Ñauca Sonidos:

Músicos rescatan sonidos ancestrales a través de réplicas de instrumentos indígenas

La agrupación busca reconstruir la sonoridad de los antiguos habitantes del valle del Limarí y acercar ese patrimonio a niños y adultos. Su trabajo combina investigación, improvisación y una conexión profunda con la naturaleza.
La investigación comenzó a tomar forma a partir de los instrumentos prehispánicos encontrados en el territorio, algunos de los cuales se conservan en el Museo del Limarí, en Ovalle.
La investigación comenzó a tomar forma a partir de los instrumentos prehispánicos encontrados en el territorio, algunos de los cuales se conservan en el Museo del Limarí, en Ovalle.
domingo 11 de octubre de 2026

Estefanía González

Todo comienza con sonidos que asemejan el canto de las aves, a ello se suma de a poco el de la lluvia, el viento, la percusión de las piedras campanas y las notas que salen de instrumentos como ocarinas, silbatos y flautones chinos se mezclan en una experiencia que busca conectar con la naturaleza y tratar de descifrar como sonaban los pueblos indígenas que habitaban el territorio limarino, antes de la llegada de instrumentos europeos.

Esa es parte de la propuesta de Ñauca Sonidos, una agrupación de tres músicos montepatrinos que se propusieron aproximarse a las sonoridades de los antiguos habitantes del territorio, inspirados en los vestigios arqueológicos encontrados en la zona.

“Orgullosamente digo que soy de ascendencia diaguita por mi abuela Campillay, Leticia Campillay”, comenta Claudio Villanueva, uno de los integrantes del grupo, quien explica que el proyecto nació de la inquietud por conocer sus orígenes y comprender mejor las huellas que dejaron sus antepasados.

El nombre de la agrupación recoge precisamente esa intención. Ñaupa o Ñauca es una palabra de origen quechua asociada a lo antiguo, a aquello que viene de un pasado remoto. Y es en ese tiempo distante donde sus integrantes buscan inspiración, para experimentar con los sonidos que pudieron haber formado parte de la vida cotidiana y ceremonial de las antiguas comunidades.

Una aproximación al paisaje sonoro ancestral

La investigación comenzó a tomar forma a partir de los instrumentos prehispánicos encontrados en el territorio, algunos de los cuales se conservan en el Museo del Limarí, en Ovalle. Entre las piezas hay objetos elaborados con caña, cerámica y piedra combarbalita, además de pitos acodados y otros instrumentos cuyas formas y características permiten explorar sus posibilidades sonoras.

A partir de esos hallazgos, los integrantes de Ñauca Sonidos encargaron réplicas para comenzar a experimentar. La intención era acercarse a las sonoridades originales y descubrir qué posibilidades ofrecían aquellos objetos.

“Nosotros hacemos la aproximación a la música que pensamos que se hacía”, explica Villanueva. En esa búsqueda, las aves y los elementos naturales ocupan un lugar central. Los sonidos que producen los instrumentos se entrelazan con la percepción del entorno, como si el paisaje también formara parte de la interpretación.

Para el grupo, la experiencia se distancia de la idea occidental de música, tradicionalmente asociada a melodías, ritmos y estructuras reconocibles. Aquí, el punto de partida es el sonido mismo: sus variaciones, sus resonancias y la manera en que dialoga con el espacio.

 “Experimentamos y también improvisamos, porque van apareciendo cosas nuevas, sonidos nuevos”, señala Villanueva.

Instrumentos que guardan parte de la historia

Uno de los momentos más significativos para la agrupación ocurrió en marzo del año pasado, cuando sus integrantes tuvieron la oportunidad de trabajar directamente con instrumentos originales encontrados en contextos funerarios y conservados en el Museo del Limarí.

La experiencia reunió a un equipo que incluyó a un afinador, un sonidista y una ceramista dedicada a la elaboración de réplicas en Monte Patria. Gracias a ese trabajo, pudieron registrar datos, explorar las afinaciones y observar con mayor precisión las características de las piezas, lo que les permitió profundizar una investigación que continúa abierta y que también busca compartir sus descubrimientos con la comunidad.

Por ese motivo la agrupación ha llevado sus instrumentos y experiencias a escuelas y jardines infantiles de Monte Patria, y es que la propuesta de Ñauca Sonidos no se limita a rescatar instrumentos o experimentar con sus sonidos. También busca transmitir una manera de relacionarse con la naturaleza.

“La idea es que ellos se vayan tomando las mismas las costumbres, el respeto por la naturaleza que tienen que tener también cuando se van a hacer los instrumentos, sacar lo que se necesita, no sacar de más, cuidar la naturaleza, irla limpiando”, explica Villanueva.

La agrupación espera seguir ampliando ese trabajo y proyecta presentaciones en Valparaíso, entre ellas posibles visitas a la Universidad de Playa Ancha y a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. También busca encontrarse con agrupaciones diaguitas de Quilpué y Villa Alemana, para compartir experiencias y dar a conocer la investigación que desarrolla desde los valles de Monte Patria.

La difusión, recalca Villanueva, no debe quedarse entre especialistas ni restringirse a las salas de clases. Por eso, también participan en encuentros comunitarios, mateadas y experiencias turísticas, espacios donde niños y adultos pueden escuchar los instrumentos y acercarse a una experiencia que, para muchos, resulta completamente nueva.

 “Apuntamos a que se haga masivo, que se conozca, que se respete y que se mantenga en el tiempo”, concluyó Villanueva.