Coquimbo Unido: Ribera provoca un remezón en el puerto

El deté del cuadro Pirata, quien se reunirá hoy con los mandamases aurinegros, declaró públicamente que no se sienten respaldados como debiese ser por la plana mayor del club, declaraciones que no cayeron bien en la interna dirigencial.

Coquimbo Unido acaba de ganar y tumbar el récord invicto que ostentaba Curicó y en menos de seis días acababa la semana ganándole el clásico a su archirrival CD La Serena. Quizás los mejores siete días de los Piratas en mucho tiempo como también para el entrenador Juan José Ribera y  su cuerpo técnico.

No obstante, la alegría no fue total. Si bien el técnico ha sido resistido por un sector de la parcialidad y los números invictos en esta segunda vuelta han hecho que el elenco aurinegro recupere el protagonismo, se despachó una seria crítica hacia la dirigencia al no sentirse respaldados, en especial, tras el apretón que le hicieron los hinchas en el mismo bus que los trasladaba hace una semana al sur, en la previa al duelo con Curicó.

Esa fue la gota que rebasó el vaso, el jefe técnico de los piratas, indicó que hay varias cosas que se deben conversar, aunque en este momento “se sienten solos”, sin el respaldo y compañía lógica que debieran tener con ellos los directivos.

Aunque en algunos medios de comunicación circuló la noticia que el deté había renunciado a su función en el primer equipo, no descartó que esa situación pueda ocurrir si no siente que la dirigencia les da una mano en esta situación, aunque en estos momentos lo más importante es esperar el resultado de una reunión que sostendrá hoy con los dirigentes.

De hecho, sostuvo que antes de hablar este tema a los medios de comunicación, la comisión de fútbol de Coquimbo está al tanto de su inquietud y que por su parte esperan un gesto que demuestre que están interesados en que ellos se mantengan en esa función.

La molestia del entrenador se hizo visible el domingo 12 de marzo cuando se aprestaban a viajar hasta Curicó donde el lunes enfrentarían al equipo local.

Antes de emprender el viaje, un grupo de personas de la barra brava Al Hueso Pirata, se internó en el bus haciéndoles sentir con presiones y amenazas que cortaran la joda (días antes se habían denunciado supuestos actos de indisciplina de los jugadores Sebastián Pol y Nicolás Vargas) y que si no ganaban los siguientes compromisos, se encargarían de expulsarlos del puerto.

 

“Nos sentimos vulnerados”, dijo en aquella oportunidad Ribera. Se quejó públicamente de lo que había sucedido en un hecho donde la sangre no llegó al río pese a los manotazos que se produjeron al interior del medio de transporte entre algunos futbolistas y el cuerpo técnico. 

Pasó una semana y Ribera denuncia que nadie de los dirigentes los ha llamado siquiera para solidarizar con ellos. “Estoy todavía molesto. Hay diferentes cosas que nos han pasado en las últimas semanas y no hemos sentido el respaldo. Lo ocurrido en el bus, mucha crítica subjetiva, nos encaran a los jugadores, son muchas cosas”.

Ciertamente esa situación y el silencio de los dirigentes es lo que gatilla la incomodidad del entrenador.

“Puedo entender la frustración de la hinchada, yo no me oculto, pero no me agrada  que me invadan nuestro lugar de trabajo como que se metan al bus encarando a los jugadores y al cuerpo técnico. Me parece que las cosas no van así, cuando sucede eso, uno tiene que sentir el respaldo de la gente de la institución y en ese sentido no se recibido respaldo público de ninguno, ni de la gente nueva,  ni de la antigua, del dirigente más alto hasta la gente de la Corporación, la nueva administración y la Comisión de Fútbol. Públicamente no hemos recibido apoyo, pero cuando hay amedrentamiento, nos sentimos solos como cuerpo técnico”.

Consultado si pensaba dejar el cargo o presentar la renuncia, anticipó que, “solicité una reunión. Vamos a conversar el martes (hoy) con la comisión que trabajamos constantemente a quienes ya hicimos notar nuestro malestar por el poco respaldo público. Acá hay un trabajo en líneas generales para bien o para mal y hay gente que no le gusta pero hemos ido cumpliendo con los objetivos en la institución en lo interno. Nos salvamos del descenso, hemos sacado cadetes, han jugado, se habla bien de Galani y Collao en Santiago, se han vendido jugadores como Tarifeño cuando nadie daba un peso por él y Abrigo”.

Recalcó que esta instancia se las hicieron saber a sus jugadores, pero que todo se verá en esa reunión donde tendrán que decirse un par de cosas, “veremos qué pasa, hicimos notar a los jugadores esta molestia. Hay gente que ya lo sabe, que tenemos molestias y hay algún momento que alguien debe defenderte, no podemos hacer vista gorda”.

Por parte del club no se entregó una información oficial, aunque es un hecho que darán a conocer un comunicado al término de la reunión que se concretará hoy en el puerto.

No obstante, El Día pudo constatar en fuentes cercanas a la dirigencia que los dichos de Ribera cayeron como munición al pato, tanto por el momento que decidió hacerlo público como por la veracidad de todo lo planteado.

Si bien consideran que podrían haber hecho una defensa pública tras la invasión que hicieron los hinchas al bus, precisan que siempre han estado al lado del proyecto de Coquimbo Unido que lidera él y tiene como protagonistas a los jugadores, a quienes también citarán a reunión, ya que algunos de ellos emitieron juicios en respaldo la postura del deté.

Rayados de su auto

Las diferencias y discrepancias de los hinchas de Coquimbo Unido con el cuerpo técnico se vienen produciendo desde hace un par de meses. En diciembre pasado el vehículo de Juan José Ribera fue rayado con pintura blanca. El descontento de los fanáticos se hizo notar con diversas consignas en el vehículo del deté que en esos momentos marchaba  en el sexto lugar de la tabla, con 17 unidades. 

En aquella ocasión buscó bajarle el perfil al tema,  señalando que,  “siempre dejo que los hinchas vayan a los entrenamientos y a los jugadores les pido que no respondan si los insultan. No tengo problemas y no voy a andar arrancando. Tampoco me he portado mal con ellos. Y ellos tampoco conmigo hasta que sucedió esto, que es un hecho aislado. No es propio de la gente que maneja la barra”, reiteró en la oportunidad ya que la pintura y los insultos salieron rápido de su vehículo.