Monseñor califica como "semicruz" a la Cruz del III Milenio

Para el prelado serenense, la falta de la imagen de Jesús y su pasión hace que el monumento porteño sea más un centro de atracción turística que un lugar para la reflexión.
Monseñor califica como “semicruz” a la Cruz del III Milenio
Monseñor califica como “semicruz” a la Cruz del III Milenio
miércoles 08 de mayo de 2013

En una entrevista concedida a nuestro medio, el arzobispo Manuel Donoso calificó de semicruz a la Cruz del Tercer Milenio, justificando esto en la falta de la imagen de Jesucristo y su pasión, manifestando que el monumento porteño es más un centro turístico que un lugar para la reflexión.
Lo anterior surgió por primera vez durante la homilía realizada en el contexto del aniversario de Coquimbo, donde deslizó algunas palabras con respecto a la Cruz en cuestión, confirmando aquello al señalar que la obra “tiene importancia, y podría tener más, si estuviera instalado el Via Crucis, y si la Iglesia tuviera un aire más cercano a los templos de esta Región. Una cruz sin la imagen de Jesucristo y de su Pasión es una semicruz”.
Mediante una carta enviada al director de diario El Día, el prelado acusó la falta de autorización determinada por las normas canónicas, para contar con un relicario sin reliquias, “algunas pedidas”, en el museo de la Cruz del Tercer Milenio, declarando que “toda reliquia de un papa debe venir certificada en forma exclusiva por la Secretaría de Estado de Su Santidad. Si quedan en la iglesia de la Cruz, necesitan el permiso del obispo, previo conocimiento de la certificación”.
El sacerdote Ramón Bravo, presidente de la fundación a cargo de la cruz, respondió a ello mencionando enfáticamente que “monseñor Donoso está completamente ajustado a lo que es el derecho canónico y, lógicamente, para que aquí se realice culto, es él quien debe autorizar, aquí lo que se pidió fue un relicario sin reliquias y eso está en el museo. Puede ser que a él le falte esa clarificación, ya que no posee reliquias, lo cual tal vez sea imposible. Lo que nosotros recibimos fue un regalo para el museo y allí está”.
De igual manera, Ramón Bravo efectuó sus descargos ante el calificativo de centro turístico más que un lugar para la reflexión formulado por monseñor Donoso, señalando que “creo que uno no puede imponer a la gente lo que quiera considerar como sagrado, yo terminé mis estudios en pastoral y sé lo que significa para una persona tener fe, y si tiene fe en la Iglesia y en el monumento es algo maravilloso, yo se los dejaría a ellos, que en conciencia decidan en el tiempo”.
Claramente, se aprecia que las relaciones entre Bravo y monseñor no son de las mejores, considerando que Ramón Bravo, al ser consultado sobre el trato entre ambos, respondió que “un sacerdote siempre debe respetar a un arzobispo de una iglesia y eso es lo importante, yo tengo respeto por su persona y punto”. Por su parte, el arzobispo declaró no tener mayor vinculación con el presidente de la Fundación Cruz del Tercer Milenio, afirmando que la relación “no es fluida como con los otros sacerdotes”.
Además, con respecto a la frase “me alegro de haber celebrado ayer una hermosa fiesta de la Santa Cruz en la Cruz del Milenio. Y ojalá que la devoción de los fieles los lleve a rezar el Vía Crucis”, formulada por él en el día de ayer, el arzobispo señaló que “una cruz de ese porte, con un mirador, estatuas de papas y cardenales, con un museo, sin la imagen del Señor es sólo un monumento”. 

Futuro de Ramón Bravo

El presidente de la Fundación Cruz del Tercer Milenio espera concluir en los próximos meses con su gestión en pro de la gran obra porteña, con la finalidad de emprender rumbo a otros horizontes dedicados al ámbito académico en Europa.
El religioso agregó que “estoy muy feliz. Cuando la gente sienta sonar las campanas otro será el administrador de la fundación”.