Mapa delictual de la conurbación

Bajan los delitos en La Serena y Coquimbo, pero aumentan algunos robos

Los datos del sistema S.T.O.P. de Carabineros muestran una disminución de los casos policiales en ambas comunas durante 2026. Sin embargo, las variaciones por tipo de delito evidencian que el escenario es desigual.
Pese a la baja en la estadística de los delitos, un experto plantea que persisten desafíos en la materia. (Foto: El Día)
Pese a la baja en la estadística de los delitos, un experto plantea que persisten desafíos en la materia. (Foto: El Día)
martes 13 de octubre de 2026

Una disminución general de los delitos de mayor connotación social registran las comunas de La Serena y Coquimbo durante 2026, de acuerdo con los datos más recientes del Sistema Táctico de Operación Policial (S.T.O.P.) de Carabineros. No obstante, pese a la tendencia a la baja en los casos policiales acumulados, algunas categorías presentan aumentos que mantienen desafíos para la seguridad pública en ambas ciudades.

En conjunto, La Serena y Coquimbo pasaron de 11.514 casos policiales en 2025 a 10.113 en lo que va de este año, lo que representa una disminución de 12,2%. Sin embargo, al desglosar los antecedentes por comuna y tipo de delito, se observan diferencias que dan cuenta de un escenario delictual heterogéneo.

En La Serena, los registros descendieron de 5.159 a 4.443 casos, equivalente a una caída de 13,9%. Entre las principales variaciones destaca la disminución de los robos con intimidación, que pasaron de 333 a 200 casos, con una baja de 39,9%. A ello se suma la reducción de los robos violentos de vehículos, que descendieron de 32 a 16 hechos, es decir, un 50%.

También retrocedieron los robos de objetos desde vehículos, con una disminución de 26,5%. Sin embargo, la tendencia no se replica en todos los delitos contra la propiedad. El robo en lugar habitado aumentó 16,5%, pasando de 545 a 635 casos, lo que representa uno de los principales puntos de atención dentro del balance comunal.

En Coquimbo, en tanto, los casos policiales disminuyeron de 6.355 a 5.670, una reducción de 10,8%. Entre de las categorías que muestran mayores descensos destacan los robos por sorpresa, que bajaron 41,8%, y los robos de objetos de o desde vehículos, con una caída de 30,4%. No obstante, los robos con violencia registraron un incremento de 7,9%, al subir de 164 a 177 casos. En contraste, los robos en lugares habitados y no habitados presentaron disminuciones de 3,8% y 8,9%, respectivamente.

Análisis territorial

 

Más allá de las variaciones estadísticas, el análisis territorial constituye un elemento relevante para comprender dónde se concentran los delitos y cómo orientar los recursos policiales. Así lo plantea Jorge Tobar, magíster en Criminología, quien sostiene que las cifras deben interpretarse a partir de las características de cada ilícito y de los patrones de desplazamiento de quienes los cometen.

En ese sentido, explica que existen distintas teorías criminológicas que permiten estudiar la selección de las víctimas y las circunstancias que favorecen la ocurrencia de un delito. Entre ellas menciona la teoría de las actividades rutinarias, la elección racional y la teoría del patrón delictivo.

Esta última, señala, resulta especialmente útil para diseñar servicios policiales y medidas de prevención situacional, al considerar que tanto las potenciales víctimas como quienes cometen delitos suelen desplazarse por espacios y rutas habituales.

“Las personas y los delincuentes suelen moverse por lugares que les son comunes a ambos para desarrollar actividades rutinarias: el centro de la ciudad, los parques, los centros comerciales, entre otros. Además, se mueven por las mismas rutas que los conducen a esos mismos lugares”, explica Tobar.

Desde esta perspectiva, el especialista sostiene que quienes deciden cometer un delito pueden privilegiar aquellos espacios que conocen y en los que se sienten más seguros, lo que permite identificar puntos y trayectos prioritarios para la prevención.

“Cuando toma la decisión de delinquir, el delincuente actúa en estos mismos lugares y rutas, pues se siente más cómodo y seguro. Y entre más alejado está de estos lugares y rutas, suele no cometer delitos”, agrega.

El criminólogo indica que esta teoría puede observarse mediante los mapas informáticos que utilizan las policías para ubicar territorialmente los hechos, identificar concentraciones delictuales —conocidas como hot spots— y reconocer su dispersión.

Por ello, destaca la importancia de prestar atención a los denominados nodos, entendidos como lugares de alta concentración de personas, y a las rutas que los conectan. Se trata de espacios como centros urbanos y comerciales, pero también de puntos dinámicos o estacionales, como las ferias navideñas, cuya actividad puede modificar temporalmente las condiciones de seguridad.

Para Tobar, uno de los aspectos centrales de este análisis es que no todos los delitos responden a las mismas condiciones ni requieren las mismas medidas preventivas. Por ello, advierte que las estrategias deben adaptarse a las características de cada fenómeno.

“Delitos similares, por ejemplo contra la propiedad, requieren estrategias diferenciadas respecto de otros delitos como los homicidios o los que atentan contra la indemnidad sexual”, sostiene.

En esa línea, explica que mientras los delitos contra la propiedad pueden estar vinculados con oportunidades que se presentan en espacios de circulación habitual y otros ilícitos pueden responder a dinámicas distintas. Como ejemplo, menciona los delitos sexuales, en los que el victimario puede buscar lugares alejados y ocultos de los puntos de mayor concurrencia pública.