350 AÑOS DE DEVOCIÓN
“La espero todo el año”: las historias de fe que vuelven a encontrarse con la Chinita de Andacollo
Peregrinos y bailes religiosos volvieron a encontrarse este fin de semana en Andacollo para participar en la Fiesta Chica, celebración dedicada a Nuestra Señora del Rosario que este año conmemora los 350 años de la llegada de la sagrada imagen a la comuna.
Uno de los hitos de este domingo fue la presencia en esta fiesta religiosa del nuncio apostólico en Chile, monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, quien presidió la eucaristía central y compartió con peregrinos y agrupaciones de bailes religiosos. Durante la ceremonia, el representante del Papa llamó a la unidad y al servicio a los demás. Posteriormente, la imagen de la Virgen fue trasladada al atrio de la basílica donde fue venerada por las agrupaciones de bailes chinos.
En relación al desarrollo de la celebración, el alcalde de Andacollo, Juan Carlos Alfaro, recalcó que ha sido una jornada tranquila, ya que “desde meses antes, se nombran a los coordinadores, quienes realizan reuniones con los distintos estamentos que nos apoyan, como Carabineros, Bomberos y el hospital. Se ha ordenado el tránsito y el comercio, y se ha mantenido la limpieza y la seguridad”.
Una devoción que se hereda
Para los fieles que llegan a Andacollo, la Fiesta Chica es una oportunidad de expresar su devoción a la Virgen y sus testimonios reflejan el significado personal que tiene esta celebración.
Evelyn Fuentes Contreras, peregrina de La Serena, relató que “empecé a venir cuando tenía unos 15 años y ahora voy para los 60. Venía con mi madre y mi padre; después traje a mi hija”.
Agregó que "desde que falleció mi mamá, generalmente vengo sola a ambas fiestas, a cumplirle a la Chinita por la vida que me ha dado. Este año vengo con más pena porque perdí a mi padre hace tres meses, pero es grato estar con ella. Espero esta fiesta todo el año y seguiré viniendo mientras pueda, a pedir por mis hermanas, mis sobrinas y mi hija”.
Por su parte, Pabla Villegas, peregrina de Coquimbo, afirmó que “soy andacollina de corazón y vengo a ver a la Chinita porque siempre me cumple todo lo que le pido. Este año subí caminando con mi hija desde El Peñón para cumplir una manda; volvimos a caminar después de ocho años, aunque venimos todos los años a la fiesta grande y chica”.
Para Pabla “la Chinita es alguien especial. Por eso le tengo un pequeño altar en la casa y siempre le rezo. Es muy bonito ver a tantos fieles que llegan desde otras ciudades, también caminando”, expresó.
En tanto, el jefe del Baile de Danza N.º 14 de Diaguitas, Ricardo Rojas, manifestó que “nuestro baile tiene más de 100 años y venimos por tradición y por la fe que tenemos, a acompañar a nuestra Chinita de Andacollo. Este año nos corresponde presidir la procesión y también nos toca la Fiesta Grande”.
Rojas destacó que “llevo dos años como jefe del baile, desde que falleció mi papá, quien estaba a cargo. Tengo 51 años y llevo toda mi vida viniendo a Andacollo; desde chico me traían a bailar acá y seguimos acompañando a nuestra Madre”.
La otra tradición
Es un hecho conocido que junto con las ceremonias y los bailes religiosos, la Fiesta Chica reúne, además de los peregrinos, a quienes llegan a trabajar en el comercio local. De hecho, durante este 3 y 4 de octubre la devoción de los feligreses coincidió con una intensa actividad comercial, con la presencia de 600 puestos de venta.
Liberto Olivares, emprendedor de Andacollo e integrante del grupo de artesanos de la plaza, quien trabaja durante todas las fiestas, señaló que “en esta oportunidad ha estado más lento, pero este domingo se ha visto más movimiento de gente y nos ha ido relativamente bien. Eso sí, la venta de joyería y colgantes, que son los que más vendemos, ha estado bastante lenta”.
Por su parte, Doris Fuentes, comerciante de Santiago, y quien participa de esta fiesta hace 24 años, aseguró que “sí se vende, pero el resultado se ve al final. No puedo dar un balance antes de que termine la fiesta, aunque se ve gente, como siempre. Lo que más se vende son los pantalones de mujer, aunque tengo de mujer y de hombre, y todo se vende un poco”.