Derechos humanos de la Mujer y el Acceso a la Justicia

lunes 06 de marzo de 2017

Paulatinamente, pero no con la celeridad que se requiere, nuestra Sociedad avanza en la generación de una cultura de respeto hacia Los derechos de la mujer. Para emprender esta dificultosa ruta hacia la protección jurídica y social, han sido muchas las que en distintas épocas y contextos han dado su vida, tiempo y energías para lograr el equilibrio en la balanza de la igualdad, la libertad y la justicia, que permita el efectivo reconocimiento internacional de los derechos humanos de la mujer.
Las evidencias de la historia dan cuenta de lo contrario, hablamos de siglos de postergaciones y abusos. Las mujeres han sufrido la exclusión, restricción y denegación de sus derechos a educarse, a sufragar, a controlar su fertilidad, a la postergación de su salud y a las discriminaciones dentro y fuera de la institución del matrimonio, las limitaciones a sus derechos sexuales y la inusitada violencia  de las que hasta el día de hoy son víctimas.  
La  irracional justificación de los abusos y postergaciones muchas veces la podemos encontrar en los estereotipos  que pesan sobre el género. Ello ha conllevado una serie de consecuencias que, entre otras cosas, perjudican el acceso adecuado y oportuno a la justicia. Muchas han sido las veces en que las versiones no han sido atendidas con nefastas consecuencias, muchas han sido las veces en que acreditándose los hechos y obteniendo una sanción es la victima la que debe permanecer oculta y con temor a sufrir nuevos apremios. 
El Derecho Internacional de los Derechos Humanos ha tenido avances significativos: La Carta de las Naciones Unidas consigna “derechos iguales para hombres y mujeres” y la Convención Internacional sobre la Eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer ha logrado irradiar las normativas nacionales.
En nuestro país, la Presidenta Bachelet ha desarrollado políticas de género que ha significado avances consistentes, que van desde la creación del Ministerio de La Mujer hasta el fortalecimiento de la institucionalidad normativa de protección, sin embargo, la cultura patriarcal se resiste a ceder al fortalecimiento de la cultura del respeto. Para generar el cambio, todas las personas debemos asimilar una actitud y disposición que se exprese en un nuevo trato, un nuevo lenguaje, en una nueva forma de entender que todos/as somos parte y entre todos/as la sociedad va mucho mejor.