Un universo único
El mundo que se esconde detrás de las cartas Pokémon
Confieso que no tengo idea de jugar Pokémon.
Sé que existe Pikachu. Reconozco a Charizard. En mis tardes de “scrollear” en redes sociales, he visto videos de personas abriendo sobres y celebrando como si ganaran la lotería cuando aparece una carta brillante. También sabía que había gente que las coleccionaba.
Por eso cuando me solicitaron redactar una nota sobre los “coleccionistas”, me sorprendí, pero lo acepté como un desafío. De inmediato decidí meterme, aunque fuera por un rato, en este mundo que se parece mucho a aprender un idioma nuevo.
Actualmenteya hay más de 125 expansiones de Juegos de Cartas Pokémon (más de 20.300 unidades de cartas) como “Tinieblas y Umbrías” de la serie Megaevolución o “Evoluciones Prismáticas de la serie “Escarlata y Purpura”. Un mundo gigante y complejo.
Llegué a Apolo Store en Coquimbo. Hay sobres que contienen varias cartas, cajas asociadas a un Pokémon o a una colección determinada, mazos y productos sellados.
Francisco Munizaga, trabajador de Apolo Store, explica que el local funciona desde 2017 y que Pokémon es uno de los productos más buscados entre quienes llegan a la tienda. Los precios parten, según cuenta, en torno a los $6.000 por un sobre, mientras que existen productos mucho más grandes y costosos.
Rápidamente aparece una primera diferencia y es que no todos buscan lo mismo. Hay quienes compran sobres porque disfrutan de la sorpresa de abrirlos. Otros prefieren adquirir directamente la carta que necesitan para completar una colección. Y mayoritariamente están los que buscan armar un buen mazo para jugar.
La sorpresa y la suerte
Una carta puede valer unos pocos cientos de pesos, mientras otras alcanzan miles o incluso millones. El precio depende de factores como la edición, la rareza, el Pokémon, el diseño y el interés que despierte entre los coleccionistas. Las cartas antiguas y determinadas piezas especiales pueden alcanzar valores todavía mayores.
Y ahí aparece otro concepto, y es que el estado de la carta importa muchísimo, nos explica con paciencia Francisco. Una pieza que está impecable puede tener un valor muy diferente a otra igual que presenta rayas, dobleces o daños en sus bordes. Por eso las cartas terminan guardadas en carpetas, fundas y protectores, como pequeñas piezas de colección.
Las primeras generaciones o ediciones de cartas continúan siendo muy buscadas por los coleccionistas, mientras las cartas promocionales, de edición limitada, “full art”, arte alternativo y algunas versiones especiales también tienen sus propios seguidores.
Conversamos con Katherine Herrera y Paulo Urrutia de “Monogamer Store” que se ubica en Mall Vivo Coquimbo en el segundo piso - lugar al que llegan quienes persiguen una carta especial - y además, cuentan con una máquina expendedora de sobres en el cuarto nivel.
“Si te falta una carta, necesitas algo, ves en la carpeta las opciones que tenemos. Muchos llegan con cartas específicas que están buscando y no comprar un sobre a la suerte”, explica Paulo.
Y tiene sentido. Porque cuando una colección ya está avanzada, seguir comprando sobres puede convertirse en una especie de lotería y repetir varias veces las mismas cartas. “Si está recién empezando es mejor comprar sobres. En cambio, si ya tienes tu carpeta, conviene más buscar la carta específica que necesitas”, explica Katherine, una verdadera experta Pokémon.
Pero ya hablando de colecciones la primera pregunta que surge es, ¿cómo se determina cuánto vale una carta? Pero la respuesta tampoco es tan simple. Es que no sólo depende del Pokémon, sino que también de otras circunstancias”.
“Las cartas son cotizadas por los coleccionistas, por el diseño que trae”, explica Paulo. También influye si existe una versión especial, si tiene un acabado diferente, si brilla o si presenta un arte particularmente atractivo. “Esta carta está en forma normal y también en dorado, y está a veces en plateado”, agrega Paulo, mientras muestra algunos ejemplos.
El personaje también pesa. “Normalmente los Pokémon caros son los principales del anime o del dibujo animado como Pikachu y Charizard o lo Eevee, que de por sí son caros por ser personajes favoritos de los niños. Además, tienen un valor especial las que dicen EX”, añade Francisco.
Y aparece el negocio de “guardar” o de “comprar sin abrir”. “Hay personas que vienen a buscar sobres y los mantienen sellados, porque en un futuro pueden subir de precio”, indica Francisco.
Y mientras más escucho, más entiendo que hay una diferencia enorme entre comprar una caja - porque uno quiere descubrir qué contiene - y comprarla, pensando en que puede convertirse en una pieza de colección.
Las falsificaciones y el peligro
También está el intercambio. Las cartas circulan entre jugadores y coleccionistas, y las redes sociales han abierto otro mercado. Sin embargo, los vendedores advierten que hay que tener cuidado con las falsificaciones.
“Es importante igual que vayan a locales oficiales establecidos”, señala Katherine. Esto porque, según cuentan, las falsificaciones pueden llegar a ser muy parecidas a las originales y cada vez resulta más difícil distinguirlas a simple vista.
“Hemos visto ataques y otras situaciones de riesgo de personas que van a vender sus cartas tras contactos en redes sociales. Es que, si una carta es de gran valor, son atractivas también para los delincuentes”, señala Paulo.
Y ahora a jugar
Pero mi verdadera introducción al universo Pokémon ocurrió un viernes por la tarde. Volví a Apolo Store, esta vez cuando comenzaba el movimiento de los torneos. A esa hora las cartas ya no estaban solamente dentro de carpetas o sobres. Estaban sobre las mesas.
Es aquí cuando se comprende que no sólo se trata de tener “cartas bonitas”. Hay que plantear estrategias. Tres rondas de 50 minutos, un mazo de 60 cartas que combina Pokémon, energías, entrenadores, objetos y herramientas. Existen distintos formatos y reglas, y los jugadores deben construir sus mazos pensando en una táctica ganadora.
Durante la partida debes tomar decisiones, calcular, anticiparse a los movimientos del rival y saber qué carta utilizar en cada momento.
“¿Y qué pasa si pierdo?”, pregunté en algún momento, todavía tratando de entender qué estaba pasando. La respuesta fue una clase de vida de mis nuevos compañeros. “Hay que aprender a perder para buscar una estrategia diferente la próxima vez”, me dicen solemnemente.
Los propios jugadores destacan beneficios asociados al juego, especialmente en niños y jóvenes como comprensión lectora, matemáticas, estrategia, tolerancia a la frustración y aprendizaje de idiomas, entre otros aspectos.
La comunidad se reúne regularmente. En Apolo Store, por ejemplo, los jugadores se encuentran los viernes desde las 19:00 horas, convirtiendo la tienda durante algunas horas en una especie de pequeña sede.
Lo admito, no me fue particularmente bien. Sigo sin entender, “no por la edad”, digo entre risas, “es por dispersión mental”, recalca a los presentes.
Las cartas chinas
Después de todo lo anterior, probablemente debería decir que la meta es contar con las cartas más raras, antiguas y caras. Pero no. Mi objetivo es otro.
Revisando redes sociales se descubre el universo paralelo de las cartas chinas. Esas que sabes que son falsas, pero que aun así compras para conocer las traducciones y nombres extraños.
Sería un sueño contar con un mazo con “Gerente”, “Roma, República Checa” o el “Gordo KEDIN”. Una aspiración menos sofisticada y sin duda, una colección poco rentable, pero con personalidad y muy divertida.
Más allá de las bromas, después de conversar con quienes juegan, dueños de tiendas y los coleccionistas, es fácil entender por qué este fenómeno sigue vivo. Para algunos es nostalgia; para otros, competencias y algunos lo consideran una inversión. Pero, principalmente, las cartas Pokémon son una forma de compartir con otros y formar una comunidad.
Yo todavía no sé jugar Pokémon. Pero ahora, al menos, ya sé dónde empezar a buscar.
Donde Comprar o jugar
El Kingo, ubicada en calle Cienfuegos 240, La Serena; Flexo´s Games, en Eduardo de La Barra 215, La Serena.
Apolo Store, ubicada en Juan Melgarejo 1537 Coquimbo; Monogamer Store en Mall Vivo Coquimbo.