LUGAR DE ENCUENTRO FAMILIAR

La historia del mítico Teatro O'Higgins de Coquimbo

Su origen se remonta a las primeras décadas del siglo pasado, pero diversos registros sitúan sus primeros pasos en 1917 bajo el nombre de Teatro Apolo. Se estima que la edificación definitiva se consolidó alrededor de 1920.
El edificio del Teatro Ohiggins se encuentra frente a la Plaza de Armas en calle Melgarejo, pero alcanza hasta la próxima cuadra de calle Varela.
El edificio del Teatro Ohiggins se encuentra frente a la Plaza de Armas en calle Melgarejo, pero alcanza hasta la próxima cuadra de calle Varela.
jueves 08 de octubre de 2026

En la intersección de las calles Melgarejo y Lastra descansa la memoria de uno de los epicentros culturales más icónicos de la ciudad puerto, el Teatro O'Higgins. Reconocido también en sus últimas décadas como Cine O'Higgins, este recinto no solo acogió proyectores y telones, sino que representó el corazón latiendo de la vida social y bohemia de Coquimbo durante gran parte del siglo XX.

El origen de este emblemático espacio se remonta a las primeras décadas del siglo pasado. Aunque diversos registros locales sitúan sus primeros pasos hacia 1917 bajo el nombre de Teatro Apolo -a cargo de la empresa Orsimar y Compañía-, se estima que la edificación definitiva se consolidó alrededor de 1920. En sus inicios operó bajo la denominación de Hotel y Teatro Victoria, administrado por Martínez y Compañía. Con el paso del tiempo, tras el cierre de la sección hotelera, el recinto adoptó la identidad con la que pasaría a la historia, Teatro O'Higgins.

Detrás de este megaproyecto estuvieron Micaela Godoy Montenegro y Andrés Juliá Vicens. La familia Juliá mantuvo la propiedad y administración del inmueble durante generaciones, convirtiéndolo en un patrimonio familiar y comunal. La estructura destacaba por una solidez constructiva monumental, ostentaba gruesos pilares erigidos sobre bases de roca encadenada, pisos de pino oregón y finos acabados en mármol. Gran parte de sus interiores, desde el refinado papel mural hasta el mobiliario antiguo, fue importada directamente desde España, dotando al lugar de una elegancia singular.

Durante su época de esplendor, el teatro ofrecía tres funciones diarias: matiné, función selecta y noche. Se convirtió así en el punto de encuentro predilecto para las familias de Coquimbo y La Serena. Sin embargo, la irrupción masiva de la televisión entre los años 60 y 70 alejó progresivamente al público de las salas. Hacia 1977, el Cine O'Higgins cerró sus puertas definitivamente, dejando tras de sí una huella imborrable en la nostalgia coquimbana.