Patrimonio y tradición del Choapa

La Piedra del Auto: el misterioso monolito que guarda una leyenda en Illapel

A un costado de la carretera, esta particular formación rocosa sorprende por su silueta y alimenta desde hace décadas un relato popular ligado a un trágico accidente.
La Piedra del Auto nació tras el accidente que tuvo una pareja de novios en el lugar. (Foto: Instagram)
La Piedra del Auto nació tras el accidente que tuvo una pareja de novios en el lugar. (Foto: Instagram)
jueves 03 de septiembre de 2026

En el corazón de la Región de Coquimbo, donde el paisaje árido se entrelaza con las tradiciones orales, existe una formación rocosa que desafía al tiempo y estimula la imaginación de los viajeros. Se trata de la Piedra del Auto, una emblemática mole de piedra convertida en uno de los mitos urbanos más arraigados de la Región de Coquimbo.

Ubicada a un costado de la carretera y siguiendo el curso de un arroyo - específicamente entre el acceso al sector de Las Cañas de Michio y un relave minero -, esta roca destaca por su asombrosa silueta, la cual evoca las líneas de un automóvil antiguo.

El mito, transmitido de generación en generación, sitúa su origen en una tragedia vial. Según el relato popular, una pareja de recién casados transitaba desde la cuesta Los Cristales con dirección a la ciudad de Illapel cuando sufrieron un violento y trágico volcamiento. Fue en ese mismo punto donde la naturaleza pareció erigir un monumento espontáneo, una roca cuya forma recordaba al vehículo siniestrado, bautizada desde entonces por la comunidad local para mantener viva la memoria del hecho.

Con los años, el paso del tiempo y la acción humana provocó deterioros y pintadas en la superficie del peñasco. Sin embargo, los propios vecinos y lugareños han asumido de manera implícita la tarea de retocarla, limpiarla y protegerla, entendiendo que el lugar trasciende la mera curiosidad geológica.

Hoy, la Piedra del Auto es un pilar de la identidad cultural illapelina, habiendo inspirado diversas expresiones artísticas, desde relatos orales hasta composiciones musicales del folclore local. Para los habitantes de la zona, conservarla equivale a resguardar una pieza clave del patrimonio intangible del Choapa.