Daniel Morón recuerda la Copa Libertadores ganada por Colo Colo el año 91
El 5 de junio de 1991 -hace exactamente 26 años- Colo Colo alcanzaba uno de los puntos más altos de su rica vida deportiva. Esa noche, con un estadio Monumental colmado, derrotaba a Olimpia de Paraguay por 3 a 0 y se consagraba campeón de la Copa Libertadores.
Fue el broche de oro para una campaña brillante del equipo albo, que en toda la competencia tuvo que enfrentar a las mejores formaciones del continente y desde la humildad de sus propios sueños, pudo consolidar ese tan esperado anhelo que se inició en el año 1986 con la dirección técnica de Arturo Salah.
“Ese Colo Colo se formó en el año 1986, pero los frutos llegaron recién en el año 1991”, cuenta José Daniel Morón.
El “Loro”, como fue bautizado en Chile por su tricota de color amarillo, fue clave en la obtención del primer triunfo importante que hasta la Copa América conquistada por Chile en el año 2015, conseguía un equipo nacional.
Y lo hizo, como advierte, en una época aún convulsionada por tantos años de dictadura, “entonces la gente estaba comenzando a sentir más libertades, así que el triunfo colaboró a que la gente, de cierta manera, tuviera un festejo masivo, grande, ya que no sólo celebraron los hinchas de Colo Colo, sino que también la gente del fútbol, porque por fin un equipo chileno podía consumar algo que en otras oportunidades se les había negado”.
- Fue una copa especial, la primera alegría para el fútbol chileno...
“Claro, pues en ese momento este país había llegado muy cerca en algunos campeonatos, como el propio Colo Colo en el año 1973, la Unión Española (1975) y también Cobreloa (1981 y 1982), y siempre en el último escalón había algo que no permitía que se consumara la posibilidad de ser campeones. Siento que había una frustración dentro del país, ya que también venía saliendo de un proceso largo de dictadura”.
-¿Es verdad que el gran artífice de este logro fue Arturo Salah en 1986?
“Así es, porque fueron cinco años en los cuales un equipo se mantuvo en lo medular, no se desarmó. Todo lo contrario, puesto que las figuras que llegaron permanecieron y se fue depurando un plantel en cosas muy pequeñas, porque se fueron agregando siempre jugadores muy importantes como Patricio Yáñez y Gabriel Mendoza, por ejemplo, entonces el equipo siempre se fue potenciando con los años, hasta que llegó 1991 con el objetivo conseguido”.
-Todo lo contrario a lo que pasa hoy con los procesos, ¿verdad?
“Sí, porque hoy nuestra liga es muy pobre. No tiene el nivel o el que nosotros pensamos que debiera tener, lo que es una deficiencia, por eso los resultados en los últimos torneos internacionales han sido muy pobres”.
-¿Qué falta para volver a ganar una Libertadores?
“Hoy los equipos se desarman con mucha facilidad. Hoy los jugadores aparecen y a los seis meses se van. Creo que los clubes no tienen esa capacidad de soportar los grandes valores que se pagan afuera y por eso se terminan desmantelando. Eso ha sido fundamental para que hoy no se consigan triunfos a nivel internacional”.
-¿Es cierto que ese Colo Colo campeón era muy cabalero?
“Mira. En general, en Argentina los jugadores son muy cabaleros y yo no soy la excepción. Yo me voy al extremo, pues tenía todas las cábalas posibles, como la entrada a la cancha con el pie derecho, también tocaba el travesaño con los codos, era el último que ingresaba al círculo central. La verdad es que tenía un montón de cábalas, así que si me pongo a contarlas hago un libro”.
LA “SOPA DE CARACOL” FUE CÁBALA
Rubén Espinoza fue otro de los jugadores claves de aquel equipo liderado por el técnico croata Mirko Jozic. El volante marcó 5 tantos, era el amo y señor de las pelotas detenidas y jugó en todos los compromisos de la campaña.
Al igual que Daniel Morón, señala que “la base del equipo la armó Arturo Salah. Luego llega Mirko con otra idea futbolística, pero ya estaba la base. Es más. El técnico que llegara iba a conseguir el objetivo, porque ese equipo estaba tan bien educado, eran tan profesional y tenía tan claro el objetivo, que cualquier persona que lo tomara lograría el torneo”.
Con respecto a las cábalas, destaca el tema “Sopa de Caracol”, furor en esos años. “No sé quién llevó esa canción, pero la primera vez que la escuchamos comenzamos a ganar, así que se nos empieza a relacionar con ese tema. La escuchábamos en los viajes, en las concentraciones, pero más que la cábala, era la confianza que tenía el equipo”.