UNA VOCACIÓN QUE HEREDÓ A SU FAMILIA

Rafael Campusano: el médico que ayudó a construir la Cardiología en La Serena cumplió 50 años de servicio público

El médico cardiólogo, de 83 años, fue homenajeado durante el aniversario 467 del segundo hospital más antiguo de Chile, institución donde contribuyó al desarrollo de la especialidad y a la formación de la actual Unidad de Cardiología.
jueves 08 de octubre de 2026

“A la gente hay que atenderla con agrado, con esmero y hacer bien las cosas”, esa ha sido una de las premisas que el doctor Rafael Campusano ha llevado consigo durante medio siglo de trayectoria en el servicio público. El reconocimiento al destacado especialista es un hecho inédito para el primer hospital de Chile construido en regiones, al igual que lo fue para el facultativo que, durante parte importante de su carrera, también fue protagonista del crecimiento de la Cardiología en la región de Coquimbo.

“Yo tengo ochenta y tres años y llevo cincuenta años como empleado público del Servicio de Salud”, cuenta el doctor Campusano al recordar sus primeros pasos. Su trayectoria comenzó como médico general de zona en Combarbalá, desde donde posteriormente obtuvo una beca de Medicina Interna en el Hospital Barros Luco Trudeau. Fue durante esa etapa cuando definió el camino que marcaría su vida profesional.

“A mí me dieron a elegir qué quería, qué me gustaba más, y a mí me gustó la cardiología. Prácticamente de los tres años de beca estuve como dos años haciendo pura cardiología”, recuerda. Llegado el siglo XXI, Campusano ya era parte del cuerpo médico del Hospital de La Serena, época en la que la cardiología, que había iniciado su desarrollo bajo el alero de Medicina Interna y que desde 1995 era reconocida como especialidad, comenzaba a avanzar hacia una estructura propia.

En 2005, el doctor fue parte del equipo que permitió conformar la Unidad de Cardiología del recinto de salud serenense. A partir de entonces, la especialidad inició un proceso de crecimiento que incluyó, en 2008, la puesta en marcha de la Unidad de Paciente Crítico Coronario, inicialmente con cuatro camas de cuidados intensivos y seis de intermedio. Entre 2011 y 2013 se sumaron Hemodinamia y Electrofisiología, aumentando la complejidad de las prestaciones disponibles para los pacientes de la región. Ese desarrollo también está ligado a quienes fueron construyendo la especialidad desde sus primeros años.

TRABAJO EN EQUIPO

El jefe de Cardiología del hospital serenense, doctor Claudio Bugueño, conoció a Campusano cuando él llegó al hospital en 1994. Una década después, ambos formarían parte del proceso que permitió consolidar la Unidad de Cardiología.

“Nosotros hemos tenido la suerte de poder desarrollar la cardiología en la región. Agradecerle por su contribución, por todo su trabajo, por el cariño con los pacientes, por toda su entrega y por el cariño también al equipo”.

Bugueño destaca que Campusano se incorporó activamente a la unidad desde su creación en 2005 y que su presencia se convirtió en parte de la historia cotidiana del servicio. “Él ha sido siempre muy fiel, muy dedicado y eso se agradece. Muchas gracias Rafael”.

Para quienes han trabajado durante años junto a él, la pronta despedida no es sencilla. Nicole Jara, enfermera supervisora de Cardiología CDT HLS, reconoce que la partida del médico genera una especial emoción entre sus compañeros. Entre los recuerdos que guarda del especialista, menciona especialmente su preocupación por los pacientes que enfrentaban dificultades económicas. “Hay pacientes que a veces llegaban con muchas dificultades económicas y era el mismo doctor el que les entregaba de su propio bolsillo para ayudarlos”.

“ES DIFÍCIL DESPEDIRSE DE TANTAS COSAS AGRADABLES”

Al mirar hacia atrás, Campusano recuerda su trayectoria con cariño y son especialmente las personas las que aparecen en sus palabras. “Yo me considero muy acogedor con la gente, con los pacientes. Me tienen muy buena también mis colegas, somos amigos. Todas las mañanas nos abrazamos, así que voy a echar de menos al personal”, relata emocionado.

En medio siglo, Campusano fue parte de transformaciones de la medicina, del crecimiento de una especialidad y de la evolución del propio hospital, pero también construyó vínculos con generaciones de pacientes y funcionarios.

Su historia profesional se cruza así con la de una Cardiología que hoy constituye un polo de desarrollo y referencia para la región, a la espera de nuevos desafíos, como la implementación de la cirugía cardiovascular. Un crecimiento que comenzó con equipos pequeños y que ha sido posible gracias a profesionales que, como Campusano, dedicaron décadas a construir esa historia.

UNA VOCACIÓN QUE HEREDÓ A SU FAMILIA

La huella del médico traspasó los pasillos del hospital y llegó a su familia. Su hija Yanina Campusano, interna de Medicina en el mismo establecimiento donde su padre desarrolló buena parte de su carrera, reconoce que su ejemplo fue determinante para elegir el camino de la salud. “Desde que tengo memoria él ha sido mi mayor inspiración. Crecí viéndolo poner el bienestar de los otros, muchas veces por sobre el suyo, enseñándome cómo el verdadero valor de la responsabilidad y el cuidado por el otro es fundamental en esta profesión”.

Hoy, al recorrer como interna los mismos pasillos que su padre, dice comprender de otra manera el esfuerzo detrás de esa trayectoria. “Hoy que me toca recorrer estos mismos pasillos del Hospital de La Serena como interna de Medicina, entiendo de verdad el sacrificio y el amor inmenso que hay que tener por la profesión para siempre poder destacar y dar lo mejor de nosotros para nuestros pacientes”.

Su hijo Jorge, también médico, pone el acento en aquello que permanece más allá de los años de ejercicio profesional. “Cincuenta años dedicados a la medicina y a la cardiología no son solo una trayectoria profesional, son una vida entera al servicio de los demás. Hoy quiero agradecerte no solo por el médico que has sido, sino por el ser humano que hay detrás de cada paciente”.

Por su parte, María Angélica Urtubia, esposa del doctor y compañera de vida durante sus 27 años de matrimonio, reconoció que su salida del hospital también representa un cambio importante para la familia. “Es un cambio grande. Estoy muy orgullosa de él, muy orgullosa. Ojalá existieran muchos médicos como él”, confiesa.

La entrega del reconocimiento, realizada frente a la comunidad hospitalaria, estuvo acompañada por una ovación de quienes han conocido y admirado su entrega a lo largo de estos 50 años de trayectoria. Fue un momento de especial emoción para el doctor Campusano y también para quienes compartieron con él este recorrido, marcado por el compromiso con sus pacientes, sus colegas y el hospital que fue parte fundamental de su vida profesional.

Rafael Campusano: el médico que ayudó a construir la Cardiología en La Serena cumplió 50 años de servicio público
Rafael Campusano: el médico que ayudó a construir la Cardiología en La Serena cumplió 50 años de servicio público