Domingo 27 de Noviembre de  2022
A PARTIR DE LAS 11 DE LA MAÑANA DE HOY

Orden Franciscana termina su presencia en la zona después de casi 460 años

La decisión fue tomada a nivel nacional debido a un proceso de reordenamiento. Desde inicios de año, en que se comunicó la decisión, la orden ha seguido un itinerario para traspasar el culto en la iglesia San Francisco así como la labor pastoral en la parroquia San José Obrero de La Antena.

Créditos: Lautaro Carmona
Escrito en REGIÓN el

Hoy a las 11 horas el párroco Francisco Lastra Vidal entregará su servicio en la parroquia San José Obrero en el sector La Antena de La Serena y asumirá el sacerdote diocesano Alex Pizarro Cuellar. El traspaso resulta altamente significativo porque pondrá fin a casi 460 años de presencia de la Orden Franciscana en la ciudad de los campanarios, debido a un proceso de reestructuración interna, según explicó el representante legal de la Orden Franciscana en Chile y ecónomo provincial, Miguel Ángel Correa.


La decisión se tomó, según indicó el ecónomo provincial, debido a que “todas nuestras casas en Chile han comenzado un proceso de redimensionamiento que busca fortalecer algunos tópicos, entre ellos: la vida común fraterna, la misión a la vida de la iglesia y también nuestros propios procesos vocacionales”.


Según explicó el ministro Provincial de la Orden, Carlos Guillermo Paz, la decisión tiene que ver “con una realidad de mucha necesidad de revitalizarnos y fortalecernos, porque por un lado se ha dado una reducción muy grande de hermanos franciscanos y se nos hace imposible responder como el pueblo de Dios merece en cuanto al servicio pastoral”.


En tanto, Francisco Lastra quien hasta hoy era el párroco en La Antena, explicó que la prioridad de la orden es vivir “en fraternidad mínimo tres hermanos, somos menos así que el Gobierno Provincial decidió finalizar esta misión. El gran desafío hoy, no tan sólo para nuestra congregación, sino que para toda la Iglesia en Chile es orar por las vocaciones religiosas y sacerdotales”, dijo.

Itinerario


La decisión de dejar La Serena implicó crear un itinerario tanto con la comunidad como con el Arzobispado.


“Al dejar nuestra presencia aquí se hace un procedimiento administrativo que es la supresión de la casa religiosa, dejamos de tener presencia tanto canónica como pastoral en la arquidiócesis de La Serena. A nivel de compromisos religiosos, los frailes dejamos de residir también en la localidad y eso se concreta el domingo después de la eucaristía de once, cuando asume el nuevo párroco en San José Obrero, los hermanos ya inician su peregrinar hacia sus nuevas casas a la cual fueron destinados”, explicó el ecónomo provincial.


En la zona, la Orden estaba a cargo de la cura pastoral de la parroquia San José Obrero, el culto en el templo de San Francisco en el centro de La Serena y la calidad de sostenedor del colegio San Antonio.


A partir del retiro de los Franciscanos, la atención pastoral de la parroquia San José de la Antena pasa a manos del Arzobispado.

En cuanto al templo de San Francisco, “se entrega en comodato al Arzobispado, el cual tiene un grupo de sacerdotes que estarán rotando por las parroquias de las ordenes antiguas que estaban en la ciudad: San Agustín, Santo Domingo y ahora se suma San Francisco y La Merced, entonces se va a seguir haciendo la atención puntual; y con relación al Colegio San Antonio, seguimos siendo los sostenedores del colegio”, explicó el fraile Miguel Ángel Correa.

Despedida


Como parte de su despedida con la comunidad se efectuaron diversas actividades. El pasado 12 de noviembre visitó la zona para presidir una misa de despedida el actual obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, que pertenece a la Orden Franciscana y que trabajó por muchos años en La Serena.


El domingo 20 de noviembre, el párroco de La Antena, Francisco Lastra, presidió la misa de despedida con la comunidad del sector.


Mientras que el pasado viernes 25, el arzobispo de La Serena presidió la misa de  despedida oficial de los Franciscanos de la arquidiócesis de La Serena, en la catedral. 


En su homilía, el arzobispo René Rebolledo agradeció a Dios la presencia franciscana en la zona “son muchos los hijos de San Francisco que han servido al Señor y a la comunidad cristiana en la región, hermanos procedentes de varios países. Tenemos presente a aquellos misioneros de la “primera hora”. A quienes dejaron su patria, familia, que adoptaron nuestras costumbres, modo de ser y cultura, -no sin ingentes sacrificios-. ¡El Señor los sabrá recompensar!”, indicó.


Además, destacó la labor de acompañamiento y formación de laicos. “Apreciamos en gran medida el acompañamiento y la formación que han ofrecido a lo largo de estos años a miles de laicos y laicas y a numerosas familias. Nos desafía el porvenir, cuál es, proseguir por la senda que ustedes han experimentado, motivando a la corresponsabilidad en los fieles y en las comunidades que han servido generosamente”, indicó, para luego despedir a la orden con un “saludo en la despedida, como es costumbre en su comunidad, siguiendo a “San Francisco”: Paz y Bien hermanos”, dijo.


En tanto, ayer se realizó la despedida en la Iglesia San Francisco. La misa fue dirigida por el ministro provincial, Carlos Guillermo Paz.


Mientras que hoy a las 11 de la mañana se efectuará el cambio de párroco en La Antena, “concluido eso, los hermanos nos retiramos de la arquidiócesis literalmente, porque los hermanos viajan en la tarde”, indicó el fraile Miguel Ángel Correa.

460 años de historia


La historia de la Orden Franciscana en la zona sin duda tiene relación directa con la fundación de la ciudad de La Serena. La orden mendicante llegó a la ciudad en 1563 en la que hoy es la esquina de Balmaceda con Eduardo de La Barra. Lo que en ese entonces era un oratorio pasó a convertirse casi 20 años después (entre 1585 y 1590 que duró su edificación) y bajo la orden de Fray Francisco Medina, Juan Carbero y Francisco Román, en la iglesia que actualmente conocemos: la iglesia de San Francisco, que actualmente la iglesia más antigua de la ciudad de La Serena y que sobrevivió al ataque e incendio del pirata Sharp en 1680.


Según explicó el hermano Miguel Ángel Correa, sin duda, la presencia franciscana en la zona es parte de la constitución de la nación.  “Los primeros frailes llegan en proceso de expedición y descubrimiento y se asientan primeramente en Copiapó.

Posteriormente, llegan a La Serena y de ahí a Santiago y Concepción. Entonces, los frailes ocupan como un lugar preponderante en la construcción de la sociedad, de la identidad y de la espiritualidad”, dijo.


Otro hito importante en la zona, destacó el ecónomo provincial, fue la labor de los franciscanos belgas.


“Llegaron en 1905 a asumir toda la responsabilidad del norte del país y también tuvieron su sede aquí en La Serena, en donde muchos de ellos están sepultados aquí y se ha amado su presencia. Fruto de ese proceso de evangelización es el Colegio San Antonio, que ha educado a tantas generaciones, al servicio también de la comunidad”, relató.


Y sin duda, dentro de la historia de la ciudad, otro punto importante fue la creación en 1990 de la Parroquia San José Obrero en el sector de La Antena que estaba bajo su jurisdicción.


“Los franciscanos belgas siempre tuvieron la intención de acompañar el proceso de la población un poco más desposeída, entonces por eso los hermanos quisieron sentar aquí otros templos para acompañar los procesos de las comunidades que estaban naciendo y también tanto en promoción social, educación, trabajo y en los diferentes estamentos que ellos quisieran aportar en su realidad y en su formación”, explicó.


Para Miguel Ángel Correa, sin embargo, el carisma franciscano no solo les pertenece a los religiosos, sino que también a los laicos que se han adherido “el carisma sigue en ellos”, dijo. De la misma forma, indicó que el carisma seguirá vigente mediante el colegio San Antonio.


A modo de despedida, el fraile agradeció a la comunidad por su extenso paso por la zona.


“Creo que lo más importante es la gratitud de la orden para con la comunidad de La Serena por estos cuatrocientos y tantos años de presencia. También la vida de los hermanos ha sido enriquecida y ha sido camino de conversión, de transformación y de santificación desde el proyecto que nosotros libremente abrazamos como proyecto de vida y de felicidad. Entonces, creo que la cosecha está dando frutos que tenía que dar y hemos cumplido nuestra misión”, concluyó el ecónomo provincial.