Lluvias históricas

Temporales de 1997 vuelven a la memoria ante actuales pronósticos

Los devastadores temporales de hace 29 años, que dejaron cinco fallecidos, aluviones y extensos daños en la Región de Coquimbo, vuelven a ser punto de comparación ante los sistemas frontales pronosticados para los próximos días. Sin embargo, expertos advierten que los montos de precipitación esperados podrían incluso superar los registrados durante aquel histórico invierno asociado al fenómeno de El Niño.
Con los actuales pronósticos, la memoria vuelve inevitablemente a 1997, año que quedó marcado como uno de los más lluviosos y destructivos de las últimas décadas, con dos temporales que dejaron víctimas fatales y sectores aislados. (Foto: El Día)
Con los actuales pronósticos, la memoria vuelve inevitablemente a 1997, año que quedó marcado como uno de los más lluviosos y destructivos de las últimas décadas, con dos temporales que dejaron víctimas fatales y sectores aislados. (Foto: El Día)
miércoles 15 de julio de 2026

Cada vez que la Región de Coquimbo enfrenta el anuncio de un sistema frontal de gran magnitud, la memoria colectiva vuelve inevitablemente a 1997. Aquel año quedó marcado como uno de los más lluviosos y destructivos de las últimas décadas, con dos temporales que dejaron víctimas fatales, sectores aislados, daños en infraestructura y una profunda huella en las comunidades del valle de Elqui.

Hoy, cuando diversos organismos advierten sobre precipitaciones que podrían alcanzar niveles excepcionales durante los próximos días, especialistas coinciden en que el invierno de 1997 constituye un punto de referencia obligado. Sin embargo, algunos expertos sostienen que el evento que se aproxima podría incluso superar en intensidad a los episodios registrados hace casi tres décadas.

Al respecto, el meteorólogo del CEAZA, Tomás Caballero, indicó que "se trata de un evento bastante intenso y no tenemos registros recientes de algo similar. Los montos acumulados van a quedar entre 150 y 300 milímetros para el total del evento. Además, podrían registrarse precipitaciones diarias de hasta 100 milímetros, e incluso superarlas en algunas localidades. Por ejemplo, en la conurbación La Serena-Coquimbo podríamos tener entre 70 y 80 milímetros durante el viernes, que sería el día de mayor intensidad"

Caballero indica que la precipitación ya comenzó en la cordillera y tienen algunos registros en estaciones meteorológicas de la provincia de Limarí. "Este evento se mantendría hasta el lunes, cuando se espera su finalización. En las localidades habitadas, las precipitaciones podrían comenzar durante la mañana del jueves con algunos chubascos débiles, mientras que la mayor intensidad se desarrollaría durante la tarde y se mantendría hasta las primeras horas del sábado".

El profesional del CEAZA asegura que posteriormente tendríamos una disminución en la intensidad de las precipitaciones, pero estas volverían a fortalecerse el domingo con un segundo pulso bastante intenso, que se prolongaría hasta la mañana del lunes.

"Este sistema frontal también estará acompañado de tormentas eléctricas, vientos fuertes y marejadas en la costa, principalmente el 19 de julio. Por eso recomendamos tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico. Nosotros vamos a seguir compartiendo los registros de nuestras estaciones meteorológicas a través de CEAZAmet y de las redes sociales de CEAZA. En la cordillera, los montos proyectados también han aumentado y podrían acumularse entre 3 y 5 metros de nieve en algunos sectores durante todo el evento", señaló el meteorólogo.

¿Evento similar a 1997?

El primer gran temporal de aquel año comenzó el 11 de junio. Durante varios días se registraron lluvias intensas acompañadas de granizos, tormentas eléctricas y vientos que alcanzaron velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora. Las precipitaciones provocaron el aumento del caudal del río Elqui y la activación de numerosas quebradas en distintos puntos de la región.

Uno de los episodios más dolorosos ocurrió en el sector de El Almendral, donde una niña de 5 años y su tía perdieron la vida tras ser arrastradas por una crecida. La tragedia se transformó en uno de los símbolos de aquel invierno y evidenció la vulnerabilidad de las localidades emplazadas en zonas cercanas a cauces y quebradas.

Paradójicamente, esas mismas lluvias permitieron recuperar gran parte de las reservas hídricas de la región. El sistema Paloma alcanzó el 100% de su capacidad, poniendo fin a una prolongada sequía que afectaba al territorio. Sin embargo, el embalse Puclaro, que aún se encontraba en construcción, no pudo aprovechar aquellos aportes.

La situación volvió a agravarse apenas dos meses después. El 16 de agosto un nuevo frente de mal tiempo afectó la región durante tres jornadas consecutivas. Las precipitaciones generaron naufragios, caída de postes y numerosos problemas de conectividad.

Uno de los rescates más recordados ocurrió en el sector de Islón, donde 14 familias quedaron aisladas por la crecida de las aguas. Equipos de emergencia debieron realizar complejas maniobras utilizando cuerdas para evacuar a los afectados. En paralelo, el río Elqui socavó puentes y dejó temporalmente aislado al sector de Las Compañías. El balance total de ambos eventos alcanzó cinco personas fallecidas.

Frente a los pronósticos actuales, el modelador estadístico del Centro Científico CEAZA, Cristian Muñoz, advierte que la comparación con 1997 permite dimensionar la magnitud del fenómeno que podría afectar a la región durante los próximos días.

Según explicó, al analizar un evento de El Niño similar al de 1997 se observa que el escenario proyectado para este fin de semana presenta características extremas. De acuerdo con sus estimaciones, las precipitaciones esperadas representarían más del doble de lo registrado durante los episodios más intensos asociados al histórico fenómeno de ese año.

Muñoz recordó que uno de los hechos más significativos de 1997 fue precisamente el aluvión ocurrido en El Almendral, que dejó personas aisladas en distintos sectores de Rivadavia y Vicuña. En aquel episodio, durante junio se acumularon 108 milímetros de lluvia. Como referencia, señaló que para el evento actualmente pronosticado se esperan alrededor de 140 milímetros solamente en La Serena.

Cautela

Una visión similar plantea Cristian Martínez-Villalobos, doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez e investigador titular de Data Observatory.

El especialista explica que 1997 constituye una referencia válida porque coincidió con uno de los eventos de El Niño más intensos registrados instrumentalmente. Además, se trató de un fenómeno particularmente fuerte en el Pacífico tropical oriental, frente a las costas de Perú y Ecuador.

A juicio del investigador, existe un paralelo importante con lo que ocurre actualmente, ya que el fenómeno de El Niño se está fortaleciendo rápidamente y presenta un calentamiento especialmente intenso frente a Sudamérica.

No obstante, advierte que las comparaciones deben realizarse con cautela. Martínez-Villalobos señala que el fenómeno actual todavía no alcanza la categoría de “Super Niño”, aunque existe una alta probabilidad de que evolucione hacia una condición muy fuerte durante los próximos meses.

Asimismo, subraya que 1997 no estuvo marcado por un único temporal, sino por una sucesión de eventos que fueron acumulando efectos sobre ríos, quebradas y laderas durante todo el invierno.

“Para estos días se pronostica una seguidilla de sistemas frontales con montos que podrían ser muy altos y potencialmente excepcionales en algunas localidades, pero todavía estamos hablando de un pronóstico. Habrá que evaluar al final del invierno cómo se comparan ambos años”, indicó.

Otros factores que juegan en la ecuación

El académico también enfatiza que El Niño no genera directamente un temporal específico. Más bien, incrementa las probabilidades de un invierno lluvioso en la zona centro-norte del país. La intensidad final depende de factores como la trayectoria de los sistemas frontales, el transporte de humedad, la altura de la isoterma cero y las características topográficas de cada territorio.

Para el gobernador regional y meteorólogo Cristóbal Juliá, las similitudes con 1997 radican principalmente en el contexto general asociado a El Niño y a la abundancia de precipitaciones. Sin embargo, sostiene que el evento proyectado para los próximos días podría no tener precedentes recientes.

Según explicó, durante su trayectoria profesional nunca había debido analizar un fenómeno de estas características. “Este podría ser el evento del siglo”, afirmó, destacando la enorme cantidad de agua que podría concentrarse en apenas tres días.

Juliá indicó que los modelos meteorológicos contemplan acumulados cercanos a los 180 milímetros en La Serena. Considerando que el promedio anual histórico para el conurbano La Serena-Coquimbo bordea los 60 milímetros, ello implicaría recibir en apenas tres jornadas el equivalente a tres años de precipitaciones normales.

Respecto a la capacidad de respuesta de las comunas, el gobernador señaló que siempre existirán desafíos pendientes. A su juicio, el crecimiento demográfico, la expansión de asentamientos en zonas de riesgo y la ocupación de sectores cercanos a quebradas han incrementado la exposición de la población frente a eventos extremos.

En la misma línea, Roberto Rondanelli, académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile y director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), señaló que existen similitudes entre el episodio proyectado y el temporal de agosto de 1997.

El investigador indicó que una diferencia relevante es que el sistema actual se presenta como un evento algo más frío que el registrado en aquel entonces. Sin embargo, advirtió que igualmente se espera una gran cantidad de precipitaciones sobre amplias zonas de la Región de Coquimbo.

 

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