Turismo aventura por uno de los últimos caminos de Chile
Texto y Fotos: Cristian Carvajal Rojas, desde Tierra del Fuego
Postales de Torres del Paine hemos visto bastantes. Sin embargo, fotografías de este sector del extremo sur del país son algo más escasas” y por el momento se las encuentra en registros de algunas experiencias de turistas nacionales y extranjeros de intereses especiales, por lo general asociado a la práctica de la pesca con mosca o de expediciones científicas que llegan hasta estos lugares atraídas por lo inhóspito del paisaje de este lado desconocido de la Patagonia chilena, comentábamos hace algunos días atrás con María José Goecke, encargada de Comunicaciones Turismo Chile, tras una conversación telefónica a su oficina en Santiago, para comentarle sobre los detalles de esta exitosa expedición periodística y fotográfica de turismo aventura que comenzó en diciembre pasado desde La Serena – con la colaboración de la Fundación WCS para la conservación mundial de la vida silvestre – y trasladarme por un mes hacia este alejado sector de la XII Región de Magallanes y de la Antártida Chilena.
Para hacer este viaje, actualmente existen más opciones que hace diez años. Desde Punta Arenas, el cruce se hace cada hora por el estrecho de Magallanes y demora 120 minutos aproximadamente.
A través del servicio de ferry, el traslado cuesta unos $8.500 por persona. Los vehículos livianos pagan $39.800, motos $11.900 y vehículos superiores a las 10 toneladas deben pagar $183.000 para acceder al barco que los cruce a territorio fueguino. “No es fácil llegar a caleta María. Lo más común es arrendar un vehículo 4x4 en Punta Arenas y cruzar en barcaza el estrecho de Magallanes, desembarcas en la ciudad de Porvenir, en ese lugar por lo general esperamos a nuestros pasajeros para trasladarnos hasta nuestro lodge en el corazón de Tierra del Fuego. Nuestro servicio es especializado y enfocado a turistas internacionales, entre ellos, exmandatarios, ministros de Estado, empresarios y grupos de científicos, y por lo general sus estadías van planificadas de acuerdo a sus propias exigencias. Algunos buscan sólo estar tranquilos y que no sean molestados. Otros llegan motivados a practicar pesca con mosca en los lagos, también buscan hacer senderismo, fotografiar o disfrutar de un típico cordero magallánico asado al palo”, explica Jorge Leuquén, administrador del lodge Deseado.
Este exclusivo alojamiento turístico, situado en una zona privilegiada de la comuna de Timaukel, a tan sólo 30 metros del arcano “Lago Deseado”, ofrece habitaciones acogedoras con balcones privados y vistas espléndidas a los centenarios bosques de lengas. Se pueden organizar excursiones en kayak, en bicicleta, salidas a pescar en lancha y senderismo. La hostería dispone de habitaciones decoradas con mobiliario de maderas nativas y equipadas con calefacción, minibar y baño privado. El restaurante de la posada está abierto cada día para los desayunos, almuerzos y cenas.
En el extremo sur de Chile el clima es crudo y aunque sea temporada de verano, la sensación térmica en un día despejado es de unos 6 grados Celsius. Además, el viento, la lluvia, los granizos y la nieve son una parte de la experiencia del viaje. Pr lo mismo, los paisajes son sobrecogedores y diversos en flora y fauna endémica y nativa compuesto por ecosistemas subantárticos y que son a su vez dependientes del gran ecosistema antártico. Por estos territorios aún no existe luz eléctrica ni agua potable, tampoco Internet ni señal para teléfonos celulares, menos almacenes, negocios o tienda para comprar alimentos. El único asentamiento humano más cercano está a unos 70 kilómetros al norte, en el campamento del Cuerpo Militar de Trabajo (CMT), quienes desde hace 37 años siguen construyendo la Ruta Y – 85, único camino que permite el acceso al límite sur de Isla Grande de Tierra del Fuego. Por lo mismo, si decide viajar a este maravilloso lugar es importante llevar un buen suministro con todo lo indispensable que pueda necesitar: medicamentos, alimentos no perecibles, ropa adecuada para el frío y la lluvia, agua. Si le gusta la pesca, una caña de pescar y no olvidar llevar un estanque de gasolina extra para un largo viaje.
Atravesamos el cordón montañoso “El Deseado” por un camino serpenteante (el uso de cadenas y clavos en los neumáticos para transitar durante los meses de otoño invierno y primavera es imprescindible para llegar a la cima sin riesgos de accidente) y tuvimos una vista panorámica privilegiada hacia el lago Fagnano, luego cruzamos el río Azopardo (paraíso para los deportistas profesionales en la pesca con mosca) para seguir hacia el Seno de Altamirazgo y tras varias horas de viaje con muy buen clima, inusual por lo demás en este rincón del mundo, logramos divisar la majestuosa Cordillera de Darwin, para finalizar en este último camino donde se encuentra resguardado el libro con las impresiones de los pocos viajeros que han logrado conocer y poder decir que llegaron sanos y salvos al final de uno de los últimos caminos de Chile”, comenta nuestro guía, Jorge “Coco” Leuquén, mientras nos despedíamos de Faustino, el único habitante por el momento de la inhóspita caleta María, el secreto mejor guardado de este vasto, desconocido y salvaje territorio del fin del mundo.
Actualmente, caleta María se ha convertido en el lugar más estratégico del sur de la isla de Tierra del Fuego. Por lo mismo, llama la atención una gran pista de aterrizaje proyectada por los ingenieros del CMT que se encuentra casi terminada para el aterrizaje de aeronaves, lo que le daría mayor conectividad a toda esta zona, sin embargo por litigios legales entre el Estado y actores privados la obra fue paralizada hace algunos años. Finalmente, es en este territorio donde confluyen tres grandes parques naturales: Karukinka (700.000 hectáreas) Yendegaia (150.00 hectáreas) y el Parque Alberto D’Agostini (1.460.000 hectáreas) respectivamente.
El Único Habitante
Para que se haga una idea del aislamiento que se vive en este paraíso austral, acá sólo vive una persona durante todo el año. Se trata de Faustino García, tiene 69 años y está encargado de cuidar la estancia caleta María.
“Estoy aquí solo junto a mis tres gatos. Usted me dirá que estoy loco porque no me gusta estar acá durante el verano cuando los días son menos tormentosos, pero a mí me gusta este lugar en invierno aunque todo se congele y la nieve llegue sobre la cintura, o a veces más, aunque este invierno que pasó se notó que hubo mucha menos nieve que en años anteriores. Sabe, acá llegan muy pocas personas durante el año y esta tranquilidad y este paisaje no se encuentra en cualquier lugar, por eso sigo aquí (…)”, explica Faustino, mientras nos ofrece una taza de café al calor de su cocina a leña que lo resguarda todo el año de las bajas temperaturas que lo podrían matar de hipotermia de quedarse sin madera seca para la combustión habitual durante los largos días del verano y las extensas noches cada invierno.