Humberto Véliz: A 30 años de la muerte del querido reportero coquimbano

?El 19 de julio de 1987 quedó marcado a sangre en el periodismo regional. El periodista de diario El Día Humberto Veliz, fue asesinado por un grupo de sujetos en frente de su casa en la Parte Alta de Coquimbo. A 30 años del dramático episodio sus colegas recuerdan su amor por la profesión y su carisma.

El lugar ha cambiado. Allí, en calle Carrera, a la altura del 1025, en la Parte Alta de Coquimbo, ya no existe la casa donde tuvo lugar la tragedia y un galpón de una empresa de venta de mariscos cuyos dueños poco y nada conocen de la historia opera, desde hace algunos años.

La mayoría de los vecinos del sector prefieren no hablar de lo sucedido, y sólo unos pocos tienen algo que contar de lo que pasó el 19 de julio de 1987, cuando a eso de la 01:20 de la madrugada tres individuos dieron muerte a Humberto Veliz Cepeda en un hecho que conmocionó a la Región de Coquimbo y en particular a diario El Día.

Y es que Veliz de 62 años, se desempeñaba como periodista del  medio, siendo el corresponsal para el matutino en la comuna puerto. Pero esa jornada fue la última. Claro, en momentos en que retornaba a su hogar, justo en frente de su casa se encontró con tres individuos que le darían muerte.

Según consignan los informativos de la época, los sujetos -dos mayores de edad y un menor- se habrían acercado al profesional para pedirle cigarrillos, sin embargo, Veliz no pudo acceder a la petición, no porque no quisiera, sino que simplemente porque no fumaba.

Tras una discusión, uno de los tipos le propinó un empujón que hizo que el profesional perdiera el equilibrio y cayera en seco a un foso, al patio de un domicilio a una altura de unos tres metros.

Algunos dicen que murió instantáneamente. Otros, que el deceso se produjo cuando se trasladaba rumbo al Hospital San Pablo de Coquimbo, lo cierto es que el golpe que se dio en la cabeza cuando se azotó contra el piso terminaría provocando su fallecimiento, convirtiéndose así en uno de los mártires del periodismo regional cuya historia quedó grabada para siempre en quienes ejercen la incansable labor de informar a la comunidad y sobre todo en quienes tuvieron la oportunidad de trabajar con él cuando desplegaba todo su talento y carisma durante la década de los ’80.

DE VUELTA AL BARRIO.

“Es que uno nunca sabe si se va a meter en problemas”, dice “Jorge”, habitante del barrio donde dieron muerte a Humberto Veliz hace 30 años, quien recuerda perfectamente aquel día en que asesinaron al periodista, pero que opta por seguir de largo cuando le consultamos y le mostramos archivos de la noticia. “Pregúntele a la señora Violeta”, agrega, y se retira, raudo.

Claro, este hombre aún siente temor de que algún familiar de los responsables del crimen, o ellos mismos, puedan reconocerlo y tomar algún tipo de represalias. Y es que no sabe dónde están a la fecha, ya que tras cumplir condena poco y nada se supo de los sujetos.

Pero “Jorge” tiene razón y la señora Violeta no tiene problemas en comentar la situación. Fue justo al lado de su casa donde se produjo la tragedia y ella también tiene en la memoria el momento exacto en que se enteró. “Yo sentí que empezaron a ladrar los perros y a correr. Supongo que salieron persiguiendo a los tipos que lo empujaron para abajo, porque no eran de acá”, cuenta Violeta Pérez.

La mujer salió de su casa minutos más tarde y se encontró con la dramática escena: Gente agolpada en el sitio del suceso, un carro de Carabineros, la ambulancia y el cuerpo de Veliz todavía tirado en el piso. “Fue muy impactante, porque él era una persona muy conocida acá en el sector. Siempre vivió en el barrio entonces cuando falleció no fue algo que pasara inadvertido para nadie. Porque además todos sabíamos que era un periodista destacado en la zona”, sostuvo la vecina, quien también hizo hincapié en una faceta algo desconocida de Humberto Veliz.

Resulta que pese a ser un profesional de las comunicaciones con un reconocido carisma, hay coincidencia en que se trataba de un hombre solitario. De hecho, poco se sabía de sus familiares, vivía sólo y tenía poco contacto con los vecinos. “Era alguien amable, al que si tú saludabas te devolvía el saludo con una sonrisa, pero no era de los que se acercaba para conversar. Don Humberto, iba del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. No hacía demasiada vida social aquí en el barrio”, relata la vecina.

 

FRASES DEL DÍA

“Yo sentí que empezaron a ladrar los perros y a correr. Supongo que salieron persiguiendo a los tipos que lo empujaron para abajo, porque no eran de acá”, Violeta Pérez, testigo del asesinato.

“Él era una persona que tú sabías que nunca iba a dejar de ir a cubrir una noticia y por eso era común que muchas veces, cosas que pasaban en la noche, él las incorporara en el diario”, Yair Carvajal, periodista y compañero de Veliz.

“Era increíble su capacidad. Un hombre de una cabeza muy rápida, lo que contrastaba un poco con lo pausado que se le veía en su quehacer cotidiano”, periodista de diario El Día.

“Cuando él falleció quedaban dos fechas para que terminara el campeonato, y Coquimbo iba bastante bien, por eso su muerte es todavía más triste”, Alberto Casanga, periodista.

 

UN HOMBRE ADMIRADO.

“Aló, niño, ¿queda algún espacio para alguna cosita, mire que tengo un parrafito?”, solía decir Veliz, a Yair Carvajal, cuando éste era jefe de informaciones de diario El Día y Veliz se desempeñaba como corresponsal en Coquimbo. Y es que era la época de los ’80, cuando la información debía enviarse en carillas de papel y si efectivamente la noticia lo ameritaba alguien tenía que trasladarse físicamente desde la ciudad puerto hasta la capital regional para que pudiese ser publicada.

Y es que Veliz, como clásico periodista de antaño, no pocas veces “golpeaba” con alguna información cuando el periódico prácticamente ya estaba cerrado. Así lo recuerda Carvajal, quien pone el acento en el profesionalismo Humberto Veliz, “Huvel”, como era conocido el mundo del periodismo. “Él era una persona que tú sabías que nunca iba a dejar de ir a cubrir una noticia y por eso era común que muchas veces, cosas que pasaban en la noche, él las incorporara en el diario y obviamente nosotros siempre le dábamos el espacio, porque sabíamos que la mayoría de las veces se trataba de algo importante”, manifiesta el por entonces jefe de informaciones de diario El Día.

Carvajal también hace énfasis en la versatilidad que tenía Veliz para moverse por todas las áreas del periodismo, sin ninguna dificultad. “Parecía experto en todo. Bueno, yo creo que tiene que ver también con la trayectoria que tenía pero cuando tú hablabas con él sabías que el hombre iba a manejar todos los temas y que podías mandarlo a cubrir política, policial o deportes. Lo que fuera”, cuenta Carvajal.

Rubén Aguilera, quien todavía forma parte de la familia de diario El Día, tuvo la oportunidad de conocer al malogrado periodista mucho antes de ser compañeros de trabajo, cuando Aguilera se desempeñaba en la radio Riquelme de Coquimbo.

Según cuenta, se lo encontraba en cuanta actividad hubiese ya que Veliz nunca dejaba de dar cobertura a nada. “Era increíble su capacidad. Un hombre de una cabeza muy rápida, lo que contrastaba un poco con lo pausado que se le veía en su quehacer cotidiano. Era muy tranquilo y nunca se le veía ponerse nervioso en ninguna situación, ni a la hora de ir a cubrir accidentes ni a la de hacer preguntas que podían ser algo complicadas”.

LA TRISTE NOTICIA.

Aguilera recuerda exactamente el momento en que supo que Veliz había fallecido. En ese entonces, él era corresponsal del diario La Tercera de Santiago y desde allá le avisaron que algo terrible había sucedido en el puerto. “En Coquimbo asesinaron a un periodista”, fue lo que le dijeron, pero jamás imaginó que se trataba de Humberto Veliz. “Es que como te digo, él era tan tranquilo que tú no te imaginas que pueda terminar así. Yo sólo pude corroborar que era él cuando una de sus hermanas, me parece que la única familiar que tenía acá, me llamó por teléfono y me dijo que lo habían asesinado.  Ahí yo fui a terreno y me encontré con la escena. Fue algo bastante chocante para todos”, relata el periodista.

Quien también destaca la labor realizada por Humberto Veliz, es Alberto Casanga Wilson, quien lo recuerda particularmente en su labor de periodista deportivo. “Era un verdadero fanático del futbol y me acuerdo de muchos momentos con él en la cancha, cubriendo a Coquimbo Unido. De hecho, por esos años cuando él falleció quedaban dos fechas para que terminara el campeonato, y Coquimbo iba bastante bien, por eso su muerte es todavía más triste”, relata Casanga, quien agrega que cuando murió, simplemente no lo pudo creer, ya que fue a cubrir la información san saber de quien se trataba. “Yo estaba en el Canal 8 y me dijeron que había un muerto en Coquimbo. No sabía que era un periodista ni mucho menos Humberto. Fue fuerte y me acuerdo que con los periodistas que estábamos ahí nos miramos y no lo podíamos creer”, asevera.

¿MISTERIO?

Mucho se ha dicho respecto a que la muerte de Humberto Veliz no habría sido casualidad. Esto, fundamentalmente porque al cubrir el área policial, se encontraba expuesto al actuar de antisociales que podrían cobrar venganza. Sin embargo, quienes lo conocieron están convencidos de que Veliz sólo estaba en el lugar y en el momento equivocado, por lo que fue abordado por los tres jóvenes. “Nunca tuvo problemas con nadie”, segura enfático Rubén Aguilera quien fue su colega.

En aquello coincide quien por esos años era al presidente del sindicato de trabajadores de diario El Día, el reportero gráfico Nicanor Díaz. “Nada qué decir en el sentido de que hubiese habido problemas y que alguien hubiese tenido rencillas con él. Fue un hecho fortuito, yo estoy seguro porque en Coquimbo lo querían mucho, incluso lo llamaban ‘el tío’ Humberto”, cuenta Díaz, quien además recuerda cómo impactó a la comunidad en general la muerte de Humberto Veliz, y también al interior de El Día, donde ambos trabajaban. “El cariño que la gente le tenía quedó demostrado el día del funeral, que se realizó en las dependencias de Bomberos de Coquimbo. El lugar, recuerdo que estaba repleto. Además, era muy importante para el diario. Incluso, nuestro director, Antonio Puga, el día después de la muerte fue hasta donde a Humberto lo habían empujado y después puso todo a su disposición para el funeral. Se portó muy bien y demostró su calidad humana también”, recuerda el exdirigente.

Otra de las cosas que llamó la atención durante el funeral fue que prácticamente no asistieron familiares. Claro, allí quedó evidencia la solitaria vida que llevaba el periodista y así lo recuerda quien fue su jefe, Yair Carvajal. “Durante el velorio y los funerales, los que éramos del diario no tuvimos contacto con la familia. Aquí confluyen dos cosas y es el hecho de que tenía pocos familiares acá y entiendo que tampoco dejó descendencia. No tenía hijos ni tampoco pareja”, manifestó.

EL LEGADO.

Pero sí existe un legado. Claro, pese a que no tuvo hijos, uno de sus sobrinos, Carlos López Véliz, recuerda con admiración la carrera que tuvo su tío y hasta el día de hoy continúa en el mundo de las comunicaciones con un programa radial en la estación San Bartolomé.

A él lo encontramos en su casa en calle Carrera de la Parte Alta de Coquimbo, muy cerca de donde Humberto Veliz residía cuando fue asesinado, por lo cual lograron forjar una muy buena relación e incluso, Carlos le colaboraba los días domingos, yendo hasta diario El Día a dejar el sobre con el material escrito por su tío para que fuera publicado. “Con el ‘tío Humberto’ teníamos esa relación así. Muy cercana como de padre e hijo. Puede que esto se haya dado también porque él vivía solo y de pronto necesitaba de esa compañía de la familia”, cuenta el sobrino, quien además de ser un comunicador es dueño de una peluquería en el sector.

Al ser consultado por sus inquietudes por los medios no tiene duda: Su tío es el principal responsable. “Yo no tengo dudas de que si heredé un talento ese fue el de mi tío, porque nadie más en la familia se desempeñó nunca en algo relacionado con el periodismo. Creo que él es el gran responsable de lo que yo he hecho en las distintas radios que he estado”, manifiesta Carlos, con orgullo, al sentir que al cumplirse 30 años desde su fallecimiento, a su tío lo siguen recordando.

 

¿VENGANZA?
Pese a que nunca quedó claro, y sus cercanos lo desmienten. En su momento se habló derechamente de una venganza en contra del periodista Humberto Veliz.
Según se consignó en su minuto, los tres jóvenes que le dieron muerte habían planeado todo liderados por otros sujetes desde la cárcel debido a las campañas antidelincuencia que había realizado diario El Día en Coquimbo, y cuyo rostro visible siempre fue el “tío Humberto”.