El castillo de naipes comienza a derrumbarse

Gianni Infantino pierde aliados dentro y fuera de la FIFA

El fracaso del plan para privatizar parte de los derechos comerciales de los mundiales abrió una crisis sin precedentes en el organismo deportivo. A la presión de la UEFA se suman el retiro de apoyo de varias federaciones, el distanciamiento de altos ejecutivos del organismo y renuncias de colaboradores clave, debilitando el liderazgo del presidente de cara a las elecciones de 2027.
Críticas, renuncias y desmarques configura un escenario inédito para un presidente que durante años logró consolidar una amplia red de apoyos internacionales. (Foto: EFE)
Críticas, renuncias y desmarques configura un escenario inédito para un presidente que durante años logró consolidar una amplia red de apoyos internacionales. (Foto: EFE)
martes 04 de agosto de 2026

Lo que hasta hace pocas semanas parecía un liderazgo incuestionable de Gianni Infantino al frente de la FIFA comienza a mostrar profundas grietas.

La iniciativa, que contemplaba vender un 20% de los derechos del Mundial y de otras competiciones de la FIFA a una nueva empresa vinculada al empresario Joshua Kushner -yerno del presidente estadounidense Donald Trump-, generó una inmediata rebelión dentro del fútbol internacional. La oposición fue encabezada por la UEFA y terminó obligando a Infantino a retirar la propuesta, en una derrota política que debilitó seriamente su autoridad.

Sin embargo, el golpe no quedó únicamente en el fracaso del proyecto. En los últimos días comenzaron a multiplicarse las señales de descontento tanto al interior de la FIFA como entre las asociaciones nacionales, configurando un escenario cada vez más complejo para el dirigente suizo cuando restan pocos meses para las elecciones presidenciales programadas para marzo de 2027.

El primer quiebre público llegó desde Gales, cuya federación anunció que retiraba su respaldo a Infantino. Poco después se sumaron Serbia y Suecia, mientras que Inglaterra, a través de la poderosa Football Association (FA), confirmó que enviará una carta oficial explicando las razones por las que deja de apoyar al actual mandatario de la FIFA.

La pérdida del respaldo británico representa un duro revés político, considerando el peso histórico y la influencia que ejerce Inglaterra en la estructura del fútbol mundial. Todo apunta a que otras asociaciones europeas podrían seguir el mismo camino, impulsando la búsqueda de un candidato alternativo para disputar la presidencia del organismo.

Pero la presión no proviene únicamente desde las federaciones.

Dentro de la propia FIFA también comenzaron a surgir voces críticas que hasta hace poco permanecían en silencio. Uno de los pronunciamientos más llamativos fue el del director de Desarrollo Global del Fútbol, Arsène Wenger, quien se desmarcó completamente de la polémica propuesta.

El exentrenador del Arsenal aseguró que jamás participó en la elaboración del proyecto y que incluso conoció sus detalles a través de los medios de comunicación. En un comunicado sostuvo que retirar la iniciativa era “absolutamente necesario” y reafirmó que la FIFA debe seguir siendo una organización "independiente, transparente e íntegra".

A esa postura se sumó el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström. Según revelaron Sky Sports y The Athletic, el dirigente envió un correo interno a los funcionarios reconociendo el complejo momento institucional que atraviesa el organismo y comprometiéndose a proteger al personal frente a la incertidumbre generada por la crisis. Aunque evitó confrontar directamente al presidente, el mensaje fue interpretado como un claro distanciamiento respecto de la forma en que se condujo el proyecto.

Las señales de fractura continuaron con la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los colaboradores más cercanos a Infantino, y con las declaraciones del director general de Operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, quien afirmó que su equipo "fue engañado" durante el desarrollo de la iniciativa comercial.