DANIEL MUÑOZ, ACTOR Y FOLCLORISTA

“El impacto más grande de la serie Los 80 es que todavía la siguen viendo”

Un estrecho y permanente vínculo es el que dejó entrever el reconocido actor y folclorista nacional con la Región de Coquimbo. Una relación que por estos días se vuelve a reactivar con una nutrida agenda que combina sus dos grandes pasiones: la música y el cine.
(Foto: Cedida)
(Foto: Cedida)
miércoles 07 de octubre de 2026

Acompañado por la agrupación Los Concho’e Vino, el actor y folclorista, Daniel Muñoz, se encuentra en medio de una gira por la región que incluye presentaciones confirmadas este 8 de octubre en Coquimbo, el 9 en Vicuña, el 10 en Ovalle y el 11 en La Serena.

Dicho periplo contempla un viaje musical y emotivo por la identidad chilena, además de conversatorios en el marco de la difusión de la película “Mil Pedazos” -rodada en el valle de Elqui- y su posterior participación en el Festival de Cine de La Serena (FECILS).

En conversación con Diario El Día, el intérprete reflexiona sobre su retorno a la zona, el valor social y político del arte frente a los complejos escenarios del financiamiento cultural, y el legado imborrable de “Los 80”, producción declarada patrimonio audiovisual que continúa traspasando generaciones.

-¿En qué consiste su presentación en la Región de Coquimbo?

“Vamos a hacer un espectáculo con el grupo Los Concho’e vino, en el cual vamos a hacer un viaje musical por Chile y compartir principalmente con la gente que asista al teatro. Eso es clave para nosotros, que el público participe. Y tenemos como una hora y media más o menos de espectáculo para compartir con la gente”.

-¿Cómo analiza las carencias que enfrenta el panorama musical chileno?

“Obviamente el apoyo económico siempre es necesario porque hacer música en este caso -o arte en Chile- es muy difícil. Requiere muchos recursos humanos, técnicos, de logística, traslado, etcétera. Entonces, cualquier apoyo que exista es bienvenido; mientras menos apoyo se haga, es muy difícil que los artistas puedan por sí solos desarrollar su profesión. Es importantísimo que la institucionalidad se ponga con el desarrollo de los eventos artísticos, porque al desarrollarlos se está potenciando la cultura del país. El arte es parte esencial de la cultura y además es tan transversal, un concierto de música nos involucra a todos, independiente de las diferencias de opinión que tengamos”.

-¿Y cómo combina su actividad de actor con la de músico?

“Con mucha organización, una agenda bien preparada, con buen trabajo de producción. En el grupo de Los Concho’e Vino tenemos una productora que se encarga justamente de organizar bien los tiempos, no solo los míos, sino del resto del grupo y del equipo, y coordinar la logística que significa hacer cuatro conciertos seguidos, viajar al norte, la mantención del equipo, organizar las presentaciones, ver que el público sepa, se entere de esto y vaya a ver la función.

Todo es un trabajo logístico no menor, pero gracias a esta buena producción uno se tranquiliza y se puede concentrar en lo que a uno le compete, que es estar en el escenario y hacer un buen espectáculo, en este caso musical. Ahora último yo he dejado un poco lo audiovisual y me he dedicado principalmente a la música”.

-¿Qué mochila le gusta más sobrellevar? ¿La de actor o la de músico?

“Las dos son igual de interesantes o no las haría. Son diferentes, un trabajo en una película o en una obra de teatro es muy distinto a un trabajo en una gira musical. Se asemejan un poco porque en ambas uno cuenta historias, ya sea actuando o cantando, pero es lo que a mí me alucina. Cada vez más son mundos y territorios muy diferentes en los cuales uno aprende mucho porque está en contacto con la gente. Hoy en día creo que la música tiene mucho más acercamiento a la gente que lo que podría ser una película. Por ejemplo, la película está en la pantalla y uno ya está ausente, salvo que se hagan conversatorios como los que vamos a hacer en esta gira también, aprovechando la película ‘Mil Pedazos’ que se filmó acá”.

-A propósito de la gente y como artista, ¿cómo comulga con la política?

“Bueno, el arte es política, absolutamente. Quien diga que no es política es porque no entiende lo que es ser artista. Ahora, una cosa es hacer política y otra cosa es pertenecer a un partido político, que es totalmente distinto. El arte es política, no es partido político. Y por ende, lo que hacemos en el escenario es política, estamos construyendo conciencia social, comunidad, generando opinión con lo que entregamos musicalmente. Así que sí, la política es esencial para lo que hacemos”.

-¿Y le preocupa o teme lo que está ocurriendo en el país?

“Preocupación sí, miedo no. Claro, quedan varios años en que las autoridades pueden doblarle la mano a muchos proyectos artísticos, o pueden incluso doblarse la mano a ellos mismos e ir a favor de los proyectos artísticos, o sea, queda mucho tiempo por delante. La gente eligió este gobierno y espero que sea condescendiente y atento a la gente que lo eligió.

En ese sentido, los proyectos artísticos son clave para el desarrollo de las personas, de los niños, los jóvenes, el apoyo y la compañía al adulto mayor, para generar comunidad, para potenciar nuestra cultura y, por ende, nuestra identificación como pueblo chileno frente al resto de los pueblos del mundo. La cultura es nuestro ADN, es nuestro carné de identidad”.

-¿Cree que se puede cortar oportunidades para el mundo artístico?

“Se está haciendo, pero hasta el momento está todo tan en pañales que no se sabe qué puede pasar de aquí a final de año. Pero claro, el panorama no es muy alentador. Esta política de recortes afecta, obviamente, a lo que se entiende como ‘menos importante’ por personas que no conocen el valor del arte en la cultura de un país. Pero yo espero que se recapacite y se entienda, y para eso es importante que la comunidad lo haga saber”.

-¿Qué significado e impacto ha tenido para usted la serie Los 80?

“El impacto más grande es que todavía la siguen dando, todavía se sigue viendo. Hace poco se me acercó una mamá para decirme que su hijo de 2 años veía la serie, y que un día fueron a una tienda de antigüedades, el niño agarró un teléfono antiguo y empezó a hablar por él. La mamá se preguntaba ‘¿cómo sabe qué es un teléfono y cómo funciona si ya no existen?’ Es por la serie. Hay familias que se acercan a saludar y te dicen que la están viendo por octava o novena vez. Aparecen memes o se hacen pequeñas historias con trozos de la serie. Además, fue declarada patrimonio cultural audiovisual chileno y eso a uno lo llena de orgullo.

Es una serie transversal, la vio todo Chile y la sigue viendo todo Chile. Es motivo de orgullo y te hace dar cuenta de que hiciste un buen trabajo y estás en lo correcto. Reafirma la importancia del arte como un elemento de unión cultural transversal. También nos conocen como chilenos en otros países gracias a la serie; personas extranjeras se me han acercado a comentarme lo identificados que se sienten, a pesar de que ocurre acá en Chile y en una época muy puntual. Está hecha de tal manera que es un hito histórico audiovisual”.