UN GOLPE AL CAMPO
La batalla interminable contra la mosca de la fruta
El combate contra la mosca de la fruta (Ceratitis capitata) en la Región de Coquimbo se ha transformado en una verdadera carrera contra el tiempo. A pesar del despliegue continuo y riguroso de equipos técnicos, erradicar esta plaga representa una meta altamente compleja debido al daño económico devastador que genera y a la constante presión fitosanitaria en la zona. Actualmente, la presencia del insecto se concentra en dos de las tres provincias del territorio regional: Limarí y Elqui.
El director regional (s) del SAG, Luis Alfonso Morales, precisó a Diario El Día que hoy se contabilizan 46 focos activos en todo Chile. De esa cifra, nueve se mantienen vigentes en la Región de Coquimbo, distribuidos estratégicamente en seis sectores de la provincia de Limarí (Carachilla, Ovalle, El Peñón, Carén, Las Mollacas y Las Higueras) y tres en la provincia de Elqui (Bosque San Carlos, Cerrillos y La Serena).
"Por la presión constante del contrabando e ingreso clandestino de productos frescos desde la macrozona norte, Coquimbo se mantiene como la primera prioridad operativa del Servicio Agrícola y Ganadero a nivel nacional. La detección temprana y la velocidad de respuesta son cruciales, ya que debido al ciclo biológico de la plaga, una sola hembra fecundada puede multiplicarse exponencialmente y generar millones de ejemplares en pocos meses si no intervenimos de forma inmediata", advirtió Morales.
Despliegue estratégico
Para contener y erradicar estos focos, el SAG se encuentra implementando una renovada estrategia basada en tres pilares fundamentales. El primero es la corresponsabilidad activo-participativa con los propios productores y exportadores agrícolas, replicando modelos de éxito aplicados anteriormente en emergencias sanitarias. El segundo pilar responde a la modernización operativa mediante la incorporación de tecnología de vanguardia, como el uso de drones para la aplicación de tratamientos.
Por último, el tercer eje articula una estricta coordinación interinstitucional con las fuerzas policiales y el Servicio Nacional de Aduanas, ejecutando fiscalizaciones sincronizadas en rutas estratégicas para bloquear el tránsito de cargamentos ilegales de productos hospedantes.
Respecto a los controles carreteros, el representante del SAG confirmó que están plenamente operativos y reforzados, dado que el transporte no autorizado de frutas es el vehículo principal de propagación del insecto hacia áreas biológicamente libres. "Mantenemos operativos de manera permanente el control carretero en Monte Patria para resguardar los valles interiores, complementado con fiscalizaciones aleatorias y dinámicas en puntos estratégicos de la provincia de Elqui", afirmó Morales, renovando el llamado urgente a la comunidad y a los transportistas a no movilizar fruta desde zonas bajo reglamentación.
El epicentro de la preocupación
Una de las comunas que ha sufrido con mayor severidad los embates de esta plaga es Monte Patria, donde agricultores y exportadores han registrado pérdidas financieras considerables. Tras superar los momentos más críticos de la emergencia generada por las recientes lluvias, las autoridades locales han vuelto a poner el foco prioritario en la crisis sanitaria.
El alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, ha liderado las gestiones locales para abordar el problema. "La semana pasada tuvimos una mesa que conformamos junto a la comunidad y al Servicio Agrícola y Ganadero. La retomamos luego de las precipitaciones y el foco que se puso en la emergencia, y era necesario retomarla porque la mosca de la fruta sigue estando presente en nuestra comuna", indicó el edil.
Herrera enfatizó la necesidad de ir monitoreando de cerca la evolución de la campaña sanitaria. "Si bien no hay nuevas campañas, las que hoy están activas podrían terminar en marzo del próximo año si no aparecen nuevos ejemplares", explicó. No obstante, advirtió que aún falta un largo trecho hasta esa fecha y resulta urgente agilizar las coordinaciones para dar salida a la fruta madura de la temporada.
"Tenemos que coordinar principalmente cómo va a salir la fruta que hoy se está produciendo, como los nísperos y pronto los duraznos, que son frutos de rápida maduración. Si quedan en el árbol por mucho tiempo y no se agilizan los procedimientos para sacarlos, es fruta que se va a perder. Las familias no pueden seguir perdiendo su sustento económico viendo cómo su fruta se pudre debido a la falta de respuestas", aseveró el alcalde, valorando al mismo tiempo la disposición al diálogo manifestada por la dirección regional del SAG.
Impacto económico
La preocupación de los productores no es desmedida. Solo en julio pasado, la mosca de la fruta provocó la pérdida directa de 40 mil kilos de paltas en Monte Patria, perjudicando de manera crítica a cerca de 60 pequeños y medianos agricultores.
Los estrictos protocolos internacionales de bioseguridad del SAG exigen la descarga total de los árboles frutales en un radio de 200 metros a la redonda de cada foco detectado. A la fecha, esta exigencia ha significado el retiro e inutilización de más de un millón de kilos de fruta variada en la zona para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto.
A pesar de la instalación de cientos de trampas de monitoreo y un masivo contingente de funcionarios desplegados en terreno, las estimaciones oficiales sugieren que las restricciones fitosanitarias podrían proyectarse hasta enero de 2027. Este escenario mantiene en incertidumbre económica a los agricultores de Limarí, quienes reclaman que las indemnizaciones del seguro agrícola estatal resultan insuficientes para cubrir el valor comercial real de los cultivos y los costos de mantención de los huertos.
El peligro de la plaga
La mosca de la fruta es considerada una de las plagas agrícolas más destructivas del planeta. Aunque es totalmente inofensiva para el ser humano - ya que no transmite enfermedades -, su impacto sobre la botánica comercial es devastador.
La hembra de la mosca perfora la cáscara del fruto para depositar sus huevos. Al eclosionar, las larvas se alimentan de la pulpa interna, provocando la putrefacción de la fruta, su maduración precoz y su caída prematura al suelo. Además, las heridas causadas facilitan la entrada de hongos y bacterias que aceleran la descomposición.
Según cifras del SAG, ataca a más de 250 especies de frutas y hortalizas, pudiendo destruir entre el 10 y el 60% de la producción de un huerto y cuya fruta infestada queda completamente inutilizable para el consumo y el comercio.
Debido a que los países compradores exigen rigurosas certificaciones de áreas libres de la plaga, la presencia de un solo brote frena de inmediato los envíos internacionales, paralizando las exportaciones del sector agrícola.