Nicolás Vilela, emprendedor tecnológico
“La inteligencia artificial no reemplaza el criterio, eso sigue siendo humano”
Nicolás Vilela habla en fácil. Sus temas son inteligencia artificial, algoritmos, softwares y modelos de lenguaje y conversa de ellos con la misma naturalidad que otros hablan de la rabona de Matias Fernández o la visita de BTS a Chile. Quizás esa capacidad para traducir el lenguaje tecnológico fue una de las razones que cautivó a quienes asistieron a su reciente charla en la Universidad de La Serena.
Su historia comenzó en un colegio técnico en Buenos Aires, Argentina. A los 12 años aprendió programación, a los 17 ganó el concurso nacional de Microsoft para escuelas y al año siguiente se convirtió en el competidor más joven de la final de Imagine Cup Corea. Pero Nicolás no se detuvo ahí. Después de una pasantía en Microsoft fundó una empresa de aplicaciones móviles que alcanzó más de cinco millones de usuarios.
Hoy, al frente de ZTZ Tech Group, lidera el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para procesos regulatorios y gestión documental, trabajo que lo ha llevado a presentar sus innovaciones en instituciones como Oxford, la Sorbona, la OEA y el BID y conseguir clientes como Mercado Libre, Falabella y Uber. Sin embargo, lejos de los discursos futuristas, prefiere hablar de aprendizaje, ensayo y error, y de la importancia de que las personas sigan tomando las decisiones importantes.
¿Cómo nace tu interés por la programación?
“Tuve la suerte de entrar a un colegio técnico informático donde nos enseñaron a programar y ante todo el pensamiento lógico. La verdad que era algo nuevo y desconocido, pero era como la carrera del futuro.
Yo creo que la suerte que tuve fue que primero a los 12 años eres una esponja y segundo eran profesores técnicos que tenían ganas de enseñar. En ese colegio el 90% de la población sabía programar y si todos sabían ¿qué tienes tú además? Ahí me aparecía este sentido de la justicia, del derecho, de cuáles son las reglas, de quién las sigue, de quién no. Y bueno, con el tiempo todo eso termina en lo que estoy haciendo ahora”.
A los 17 años ganaste un concurso nacional de Microsoft y luego representaste a Argentina. ¿Qué te dejó esa experiencia?
“Creo que estas competencias me enseñaron a animarse. Cuánta gente escribe una canción y no la publica, tiene una fotografía y no la imprime, o tiene una habilidad y no la muestra. El animarse permite reconocerse, porque al final uno se conoce si se pone a prueba. Y está bien fallar sin ser exitista”.
¿Qué te hizo desarrollar tu carrera en Chile?
“Chile tiene una plataforma para apoyar el desarrollo tecnológico brutal. Yo creo que Chile entendió que tiene que desarrollar propiedad intelectual y conocimiento, y lo hizo tan bien que a través de Corfo desarrolló este programa que es Startup Chile y otros programas de apoyo. Y ahí yo entendí que tiene tanto que ver quién tú seas como el entorno donde eres que te divide o te multiplica. Chile daba el espacio tecnológico, la economía segura y también el salto a otros países”.
¿Cómo nació ZTZ?
“Todas las empresas del ámbito comercial reciben reclamos del consumidor que tienen que responder por ley en 10 días. Ahora esto no sería tanto un problema si recibe un reclamo al mes, pero qué pasa cuando recibe 5000. Lo primero es reconocer que el reclamo existe y dar una respuesta acorde y legal, porque si compraste un televisor y se rompió en el camino y yo te respondo con tres viajes a Brasil, a todos quienes se le rompe un televisor van a querer 3 viajes a Brasil. Entonces es tan importante responder en tiempo como en forma.
Habíamos creado un software de inteligencia artificial para el Derecho que había sido una gran innovación. Entonces nos llamaron de Oxford University, de la Sorbona y nos decían que buena esta innovación y no encontrábamos un mercado y justamente, dando una charla hablamos con alguien de Mercado Libre y nos dice que recibe reclamos regulatorios y ahí entendimos que habíamos encontrado el problema para nuestra tecnología”.
¿Qué diferencia a su tecnología de herramientas populares como ChatGPT?
“ChatGPT o Cloud son modelos de lenguaje largos. Eso quiere decir que yo tomo toda la información del mundo y le pido un robot que lo ordene y después el problema que tengo como ser humano es que no la puedo auditar. Nosotros tomamos sólo los reclamos de los clientes y generamos un modelo de lenguaje pequeño, que es auditable. Y lo otro es que entendemos en qué parte hay que usar una automatización y en qué parte hay que usar el criterio humano. Además, nos adaptamos a los procesos y documentos de los clientes”.
Hoy existe mucho entusiasmo, pero también temor frente a la inteligencia artificial. ¿Estamos recién comenzando?
“Yo creo que estamos viendo el primer baile entre el humano y la inteligencia artificial. Quien tome hoy una decisión médica o psicológica con ChatGPT o Cloud, está cometiendo un error porque ahí es donde va un profesional de la salud. Lo terrible es que hay consecuencias que en el corto plazo no se ven, pero se ven en el largo plazo”
También existe preocupación por el impacto en los empleos. Se debe poner limites con esta herramienta en el uso profesional
Mira, te lo pongo así. Yo creo que al final nuestro trabajo siempre está, es como una receta de cocina y uno le va poniendo diferentes ingredientes al trabajo. Hoy debemos pensar en si es necesario ponerle tanto de ese ingrediente que no conozco sus consecuencias a todo lo que hago. En nuestra experiencia, en los equipos que nosotros aplicamos inteligencia artificial con esta receta, los equipos crecen. Cuando implementamos inteligencia artificial correctamente, los equipos no desaparecen. Lo que ocurre es que dejan de hacer tareas repetitivas y pasan a realizar análisis más profundos”.
¿Cómo evitar una dependencia excesiva de la inteligencia artificial especialmente en niños y jóvenes que humanizan esta herramienta?
“La variable siempre va a ser el criterio. El criterio sigue siendo humano. Entonces, primero, sobre algo que yo no tengo criterio, lo mejor es que no lo haga. Si yo no soy diseñador gráfico y le pido una imagen a la IA, yo no tengo el criterio para evaluarla.
Por otro lado, yo creo que niños y tecnología se debe tener muchísimo cuidado, y cuando es niños más una tecnología que todavía no conozco es el doble de cuidado. Y humanizar una cosa es un error psicológico”
¿Cuál sería el mensaje que tú le podrías dar a los jóvenes que ven en la tecnología una oportunidad también para crecer?
“Ninguna solución es mágica y ninguna decisión tomada en base al miedo es una buena decisión. Las buenas decisiones se toman en base a la prueba y el error en espacios seguros. Entonces yo les diría que se den la oportunidad de probar. Practiquen, entiendan que el criterio es el ingrediente más importante y el criterio soy yo.
Para mí lo más importante es la instancia de reflexión. Las grandes tragedias pasan cuando solo hay un humano y una inteligencia artificial. Siempre tiene que haber más de un humano. Uno haciendo y otro verificando, necesitamos enseñar y que nos enseñen, aprender de errores y que otros aprendan de los míos, necesito de alguien que me diga o me aconseje ante ciertas decisiones. La tecnología cambia, las plataformas cambian, pero hay algo que sigue siendo igual y es la capacidad humana de pensar, cuestionar y aprender”.