Claudio Narea, músico

“Es mucho más interesante ser un artista vigente que ser parte de la música del recuerdo”

El cofundador y guitarrista de Los Prisioneros y líder de Profetas y Frenéticos, regresa este domingo a Coquimbo para celebrar el Día de la Música en el Barrio Inglés. Antes de su presentación, rememora aquella primera visita a la zona en enero de 1985 y reflexiona sobre la música chilena, la cultura y su dimensión social, mientras prepara un nuevo EP producido por Alain Johannes, cuyo primer single llevará por nombre “Atrapado en TikTok”.
sábado 03 de octubre de 2026

Hay recuerdos que sobreviven con sorprendente nitidez al paso de los años.

En enero de 1985, cuando Los Prisioneros todavía estaban lejos de transformarse en una de las bandas más importantes de la música popular chilena, Claudio Narea, Jorge González y Miguel Tapia llegaron hasta La Serena. Tocaron de noche y gratuitamente en Playa Mansa ante un público que, según recuerda el guitarrista, probablemente no superaba las cien personas. Durante aquella visita estuvieron también en Diario El Día, en lo que Narea recuerda como uno de aquellos primeros encuentros con la prensa fuera de Santiago.

Más de cuatro décadas después, el músico vuelve a la Región de Coquimbo. Este domingo llegará hasta el Barrio Inglés para participar en la celebración del Día de la Música, una instancia que valora especialmente por la posibilidad de sacar las canciones a la calle, acercar a los artistas al público y entregar un espacio de visibilidad a la creación nacional. Para Narea, además, existe algo especialmente significativo en que las personas puedan reconocer sobre un escenario a músicos surgidos de sus propias ciudades y barrios.

Sin embargo, este regreso no es para él solamente un ejercicio de nostalgia. Aunque sigue interpretando las canciones de Los Prisioneros y observa con sorpresa cómo jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando fueron grabadas hoy las escuchan y llegan a sus conciertos, Narea insiste en mirar hacia adelante. Acaba de grabar cinco canciones, trabaja junto al reconocido músico y productor chileno Alain Johannes y prepara un nuevo EP cuyo primer adelanto tendrá un título inequívocamente contemporáneo como es “Atrapado en TikTok”.

-¿Qué recuerdos conservas de tu primera visita a la zona?

“Me acuerdo perfectamente de varias cosas, en realidad. Tocamos en Playa Mansa. Yo no sé si sigue llamándose así la playa, pero en ese tiempo salía así en el diario.

Me acuerdo que estaba mi papá allá. Mi papá estaba trabajando en la zona. Fuimos al diario incluso, y creo que fuimos con mi papá. Me acuerdo de haber tocado para, no sé, poquita gente. No sé si habría 100 personas ahí en la playa. Era de noche, no había mucha iluminación. Había, me imagino, un sonido bien escaso, pero tocamos ahí gratis para la gente que estaba.No éramos conocidos todavía. Era enero del ‘85. Teníamos cierto público, sí, pero no en La Serena. De pronto alguien nos conocía, pero no éramos un grupo famoso. Esas son cosas que recuerdo bastante claramente”.

-Ahora vuelves a Coquimbo para participar en el Día de la Música y, además, en un lugar emblemático de la ciudad como el Barrio Inglés. ¿Qué significa para ti participar en una celebración que busca acercar la música a la gente?

“Me gusta tocar de entrada, tocar en muchos lugares. A mí me encanta la vida de músico itinerante, salir a conocer lugares, conocer gente, probar platos típicos. Todas esas cosas son increíbles siempre. Ahora, tocar en Coquimbo, en este caso en el Día de la Música, qué bonito que nos hayan convocado. Es bonito que sea así, que la música salga a la calle, todavía no se da eso de que todo el mundo saque sus instrumentos, pero que se hable de música chilena, que haya un día donde se pueda salir a hacer música gratuita para la gente en muchos lugares. Me parece buenísimo para nosotros y para el público también, que puede ir a ver shows gratuitos con la idea de celebrar la música chilena”.

-¿Crees que como sociedad necesitamos más esos espacios de encuentro con nuestra propia música?

“Yo creo que sí. Más allá de la gente que vaya a este concierto puntual, creo que es súper necesario para el país, para la identidad nacional, verse reflejado, ver a los vecinos, a quien alguna vez fue tu vecino, tocando ahí. Creo que normalmente se hace con la selección, ¿no? La selección juega y todo el mundo está pendiente. Creo que eso también debiera pasar, y pasa, pero debiera ser mucho más fuerte con la música. Es bueno reconocerse, verse, ver al que estaba cerca tuyo y luego verlo en el escenario. Creo que es una cosa positiva para el país”.

“Es más bien aburrido ser parte de la música del recuerdo"

-Han pasado décadas desde aquellos primeros años de Los Prisioneros. ¿Qué sientes cuando hoy ves a las nuevas generaciones escuchando sus canciones?

“Una de las cosas que uno va notando con los años es que de alguna forma la vida te va envejeciendo y vas quedando un poco apartado. Creo que el hecho de que a través de la música podamos seguir vigentes porque los chicos y chicas de 10, 15 o 20 años están escuchando la música de Los Prisioneros, van a los conciertos que yo hago, van a las exposiciones, compran los discos y los escuchan, nos mantiene de alguna forma vivos.

A mí me gusta la música, pero es más bien aburrido ser parte de la música del recuerdo. Claro, qué bueno que me tengas en ese espacio del recuerdo, pero es mucho más interesante ser un artista vigente.

Yo, al menos, acabo de grabar cinco canciones para un EP. Me interesa lo que está pasando ahora. Creo que se pueden hacer canciones de lo que uno vive hoy día y es lo que estoy haciendo. Las canciones van envejeciendo y qué bien que envejezcan, pero uno debiera tratar de no envejecer a ese nivel de transformarse en un recuerdo”.

-Los Prisioneros también son reconocidos por la relación directa que establecieron entre música, sociedad y política. ¿Crees que los músicos actuales mantienen ese interés y ese espacio para involucrarse en las discusiones que atraviesan Chile?

“Algunos sí. A mí me sorprendió, por ejemplo, que Alex Anwandter tuviera una mirada social, porque la música que hace es más pop, y a mí me gusta. Creo que es interesante escuchar gente que hace pop y con contenido. No es necesario que todos lo hagamos, porque hay música increíble que no trata sobre temáticas sociales, pero creo que es bueno siempre que haya algunos que sí lo hagan. Y a mí me interesa estar en esa lista, me sale natural. No es que solamente me interese, sino que hacer canciones más superficiales no me sale, no más. Creo que es parte de la vida que haya canciones que hablen de temas sociales, de comentarios sociales, que nos permita reflexionar. Es importante mantener eso. Lo hizo Víctor Jara, Violeta Parra, Los Prisioneros y yo lo sigo haciendo”.

-También existe una discusión sobre cuánto debe involucrarse el Estado en el financiamiento de la cultura. ¿Qué debería garantizar Chile para que la música y el arte puedan desarrollarse?

“Creo que se han tratado de hacer cosas. La ley del 20%, por ejemplo. Había una buena intención detrás de esa ley y después vemos que no funcionaba del todo. Creo que tanto para el Ministerio de Cultura como para el Ministerio de Educación o las radios, sería bueno para el país que la cultura fuera un tema fuerte dentro de Chile, como lo es en Brasil, por ejemplo.

Que la gente que haga música tenga un público es algo que finalmente forma un círculo virtuoso, porque la gente va a invertir dinero en música, va a hacer que los artistas puedan vivir de la música y los artistas van a poder grabar sus discos. Hay muchos artistas, y me incluyo dentro de los busquillas, porque yo compro discos y me interesa la música, y a veces descubro artistas increíbles que no escucha nadie. Así ha sido siempre en la historia de la música. Siempre ha habido artistas increíbles que no escucha nadie”.

-¿Y existe una verdadera descentralización cultural o sigue siendo mucho más difícil desarrollarse como artista desde una región?

“Muchas veces se piensa desde fuera, obviamente desde región, que en Santiago están súper regalones y tienen muchas oportunidades, pero creo que tampoco es tan así porque hay mucha más gente dedicada en Santiago a cosas artísticas, y a los que les va bien son poquitos.

Creo que debe ser más difícil todavía en regiones, obviamente, pero tampoco es tan fácil en Santiago. Me ha tocado viajar a muchos países y acá cuesta más que, no sé, en Inglaterra, yo creo, porque hay más apoyo, la gente está más dispuesta, tiene más plata y va a los conciertos. Acá también hay una cosa de mirar en menos. Por eso es bueno que exista el Día de la Música, para que la gente conozca nuevas bandas, nuevos artistas, porque a la gente le gusta la música que conoce, son pocos como yo, que voy a escuchar una cosa que no conozco y que me interesa descubrirla. Por lo tanto, es importante estar presente, tocar y que la gente pueda conocer”.

-Y en ese contexto, ¿las plataformas digitales realmente democratizaron la música o simplemente generaron nuevas dificultades para los artistas?

“No, la verdad es que no. Ayudan un poco, pero no está fácil. Hay tanta oferta hoy día que hace que sea bien difícil que realmente te puedan prestar atención. Entonces no basta con que haya un grupo muy bueno, que sacó un tema y lo puso en Spotify. Por un lado, está esa posibilidad, que es mejor porque antes grabar era súper difícil, en los años 80. Ahora puedes grabar, puedes construir tu música, pero de ahí a que te presten atención es difícil”.

-¿Cómo ves a las nuevas generaciones de músicos chilenos?

“Me ha tocado ser muchas veces jurado de concursos del FONDART y de otros más, y he podido notar la calidad de músicos que hay. No solo músicos, porque hay gente que toca muy bien, pero eso es una parte del asunto. Las propuestas tienen mucha originalidad, hay mucha gente tocando bien. Creo que solamente falta que haya un público que conecte y que conozca, sobre todo que conozca la música y empiece a ir a los conciertos.

Hay bandas como Candelabro que ya empiezan a sonar. Hay hartas bandas haciendo música. Hay músicos que vale la pena escuchar. Bien, escuchémoslos, toquémoslos y que el público vaya decidiendo y vaya incorporándolos o no a su playlist”.

“Atrapado en TikTok" y el nuevo trabajo de Narea

-Tú dices que no quieres transformarte solamente en un artista del recuerdo. ¿Qué estás buscando entonces en las canciones que estás creando hoy: necesidad personal, artística, decir algo?

“Necesidad personal, sí, necesidad artística también, obvio, sobre todo artística. Me gusta tocar canciones de Los Prisioneros, canciones de Profetas, que todavía las toco, por supuesto, pero creo que están pasando más cosas en el mundo. He vivido más años y tengo más ganas de cantar cosas que están pasando hoy día o que me hacen sentido hoy día.

‘El baile de los que sobran’ sigue siendo una canción actual, pero hay muchas cosas que están pasando hoy que me parecen dignas, al menos, de hacer comentarios sociales o musicales. Y en eso estoy”.

-En tus nuevas canciones estás trabajando con Alain Johannes, un músico y productor chileno con una importante trayectoria. ¿Cómo ha sido ese proceso?

“Sí, es muy admirado a nivel mundial. Es una figura musical muy importante y además es chileno. A él le gustaron harto las canciones y empezamos a trabajar. Nos propuso algunas cosas y empezamos a grabar. De hecho, incluso tocó la guitarra en una canción o en un par de canciones. Estoy feliz porque creo que tiene una gran experiencia, una mirada de la música muy, muy amplia y creo que enganchamos bastante bien”.

-Hablabas de “El baile de los que sobran”. Cuando vuelves a escuchar las canciones de Los Prisioneros, ¿hay alguna que hoy mires de manera diferente por lo que está ocurriendo en Chile?

“Hay canciones como ‘El baile de los que sobran’ que a mí me asombran porque es una canción muy sencilla, sin embargo, convoca. Es una canción que, en el fondo, es como una invitación a ser parte de un grupo, a reconocerse también, a notar que hay desigualdades.

Y con desigualdades no estoy diciendo, obviamente, que todos tenemos que ser iguales. No. Todos tenemos que tener las mismas oportunidades y, en ese sentido, Chile sigue teniendo oportunidades maravillosas para algunos y para otros no. Entonces la canción sigue siendo actual.

Hay canciones que de alguna forma han perdido actualidad. ‘Nunca quedas mal con nadie’, por ejemplo, trata sobre una temática que no se entiende mucho hoy día. Perdió un poco de actualidad, pero, sin embargo, la frase permanece como algo que uno puede ocupar siempre y decírselo a otro. Entonces sigue siendo actual por esa razón”.

-Después de aquella presentación de 1985 en Playa Mansa, este domingo vuelves a la zona. ¿Qué puede esperar el público que llegue al Barrio Inglés y qué invitación haces a quienes quieran reencontrarse contigo?

“Espero que la gente se entere, primero que nada, de que vamos a tocar. Sé que hay mucho público porque he tocado con mi banda en otros lugares de la Región de Coquimbo, y hay un público, sobre todo joven, muy entusiasta y que quiere vernos. Así que ojalá que vayan al concierto y podamos reencontrarnos ahí.

Y, por supuesto, vamos a tocar canciones de Los Prisioneros, canciones de Profetas y algunas mías como solista. Yo digo siempre que las mías solistas las meto ahí entre medio porque yo nunca quise ser solista. Entonces fue como que me quedé sin banda y dije: ‘Ya, voy a hacer unas canciones solo’. Todo el mundo está invitado a escucharnos este domingo”.