Chico.

La entonces calle San Francisco también fue escenario de algunos de los momentos más complejos de la historia local. Durante la Revolución de 1851, varias de las viviendas emplazadas en el sector resultaron dañadas a raíz de los enfrentamientos que afectaron al casco histórico serenense.

Con el paso de los años, la vía se consolidó como uno de los principales ejes comerciales del centro de La Serena, condición que mantiene hasta hoy.

Actualmente, recorrer la calle Eduardo de la Barra es transitar por un espacio donde conviven patrimonio, comercio y vida cotidiana. Sus edificios históricos, la cercanía con la ex Estación de Ferrocarriles y su conexión con otros tradicionales ejes del centro la mantienen como una de las arterias más emblemáticas de la capital regional.