La magia de la piscina que despierta e integra a niños del espectro autista

Los alumnos del colegio El Milagro fueron parte del proyecto que les permite utilizar el establecimiento acuático durante los últimos cuatro meses del año, donde los beneficios son exponenciales. Ellos, que muchas veces son ninguneados por el resto, a través del agua se conectan con el mundo, despiertan sus cinco sentidos y disfrutan de la vida. Una sonrisa en ellos es la mejor recompensa para el equipo que no descansa por verlos felices.
lunes 30 de enero de 2017

El deporte ha sido una salida alternativa que ha traído inesperados réditos positivos para toda la comunidad que trabaja con personas que padecen autismo.

No es fácil saber qué pasa al interior de sus mentes. Sus descompensaciones muchas veces dejan al desnudo la poca información que hay al respecto sobre su condición. 

El colegio El Milagro, que es completamente gratuito, decidió acoger a todos los autistas para entregarles un espacio y una terapia, con el objetivo de hacerles una vida más llevadera. Y dentro de las terapias, apareció el proyecto de utilizar la piscina del Cendyr durante los últimos cuatro meses del año.

Actividad que marcó un antes y un después. “Esta es una propuesta sensorial y social que implica una integración de todos los aspectos. Primero porque es un cambio de contexto y dimensión pasar del aire al agua, segundo porque le da la posibilidad de sentir su cuerpo a través del roce con el agua y la diferencia de temperatura”, señaló la psicóloga del colegio María Cecilia Poblete.

Por otro lado, agregó que “también hay otro factor importante que es la interacción social. Aquí, ellos están más libres. No tienen que entrar en esa dinámica de caminar y mirar, porque a ellos les cuesta mucho fijar la mirada al ambiente o al contexto por el que se mueven. Aquí les es más fácil conectarse, porque sienten el agua, sienten el frío, sienten la corriente del agua, sienten que su cuerpo se hunde, flota, etc”. 

Cosas tan simples, como el solo hecho de estar sin polera les genera una sensación de libertad muy amplia. Verlos hoy en el agua es un tremendo logro, porque al comienzo era muy difícil hacer que entraran y que entendieran que era una piscina donde solo se iban a relajar y divertir. “Parecían gatos con el agua, no había caso, teníamos que meterlos entre cuatro”, recordaba María Cecilia Poblete. 

Para Nelson Carvajal, presidente de la Corporación Inclúyeme, y además, padre de Nelson Raúl Antonio Carvajal de 14 años que padece autismo, este tipo de terapia son hermosas. Nelson padre acompaña a su hijo a la piscina y se mete con él al carril. Es uno de los pocos momentos donde se conectan y pueden ser solo uno. Algo que no tiene descripción. Solo hay que vivirlo.

“Los beneficios que entrega son fantástico, partiendo en la piscina. Nosotros somos cómplices, somos una sola persona en el agua, que muchas veces no se logra en la cotidianidad porque él anda en sus cosas y a veces no pesca mucho, pero ahí logramos que se conecte conmigo, que se sienta parte de algo”.

“Sería increíble que este tipo de terapias se pudiesen prolongar, pero desconozco la razón del porqué no se puede. Estoy más que agradecido del colegio El Milagro por recibir a mi hijo”, expuso Nelson Carvajal.

La gente que está detrás de todo este proceso, se siente completamente gratificada cuando ven que su trabajo hace que los niños puedan reírse. Con ese simple gesto, se sienten como si Chile hubiese ganado el mundial de fútbol.

Al borde de la emoción, con los ojos bien hinchados, María Cecilia logra expulsar sus sentimientos “siento pura emoción de ser parte de este proyecto, porque de verdad que participo en un 100%, estoy con ellos todo el tiempo, me pongo creativa, me pasa de todo. SI bien no me meto al agua, me alegro mucho cuando veo que pueden flotar. Tenemos que vibrar con y por ellos, esa es la vida, de eso se trata”.

En época estival, también han seguido con la terapia de la piscina y esperan que durante el año puedan contar con un carril para que sus hijos se conecten con el mundo, aun que sea, una vez por semana.