EL PUERTO DE COQUIMBO
De refugio ancestral a motor del comercio regional
El Puerto de Coquimbo posee una identidad inseparable de la historia del norte chico. Sus orígenes como punto de atracadero y salida marítima para la vecina ciudad de La Serena se remontan al siglo XVI, aunque su bahía ya albergaba vida milenaria al ser habitada por los changos -pueblo nómada marítimo- y los diaguitas, para más tarde ser ocupada por el Imperio Inca.
El primer hito hispano ocurrió en 1536 con la llegada de la nave San Pedro, perteneciente a la expedición de Diego de Almagro. Años después, en 1544, Pedro de Valdivia ordenó la fundación de La Serena, consagrando a la bahía de Coquimbo como la principal puerta de entrada y salida para colonos, ganado y mercancías provenientes del Virreinato del Perú. Durante la época colonial, su valor estratégico la convirtió en blanco de incursiones y ataques de corsarios e invasores ingleses, entre ellos el recordado Bartolomé Sharp.
El impulso decisivo hacia la modernidad llegó con la Independencia. En abril de 1811, la Primera Junta de Gobierno autorizó por decreto el uso del puerto para el libre comercio y ordenó la construcción de su primera aduana. Durante el siglo XIX, el incipiente enclave experimentó un crecimiento vertiginoso impulsado por el auge de la minería del cobre y el salitre.
Este dinamismo económico derivó en su autonomía institucional, el 24 de septiembre de 1864, bajo la presidencia de José Joaquín Pérez, se creó el departamento de Coquimbo, y el 5 de mayo de 1867 se estableció oficialmente la Municipalidad de Coquimbo, independizándose administrativamente de La Serena.
A lo largo del siglo XX, el terminal consolidó su carácter industrial y mecanizado -incluyendo el sector de Guayacán- para el embarque de minerales. Finalmente, con la Ley Nº 19.542 de Modernización Portuaria en diciembre de 1997, la antigua administración de la Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI) dio paso a la actual gestión autónoma y concesionada de Puerto Coquimbo.