Aniversario institucional
Sociedad Educacional Andrés Bello conmemoró 45 años de historia y formación de generaciones
Con una ceremonia de celebración y homenaje, la Sociedad Educacional Andrés Bello conmemoró 45 años de trayectoria educativa en La Serena. Fue una jornada que reunió a integrantes de la comunidad educativa, exfuncionarios, familias y colaboradores. La actividad permitió recordar los principales hitos de una historia iniciada a comienzos de la década de 1980 y reconocer a quienes han contribuido al desarrollo del proyecto educacional.
La ceremonia contó además con presentaciones musicales, que acompañaron distintos momentos de la jornada, y con el descubrimiento de una placa recordatoria dedicada a los socios fundadores de la Sociedad Educacional Andrés Bello, como homenaje a quienes dieron los primeros pasos para hacer realidad este proyecto educativo.
Los orígenes de esta historia se remontan a 1981, cuando un grupo de profesores del Liceo de Niñas Gabriela Mistral de La Serena decidió impulsar la creación de un nuevo proyecto educativo. Liderados por Teresa Soto Cárdenas y Hugo Araya Marín, convocaron a sus colegas para dar forma a un colegio particular subvencionado, mixto y laico, que ofreciera una nueva alternativa educacional para las familias de la ciudad.
El 1 de marzo del año siguiente, el Colegio Andrés Bello inició sus actividades con una matrícula de 330 estudiantes. La buena acogida de la comunidad permitió que el proyecto continuara creciendo y que, en 1998, se concretara la apertura del Colegio Andrés Bello Pampa, ubicado en el sector sur de la ciudad.
Para Hugo Araya Marín, director general de la Sociedad Educacional Andrés Bello, el desarrollo alcanzado durante estas décadas constituye motivo de orgullo para quienes participaron en la construcción del proyecto. “Nos sentimos orgullosos del éxito alcanzado, éxito basado en los principios y valores del proyecto institucional andresiano. Los colegios Andrés Bello se crearon para ser un baluarte en la educación y no cabe la menor duda que se transformaron en instituciones de reconocido prestigio, siendo protagonistas activos del quehacer educativo”, declaró.
Una historia que se sigue escribiendo
A lo largo de estas décadas, el aporte de la institución ha trascendido la entrega de conocimientos académicos, promoviendo una formación integral inspirada en valores humanistas y cristianos. Su proyecto educativo pone énfasis en el desarrollo intelectual, artístico, físico, moral, social y espiritual de sus estudiantes, junto con habilidades necesarias para enfrentar los desafíos de un mundo en constante transformación.
Este propósito también se refleja en las generaciones que han pasado por sus aulas. De acuerdo con el proyecto institucional, desde sus primeras promociones han surgido profesionales de distintas áreas del saber. Estos resultados forman parte de una trayectoria que ha buscado conjugar la formación académica con el desarrollo personal y valórico de sus estudiantes.
Para Hugo Cantuarias, exalumno destacado y egresado en 1990, “cuesta no emocionarse al saber que la institución cumple 45 años. La memoria trae de vuelta rostros, momentos y recuerdos entrañables de tantas personas, especialmente de quienes ya no están, como la queridísima directora de aquellos años, doña Teresa Soto”.
En una línea similar, Juan Eduardo Oda Marín, exalumno destacado de la década de los 80, expresó que "dice el poeta Rilke que la infancia es la única patria del hombre, y es tan así que mi colegio se burla del olvido varias décadas después en cada recuerdo mío, y aún más, cuando paso frente a esa ya anciana puerta de madera en calle Matta todavía siento un latir”.
Por su parte, Marco Antonio Sulantay, otro exalumno destacado de la institución, hoy diputado de la República, resaltó la influencia que tuvo su paso por el establecimiento. “Mirando hacia el pasado, veo claramente que, sin las enseñanzas, las vivencias y las experiencias que viví entre 1984 y 1989 en las salas y patios del colegio Andrés Bello de La Serena, mi colegio, todo hubiese sido más difícil”, señaló.
La formación recibida también aparece vinculada al sentido de servicio, tal como dice el lema de la institución, “saber más para servir mejor”. En este sentido, Christian Olavarría Leiva, otro exalumno destacado, indicó que “entender que el conocimiento no sólo nos hace crecer, sino que nos entrega la posibilidad de ayudar a otros, ha sido para mí un enorme privilegio y una fuente de profundo orgullo”.
A su vez, José Morales Opazo, resaltó la permanencia de los valores adquiridos durante su etapa escolar. “Aunque han pasado muchos años desde que salí de cuarto medio del colegio, las enseñanzas y valores permanecen y uno se da cuenta que el colegio dejó una huella imborrable en nuestra educación y valores, en particular en la tolerancia, diversidad, respeto y solidaridad”, comentó el exalumno.
El reconocimiento también alcanzó a quienes estuvieron a cargo de la formación de esas generaciones.
Sergio Paolini recordó a sus profesores y al equipo que hizo posible el proyecto educativo, declarando que “sería largo enumerar a todos los maestros, que con su calidad académica y humana contribuyeron a mi formación profesional y como persona. Algunos ya han partido y viven en mi recuerdo. Les estoy completamente agradecido a todos ellos, lo mismo siento con los sostenedores y equipo directivo que reunió un cuerpo docente de tal excelencia y categoría”.
Entre quienes han formado parte de la historia del establecimiento destaca Raúl Saldívar Auger, exprofesor del Colegio Andrés Bello y exautoridad política regional y nacional, quien recordó especialmente el vínculo construido con sus estudiantes. “Constituye para mí una marca indeleble la relación con alumnos y alumnas, algunos de los cuales hoy son artistas consagrados en el mundo de las artes plásticas, y otros, por diversas afinidades, mantenemos vivo el vínculo originado en el aula”, indicó.
El expolítico agregó que incluso después de asumir nuevas responsabilidades públicas mantuvo una conexión especial con el establecimiento, comentando que “el año 1992, elegido alcalde de La Serena, escuchaba desde mi oficina cada mañana la campana que llamaba a formar y luego al recreo, no puedo ocultar que en ocasiones me invadía la nostalgia”.
En este sentido, la conmemoración permitió reconocer a socios fundadores y actuales, profesores, trabajadores y extrabajadores, familias, colaboradores y estudiantes, quienes desde distintas funciones y experiencias han contribuido a construir la identidad andresiana.
La jornada tuvo además un espacio para recordar a quienes ya no están presentes, pero cuyo aporte permanece en la memoria de la comunidad educativa. Sus historias y contribuciones forman parte de una herencia institucional que continúa presente en las nuevas generaciones.
Una celebración sobre el pasado para mirar al futuro
La ceremonia de aniversario constituyó una instancia para reencontrarse con parte de la historia de la institución, valorar el aporte de quienes participaron en su desarrollo y fortalecer los vínculos entre las distintas generaciones que han formado parte de ella.
El descubrimiento de la placa dedicada a los socios fundadores, las presentaciones musicales y los testimonios de exalumnos y exprofesores reflejaron así los distintos componentes de una jornada marcada por la memoria, el reconocimiento y el sentido de pertenencia.
La celebración de este aniversario constituye así una instancia para reconocer el camino recorrido y proyectar los desafíos del futuro. Tras cuatro décadas de actividad educativa, la Sociedad Educacional Andrés Bello reafirma su compromiso con la formación de nuevas generaciones y con el desarrollo de una comunidad educativa que continúa construyendo su historia en La Serena.