Mérito, virtud y patriotismo.

miércoles 15 de marzo de 2017
Seño Director:
Mario Barros Van Buren, en su libro Historia Diplomática de Chile, 1541 – 1938, resalta las cualidades positivas de la personalidad del General Bernardo O´Higgins, como sigue:“…..pocos le ganan en pundonor, en caballerosidad hidalga, en generosidad y en desprendimiento. El desinterés, tan escaso entre los caudillos del continente, fue en él un lema. Su idealismo invade lo quijotesco. Su voluntad de alma fue superior a sus odios, con ser estos inmensos. Buen administrador y político de corte romántico, representó en 1817 al único hombre capaz de recopilar los dispersos despojos quedados de la sociedad chilena al comenzar nuestra vida independiente" (Pag. 51).
Precisamente, son esas cualidades personales las que lo llevan a fundar, el 16 de marzo de 1817, la Escuela Militar, formadora de los Oficiales del Ejército de Chile, cuyas exigencias, además de las físicas y académicas - según sus propias palabras – serían, el mérito, la virtud y el patriotismo. Impronta que se conserva hasta nuestros días; transitando por sus aulas miles de civiles, hombres y mujeres, de todos los estratos sociales y origen. Suboficiales, clases y soldados. Médicos, abogados, dentistas y alumnos extranjeros. Todos ellos, con la cierta posibilidad – como así ha ocurrido –   de graduarse como Oficiales.
Este 16 de marzo, la Escuela Militar cumple 200 años desarrollando, diaria y fielmente, su tarea principal: formar Oficiales de Ejército en la senda del “deber ser”. Camino, en el cual – sin olvidar a O´Higgins – la práctica del buen ejemplo personal, de sus sacrificados instructores y profesores, constituye el mejor antídoto para impedir la desintegración de su ethos profesional. Asegurando, sin pretender ser diferentes, el cariño y aprecio histórico de la sociedad a la cual se deben y pertenecen.  
 
Christian Slater Escanilla.
Coronel (R).
 
Magister en Inteligencia y Planificación Estratégica.