DESHIELOS COMIENZAN A GENERAR EFECTOS

Aumento de caudales complica conectividad aunque agua embalsada llega a niveles récord

La situación más delicada se registra en la localidad de Chépica, donde una quebrada que desemboca directamente en el río ha aumentado su flujo y mantiene complicaciones para el tránsito de los habitantes. Respecto a la situación de los tranques, La Paloma ya bordea el 60% de capacidad, mientras que Cogotí y Recoleta alcanzaron el 100%.
El aumento del caudal ha dificultado el tránsito por algunos cruces en Chépica, donde vecinos mantienen preocupación por la conectividad del sector. (Foto: Cedida)
El aumento del caudal ha dificultado el tránsito por algunos cruces en Chépica, donde vecinos mantienen preocupación por la conectividad del sector. (Foto: Cedida)
miércoles 30 de septiembre de 2026

Por: Martha Hecherdorsf

El aumento de las temperaturas y el avance de los deshielos comienzan a hacerse sentir en distintos puntos de la provincia del Limarí. Mientras los aportes provenientes de la cordillera continúan incrementando las reservas hídricas, en algunos sectores interiores el mayor caudal de ríos y quebradas ya está generando dificultades para la conectividad.

Una de las situaciones más complejas se registra en Chépica, localidad de la comuna de Combarbalá ubicada en el valle de Cogotí, donde una quebrada que desemboca directamente en el río ha aumentado su flujo y mantiene complicaciones para el tránsito de los habitantes.

Marcela Fernández, presidenta de la Junta de Vecinos de Chépica, explicó que los problemas de conectividad no son nuevos y que la comunidad viene solicitando desde el año pasado una solución más permanente para poder atravesar los cursos de agua del sector.

Según indicó, en la localidad viven alrededor de 30 familias, entre ellas niños, adultos mayores y personas que requieren cuidados especiales. La dirigenta señaló que los propios habitantes han debido habilitar pasos provisorios para mantener la conexión y que actualmente existen puntos donde el caudal dificulta incluso el desplazamiento a pie.

Fernández aseguró que el aumento del caudal ha provocado que algunos vecinos permanezcan aislados, ya que existen sectores donde actualmente no es posible cruzar ni siquiera a pie. La situación también ha afectado la locomoción que habitualmente llega a Chépica, aumentando la preocupación ante eventuales emergencias, especialmente por la presencia de niños y adultos mayores en la localidad. 

“El deshielo todavía está recién empezando. Imagínese a fines de noviembre, ¿por dónde vamos a pasar?”, manifestó Fernández, quien advirtió que la principal preocupación es que la situación pueda agravarse conforme aumenten las temperaturas durante los próximos meses.


Municipio intervino el sector

Desde la municipalidad de Combarbalá confirmaron que el aumento del caudal está afectando la conectividad de Chépica y explicaron que el problema se concentra en una quebrada que desemboca en el río Cogotí.

Según detallaron, al tratarse de un cauce más estrecho, el agua aumenta su volumen y altura en determinados puntos, dificultando el cruce.

Ante esta situación, el municipio informó que se encuentra trabajando con una retroexcavadora para abrir y despejar el cauce, buscando que el agua pueda escurrir con mayor amplitud y disminuir su altura. Paralelamente, los propios vecinos habilitaron un paso de emergencia, mientras la Dirección de Obras Municipal trabaja en una alternativa más definitiva para mantener la conectividad.

“Sabemos que los próximos meses pueden ser complejos. Con el aumento de las temperaturas también aumenta el deshielo y por lo tanto, debemos estar muy atentos al comportamiento del río y de las quebradas”, señalaron desde la casa consistorial.

El municipio también llamó a evitar los cruces cuando el caudal impida hacerlo de manera segura y aseguró que continuará monitoreando los puntos más complejos.

Embalses se recuperan

Mientras en Chépica el aumento del agua genera dificultades, el mismo proceso continúa fortaleciendo las reservas de los principales embalses de la provincia.

De acuerdo con el Visor Estado Actual de Embalses de la Región de Coquimbo, desarrollado por el Laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena, al 27 de septiembre el embalse La Paloma se encontraba en un 59,6% de su capacidad.

A la misma fecha, Cogotí y Recoleta registraban un 100%, mientras Valle Hermoso alcanzaba un 73,7%.

Roberto Alcayaga, vocero de la Junta de Vigilancia del Río Limarí, señaló que el incremento de los caudales ya se está reflejando en el aumento sostenido de La Paloma y estimó que los aportes por deshielo podrían extenderse hasta enero, dependiendo de las condiciones climáticas de los próximos meses. 

Para el representante de los regantes, el actual escenario marca una diferencia importante respecto de los años más críticos de escasez hídrica y abre mejores perspectivas para la próxima temporada agrícola. Sin embargo, sostuvo que el desafío será administrar las reservas de manera prudente.

“La idea es que esta cantidad de agua nos pueda durar por lo menos seis años”, afirmó Alcayaga, apuntando a mantener una distribución responsable del recurso ante la posibilidad de que futuras temporadas vuelvan a presentar menores precipitaciones.

Desde El Ovallino se solicitaron antecedentes al Ministerio de Obras Públicas para conocer la evaluación de la Dirección General de Aguas respecto del comportamiento de los caudales y los deshielos, así como información de Vialidad sobre la situación de conectividad de Chépica. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.