Red asociativa

El sueño de cuatro emprendedoras que apuestan por posicionar a Combarbalá como destino turístico

Con una variada oferta de alojamientos, gastronomía y experiencias vinculadas al bienestar, ruralidad, patrimonio y arqueoastroturismo, la Red Asociativa de Turismo Combarbalá Viva busca posicionar a la comuna como un destino capaz de atraer visitantes y, al mismo tiempo, poner en valor sus tradiciones. Detrás de la iniciativa hay cuatro mujeres que decidieron apostar por un sueño y convertirlo en un proyecto común.
domingo 04 de octubre de 2026

Por Estefanía González

Hay lugares donde el tiempo parece avanzar de otra manera y las preocupaciones mundanas desaparecen por completo. Combarbalá es uno de ellos. Sus cielos despejados, sus paisajes rurales, sus tradiciones campesinas y la tranquilidad de una comuna alejada de los grandes centros urbanos forman parte de los atributos.

Y es que este “pueblito mágico” ubicado en el valle del Limarí tienen un tremendo potencial. Así lo aseguran quienes lideran Combarbalá Viva, una Red Asociativa de Turismo integrada actualmente por cuatro empresas lideradas por mujeres: Hostal Apuwara, Hostería Beltrán, Eco Hostal Alto Algarrobal y Restaurante El Temucano y que, además, trabaja con un universo de 12 empresas, instituciones y socios estratégicos que colaboran de distintas maneras, con un sueño común: posicionar a la Combarbalá como destino turístico, llegando a quienes no han descubierto este territorio.

La iniciativa, que cuenta con el apoyo de CORFO, a través del programa Redes Asociativas, la municipalidad de Combarbalá, el Observatorio Starlight Cruz del Sur, el Gobierno Regional de Coquimbo y el programa Transforma Turismo Región de Coquimbo, comenzó a tomar forma hace aproximadamente cinco años y tiene por objetivo no solamente promocionar establecimientos individuales, sino que construir una oferta turística común y ordenar las distintas alternativas que existen en la comuna.

“El principal objetivo de la red es poder fortalecer, visibilizar y promocionar el destino turístico de Combarbalá”, explicó Valentina Arias, gerente de la red, añadiendo que la idea es diversificar las experiencias disponibles, de manera que quienes lleguen puedan encontrar descanso, gastronomía, patrimonio, ruralidad, bienestar y astroturismo en un mismo destino y con ello, aumentar la visibilidad y el flujo de clientes de los emprendimientos locales.

Y aunque el proyecto financiado por CORFO tiene contemplado finalizar en octubre, el compromiso es que la asociatividad continúe. “La idea es a corto plazo poder buscar mayor cantidad de socios estratégicos”, quienes podrán participar en espacios de difusión, en la página web y en distintas acciones de promoción, aunque no necesariamente sean parte del financiamiento directo del proyecto.

Un sueño que lleva 20 años

Para Alejandra Beltrán, propietaria de Hostería Beltrán, el sueño de convertir a Combarbalá en un destino turístico no comenzó con Combarbalá Viva.

Lleva aproximadamente dos décadas al frente de su hostería y durante todo ese tiempo ha visto distintos intentos por impulsar el turismo local. “Siempre hemos querido que Combarbalá sea un destino turístico. Hemos hecho muchos intentos”, comentó.

Por eso, formar parte de esta red representa una nueva oportunidad para alcanzar una meta que ha acompañado gran parte de su vida laboral.

“Espero que este sea el que cumpla las expectativas que uno tiene cuando comienza un emprendimiento. Ha sido largo el camino y espero que esta sea la ocasión en que Combarbalá salga, se posicione como un destino turístico y así nosotros podamos lograr ese sueño tan anhelado”, afirmó.

Beltrán no nació en Combarbalá, pero su madre sí. Ella llegó desde Chuquicamata y con el paso de los años hizo de esta comuna su lugar de trabajo y también parte de su identidad.

A su juicio, uno de los puntos fundamentales para que un territorio pueda recibir visitantes es contar con capacidad de alojamiento. “¿Dónde van a quedar los turistas que vengan si es que no hay dónde quedarse?”, planteó.

Desde esa mirada, considera que la asociatividad permite que los distintos emprendimientos dejen de trabajar de manera aislada y comiencen a proyectar una oferta conjunta.

Volver a la tierra

Una historia de retorno está también detrás de Eco Hostal Alto Algarrobal.

Miriam López nació en Combarbalá, pero siendo muy joven se fue a estudiar y posteriormente trabajó fuera del país. Hace aproximadamente 14 años decidió regresar.

“Yo quiero estar en mi tierra, amo mi tierra”, recordó.

Fue entonces cuando abrió el hostal y posteriormente desarrolló una casa de campo para comenzar a ofrecer experiencias vinculadas con la vida rural. Hoy su propuesta incluye alojamiento, gastronomía y actividades personalizadas que buscan acercar a los visitantes a tradiciones que, según advirtió, corren el riesgo de perderse.

Una de ellas es la tradicional mateada campesina.

La experiencia permite compartir mate, leche de cabra, queso asado y alimentos preparados en el lugar, además de conocer a los animales, contemplar los atardeceres y disfrutar de fogatas y música.

“Lo principal es que no se pierda la tradición de tomar mate”, explicó Miriam. Su preocupación está especialmente puesta en las nuevas generaciones, que muchas veces ya no conocen esta forma de encuentro propia de la ruralidad.

La mateada, cuenta, no consistía simplemente en beber mate, sino en reunirse, conversar y compartir. Un solo mate iba pasando de persona en persona mientras transcurrían las historias.

La experiencia también busca generar un puente entre generaciones. Un visitante mayor puede reencontrarse con recuerdos de su infancia, mientras un niño puede descubrir una tradición que sus padres o abuelos vivieron.

Elegir Combarbalá

En el emprendimiento también trabaja Disnarda López, hermana de Miriam. Ella regresó a su pueblo natal durante la pandemia, después de desarrollar su carrera en Santiago.

Psicóloga de profesión, se especializó en estudios de mercado y llegó a desempeñarse en cargos de jefatura. Sin embargo, la pandemia significó un punto de quiebre laboral y familiar.

“Por sugerencia de mi mamá, yo soy la hija menor, me dijo: mejor vente para acá y trabaja con nosotros”, relató.

Llegó para hacerse cargo de la administración de los negocios familiares. Lo que inicialmente podía ser una decisión temporal terminó transformándose en una elección de vida. “Después ya no me quise ir más”, reconoció.

La tranquilidad, la naturaleza y la posibilidad de vivir cerca de su familia fueron factores determinantes. También una forma distinta de entender la vida.

“Sopesando la vida que tengo acá con la que uno puede tener en la capital, en Santiago es 100% distinto. Prefiero esto por la tranquilidad, la belleza de la naturaleza, la amabilidad de la gente. Es otro estilo y calidad de vida”, indicó.

Desde su emprendimiento también han procurado incorporar criterios de sustentabilidad. El cuidado del agua y el reciclaje forman parte de prácticas que nacieron naturalmente de vivir y trabajar en el campo.

Mujeres que sostienen un territorio

Una de las características que ha marcado a Combarbalá Viva desde sus inicios es que sus cuatro integrantes son mujeres y que los emprendimientos están liderados por ellas.

Valentina Arias explicó que originalmente la idea era mantener una red exclusivamente femenina, pero que el propósito actualmente es ampliar la asociatividad. Más que establecer una barrera por género, la experiencia de estas empresarias busca mostrar el papel que pueden cumplir las mujeres en el desarrollo turístico de una comuna rural.

Disnarda reconoce que levantar una propuesta turística en una comuna alejada de los principales centros urbanos no ha sido sencillo. La conectividad y la distancia son parte de las dificultades, pero también creen que ahí puede existir una oportunidad.

“Estamos súper poco comunicados, pero nosotros siempre hemos tenido el sueño de que podemos lograr que la gente venga a conocerlo porque es un lugar mágico. Siento que Combarbalá es un lugar que no tiene nada que envidiarle a otro lugar del mundo. Tiene su belleza, su encanto” expresó, invitando a las personas a conocer este paraíso oculto entre los cerros del valle del Limarí. 

“Los invito a venir a Combarbalá, que conozcan las tradiciones campesinas que todavía se mantienen aquí, que conozcan la piedra combarbalita, este tesoro que tenemos, y conozcan también a la gente y la naturaleza que nos rodea”, señaló. 

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