Testimonios revelan duro hostigamiento a trabajador de Fruna que se suicidó en la fábrica

El reportaje dio cuenta del vasto historial de denuncias a la Inspección del Trabajo que tiene Fruna.
lunes 29 de mayo de 2017

Hace un mes una triste noticia enlutó a una de las empresas de confites más populares de Chile. Y es que el pasado sábado 29 de abril, dos trabajadores de la fábrica murieron dejando un gran dolor en sus familiares y compañeros de labores de la conocida “Willy Wonka” nacional.

Según detalla un reportaje del semanario The Clinic, aquel día Rolando Venegas (45) se suicidó en su lugar de trabajo a plena luz del día y horas más tarde uno de sus mejores amigos falleció de un ataque al corazón al enterarse de la lamentable pérdida.  

La investigación da cuenta de testimonios que revelan que el hombre sufría de un fuerte hostigamiento laboral, realidad que dejó plasmada en una carta que escribió antes de morir. A esto, se suman una gran cantidad de denuncias que acusan malas condiciones de trabajo en el recinto ubicado en Maipú.

Marisol Muñoz (53), pareja de Venegas por más de 11 años, cuenta que ese día “Rolito”, como le llamaba de cariño, estaba más preocupado y angustiado de lo normal. Luego de tomar desayuno, ambos llegaron en bicicleta a cumplir el último turno del mes. Él trabajaba en turnos de 12 horas de lunes a sábado, y ella en turnos de día y noche (ocho y nueve horas, respectivamente).

En cuanto a la relación que su pareja tenía con el jefe de planta, cuenta que “trataba mal a mucha gente, pero con Rolando era personal, porque a pesar de no tener estudios, lograba un mejor funcionamiento del molino. Mi chocolatito, como le decían en la empresa, era capo. Los dueños lo escuchaban y eso le cargaba a su jefe”.

No aguantaba más, “recuerdo que la última gran discusión que tuvieron fue porque Rolito no quería volver a procesar recortes de producción sucios. Pero él insistía, a pesar que vinieran con confort, chicles y tierra”.

 “Al mediodía una de mis compañeras haitianas escuchó que se había ahorcado un compañero. Yo sufro de crisis de pánico y empecé a tiritar. Pedí explicaciones, pero sólo veíamos jefes pasar y no nos daban información. Fue inhumano, los supervisores nos obligaron, a gritos, a seguir trabajando. Esta empresa nos trata como animales”, recuerda Lissette Cifuentes (35), quien trabaja en Fruna hace tres años como operaria maquinista.

 “Muchas veces he sido víctima y también testigo del hostigamiento laboral en Fruna. Te tratan a gritos, no te dejan conversar, si te pillan descansando te ponen una carta de amonestación. Con tres de esas cartas, te echan sin derecho a nada. Estás todo el día bajo presión”, agrega.

El reportaje dio cuenta del vasto historial de denuncias a la Inspección del Trabajo que tiene Fruna, así como también ha tenido que enfrentar una gran cantidad de sumarios sanitarios producto del mal estado de algunos productos y malas condiciones higiénicas del personal.