POLICIAL

Detectan encomienda con 20 teléfonos robados que iban a China

Una turista brasileña rastreó su iPhone robado, llevando a la PDI a una encomienda con 20 teléfonos de alta gama, avaluados en $30 millones.
martes 08 de septiembre de 2026

Una investigación de la PDI, iniciada por el robo de un iPhone a una turista brasileña, permitió la detección de una encomienda con 20 teléfonos de alta gama. Los dispositivos, valorados en aproximadamente $30 millones, estaban listos para ser enviados desde Santiago con destino a Hong Kong, China.

El rastreo GPS del teléfono sustraído condujo a los detectives hasta el área de carga y encomiendas internacionales del Aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago. En colaboración con personal de Aduanas, se inspeccionó una caja que contenía 20 dispositivos Apple de alta gama, incluyendo modelos iPhone 17 Pro, 17 Pro Max y 16 Pro Max.

Según explicó el inspector Diego Escobar, del Departamento de Inspección Secundaria de la PDI, la operación fue el resultado de “la denuncia de una ciudadana brasileña, víctima de la sustracción de su teléfono celular en nuestro país. Las diligencias permitieron ubicar el equipo en dependencias de carga del Aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, donde mediante un trabajo colaborativo se logró recuperar la totalidad de los dispositivos sustraídos”.

Ninguno de los equipos contaba con la documentación necesaria para acreditar su origen legítimo. La policía ya ha comenzado las gestiones para identificar a los dueños. Uno de los teléfonos recuperados pertenece a un hombre que fue asaltado el 19 de agosto en el barrio Bellavista.

Se constató que tanto el nombre como el RUN utilizados para el envío eran falsos. Actualmente, se revisan las cámaras de seguridad del aeropuerto para identificar a la persona que dejó la encomienda. La mayoría de los dispositivos tenían encargo por robo o habían sido reportados como extraviados.

La policía ha registrado envíos similares a Hong Kong en ocasiones anteriores. En esa ciudad operan mafias que comercializan teléfonos robados, aprovechando el acceso a internet libre, una ventaja que no tienen los ciudadanos chinos debido al control de la dictadura sobre las comunicaciones.