Cámara hiperbárica: La cuenta pendiente que nadie quiere asumir

Decenas de buzos mariscadores han quedado con secuelas irreversibles porque no se cuenta con este implemento.

Moisés Ortiz lleva 17 años postrado. Fue en marzo del año 2000 cuando su vida cambió para siempre y pasó de ser un activo buzo mariscador a ni siquiera poder valerse por sí mismo. ¿La razón? El trabajador sufrió una descompresión, mal típico de quienes practican el buceo, la que no fue tratada a tiempo debido a que la cámara hiperbárica que había en la zona en ese momento no estaba operativa.

Ya nada pudo ser como era antes. Debió jubilar y hoy depende ciento por ciento de los cuidados de su esposa, Nancy Ávalos, quien lo atiende las 24 horas del día y no se despega de su lado.

Cuando llegamos a la casa que comparten en San Juan, Coquimbo, la mujer se prepara para dar almuerzo a Moisés. “Llegaron justito”, dice, amable mientras nos lleva a la habitación donde el hombre pasa la mayor parte de su tiempo.

Y allí está él. Parece alegrarse en el momento en que nos ve desde su cama hace algunos movimientos con sus manos, como saludando. “Ya se mueve poco, cada vez menos, pero ha estado bien de ánimo en el último tiempo”, comenta la señora, con una voz pausada, calma, aunque afirma que todavía siente algo de impotencia y rabia al recordar al episodio vivido por su marido y que todo hubiese sido distinto si se hubiese contado con la implementación adecuada para tratar su problema. “Cuando él tuvo esta descompresión, todos los procedimientos fueron malos y lamentablemente la cámara hiperbárica que había en esos años no funcionaba. Así que todo terminó de esta manera, con mi esposo aquí postrado”, relata Nancy, mientras Moisés la mira atentamente, como si intentara decir algo.

La mujer se emociona cuando recuerda aquel fatídico día. Y es que todo fue demasiado rápido y en una fracción de horas su esposo dejó de ser el de siempre. “Yo estaba en el centro de Coquimbo cuando me avisaron lo que había pasado. Ahí me fui altiro donde él estaba en el hospital y lo vi bien. Estaba consiente, hablaba, pero con el pasar de las horas fue empeorando, y lo tuvieron que trasladar a Viña. En el camino le dio un paro cardiorespiratorio que fue lo que al final lo dejó así. Lo que te da rabia es que si la cámara hiperbárica hubiese estado operativa el Moisés estaría bien, trabajando. Así como muchos otros que sufrieron el mismo problema, y que terminaron mal en esos años, por la falta de cámara”, manifiesta la mujer.

DE LA ESPERANZA A LA DECEPCIÓN, NADIE ENTREGA SOLUCIONES.

La esposa de Moisés no se quedó de brazos cruzados. Asegura que tras lo ocurrido con su marido envió una misiva a la ministra de Salud de la época, la actual Presidenta de la República Michelle Bachelet, para pedirle que se hiciera algo para que la cámara hiperbárica volviera a funcionar. Sin embargo, aquello nunca se concretó y los buzos de la zona que sufrían el mal de descompresión debían seguir siendo trasladados a la Región de Valparaíso, lo que complejizaba sus pronósticos.

Pero en diciembre del 2012, parecía que la situación cambiaría. Claro, finalmente, con una inversión que sólo en el equipo alcanzó a los 163 millones de pesos, llegó al hospital de Coquimbo la nueva Cámara Hiperbárica que operaría en la Unidad de Baromedicina del  recinto porteño. De esta forma se abría una luz de esperanza para los trabajadores de mar que ahora no tendrían que ser trasladados hasta Valparaíso o Viña del Mar en caso de sufrir una descompresión. Así lo consignaba el seremi de Salud de la época Osvaldo Iribarren quien además precisaba que la máquina sería puesta en marcha a la brevedad. “Tenemos recurso humano de gran nivel para esta actividad, por lo que cuando se termine de instalar vamos a dar curso a su funcionamiento de inmediato”, puntualizaba.

Sin embargo, pasaron los meses, los años y la cámara nunca estuvo operativa, pese a que la Región de Coquimbo fue por lejos, desde el 2012 a la fecha la que más accidentes hiperbáricos presentó en el país con 84 casos, incluidas dos muertes en el 2016.

Uno de los últimos eventos de este tipo fue el que protagonizó Manuel Mendieta, buzo mariscador de la Caleta de Coquimbo por más de 20 años, a quien en el 16 de marzo también “lo pilló la máquina”,  mientras trabajaba en el sector de Punta Teatinos.

Producto del accidente, estuvo al borde de la muerte y quedó con serias secuelas físicas que le impiden desplazarse con normalidad además de producirle intensos dolores de manera permanente. “Ese día hice dos buceos seguidos de 45 metros. En la segunda buceada fue que salí pillado, casi inconsciente. Ahí me fueron a buscar y me llevaron al hospital. Tenían que haberme metido a la Cámara Hiperbárica altiro, pero como no hay, me tocó pagar las consecuencias nomás como a tantos otros compañeros. Recién a las seis de la tarde me llevaron a Viña y estaba allá como a las dos de la mañana. Ya era demasiado tarde”, cuenta Mendieta, a quien ubicamos en el puerto.

Claro, pese al evidente daño sufrido, tanto físico como psicológico, debió continuar trabajando luego de estar dos meses internado producto de la descompresión. “No queda de otra, hay que parar la olla todos los días. Además me gasté mis ahorros esos meses que tuve que estar sin trabajar. Evidentemente que ya no es lo mismo, y que da rabia que por la negligencia de las autoridades que no han sido capaces de hacer funcionar la Cámara Hiperbárica que tenemos yo quede así, pero hay que seguir nomás. Tengo una esposa y cuatro hijos que dependen de mí”, relata Mendieta de 52 años.

ACUSAN FALTA DE GESTIÓN

Los dardos apuntan directamente al Servicio de Salud de Coquimbo. Claro, ellos son los responsables de hacer que la costosa máquina entre en operaciones, y, por lo mismo, son emplazados tanto por agrupaciones de trabajadores como por autoridades y especialistas en medicina hiperbárica.

Franklin Zepeda, presidente de Fetramar (Federación de Trabajadores del Mar) de la Provincia de Elqui, asegura que el hecho de que la cámara no esté funcionando, denota “una total indiferencia”, por parte de las autoridades de salud con los trabajadores de la pesca artesanal. “Hay que tener en cuenta que esta es la zona donde los buzos mariscadores tienen la mayor cantidad de accidentes por descompresión, por ello creemos que es necesario que se pueda reparar. Eso lo estamos pidiendo hace bastante tiempo, pero hasta el momento no ha pasado nada y las respuestas que han dado no han sido para nada claras”, afirma Zepeda.

En tanto, el diputado Miguel Ángel Alvarado, acusó directamente a la actual dirección del Servicio de Salud por “falta de gestión”. Y es que el parlamentario insiste en que ha habido una serie de “malas decisiones” que han mermado las posibilidades de que la cámara comience a operar, desde que ésta llegó a la región. “Todo esto está cubierto por un manto de dudas, pero definitivamente las cosas no se han hecho bien. En un principio, se dijo que la cámara tenía algunos desperfectos pero si un ente público hace una compra de estas características tiene que cerciorarse de que esté en buenas condiciones, por eso yo tiendo a pensar que la cámara nunca estuvo mala, eso me resulta absurdo”, sostuvo Alvarado.

De todas formas, asevera el diputado, existen dos sumarios que determinarán si efectivamente no podía funcionar desde un comienzo y, si es así, por qué se compró con desperfectos. También se debe determinar, en caso, en caso de que haya estado en malas condiciones, cuál es el motivo por el cual no se reparó en su minuto. “Las responsabilidades deben aclararse, y para eso están estos dos sumarios. Pero lo cierto es que hoy la cámara está botada en una bodega y esa responsabilidad es del actual director del Servicio, porque aunque no llegó durante la administración de él, los servicios tienen que tener continuidad, no se pueden lavar las manos. Sobre todo porque son ellos ahora los que han dejado el tema de lado y no se han asesorado bien. Nunca han pedido ayuda a los entes que saben de esto, como la Sociedad de Medicina Hiperbárica de Chile, que siempre ha tenido toda la disponibilidad de venir, pero nadie se ha contactado con ellos”, manifestó.

SOCIEDAD DE MEDICINA HIPERBÁRICA NO ENCUENTRA EXPLICACIÓN       

Para la Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica, lo que ha ocurrido en la Región de Coquimbo resulta grave. Consultado, desde Santiago, el presidente de la agrupación, José Luis García, sostiene que “no hay ninguna explicación válida” para que la cámara hiperbárica nunca haya estado operativa. “Nosotros como Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica revisamos el caso para determinar por qué la cámara no está en operaciones hasta la fecha. Se han entregado una serie de razones, pero no hay motivos claros. De hecho, hay informes de contraloría que han ordenado sumarios para determinar las causas, pero todavía no hay respuestas y el Servicio de Salud de Coquimbo ha apelado a que no existe norma que regule las cámaras -lo que no es efectivo-, también se ha responsabilizado al terremoto, pero la verdad es que nosotros no hemos encontrado ninguna razón válida que justifique el no haber puesto en marcha el equipo”, manifestó García.

SERVICIO DE SALUD: “FUE UN TEMA DE PRIORIDADES Y LA CÁMARA TENÍA DESPERFECTOS”.

En el Servicio de Salud están conscientes de que el tema preocupa, sin embargo, descartan el hecho de que el equipo no haya entrado en operaciones sea responsabilidad de ellos ya que, según afirman la cámara hiperbárica “venía mala”.

De hecho, el director de la entidad, Ernesto Jorquera, precisa que en su momento se hicieron todos los esfuerzos para que la máquina funcionara, y en eso estaban hasta que el escenario cambió todo producto del terremoto. “Cuando llegó la cámara se consideró que el hacerla funcionar era riesgoso, porque venía con desperfectos, lo que fue ratificado por especialistas del Hospital Naval de Valparaíso. Y nosotros durante el 2015 estábamos trabajando para superar los desperfectos que podía tener, pero una vez que ocurrió el terremoto las prioridades cambiaron. Ni siquiera el proceso de normalización del hospital ha terminado en relación a lo que teníamos hasta antes de la catástrofe”, indicó Ernesto Jorquera.  

De todas formas, asegura, hay sumarios en curso y será la contraloría la que determine quién o quiénes son los responsables de que la cámara hoy se encuentre guardada en una bodega. No obstante, e independiente de lo que diga el ente fiscalizador en el Servicio ya han iniciado el proceso para poner en marcha el equipo. “De hecho, el 24 y 25 de agosto tenemos una visita al Hospital de Talcahuano para ver cómo superaron el problema que tuvieron ellos, porque tuvieron un problema parecido a nosotros, y lograron poner a punto la máquina. Pero aquí hay que dejar claro que la cámara, según nos dijeron los técnicos venía con desperfectos, pero esos elementos son los que están ahora en un sumario. Pero claramente es complejo reconstruir las responsabilidades cuando gran parte de la gente que estaba en ese tiempo cuando se hizo el proceso de adquisición de la máquina, ya no trabaja acá”, sostuvo.

ADMINISTRACIÓN ANTERIOR: “EL EQUIPO NUNCA ESTUVO MALO”

Cierto. Existe un manto de duda en relación al porqué la máquina nunca llegó a estar operativa, pero al parecer alguien no estaría diciendo la verdad.

Y es que pese a que desde la actual dirección del Servicio de Salud aseguran que la cámara hiperbárica estaba en malas condiciones y por eso no la pudieron hacer funcionar, Diario El Día fue más atrás y consultamos a las autoridades de la época, aquellas que recibieron el equipo el año 2012.

Si bien es cierto, quien en ese momento era la directora del Servicio de Salud, Ana Farías, se ve imposibilitada de hablar puesto que aún se desempeña como Jefa de la Unidad de Urgencia del Hospital de Coquimbo, el exseremi de la cartera, Osvaldo Iribarren, que estuvo en el cargo entre el 2010 y el 2014, descarta de plano que el equipamiento, el cual fue comprado totalmente nuevo, no haya estado en condiciones de operar. Por lo mismo, dice no entender “las excusas” que dan en la actual administración. “La cámara nunca estuvo mala. Lo que hubo fue una certificación, que era para evaluar la capacidad de funcionamiento que se hace con especialistas que generalmente son del Hospital Naval de Valparaíso. Esa evaluación se hizo cuando la cámara llegó y ocurrió que los  bancos de aire eran inadecuados, pero eso se resolvió de inmediato y de ahí en adelante lo único que faltaba era volver a revisar la cámara, pero ese trámite que era la certificación, nunca se hizo”, asegura Iribarren.

La exautoridad, además, sostiene que incluso el personal especializado para operar la cámara había sido contratado. “El personal estaba listo. Eran dos enfermeros retirados de la Armada especialistas en cámaras hiperbáricas y además se contrató a un médico, entonces resulta incomprensible que ese aparato no se haya hecho funcionar y se hayan perdido tantas oportunidades de tratar a pacientes que se podían haber sanado. Lo encuentro penoso y alguien tiene que dar explicaciones. Yo te insisto, esa cámara estaba en condiciones de funcionar”, sostiene.

CIFRAS QUE NO CUADRAN Y PLAZOS QUE NO LLEGAN

Pero más allá de las responsabilidades, ¿existe un plazo respecto a cuándo podría estar en operaciones la Cámara Hiperbárica? De acuerdo a lo señalado por el Servicio de Salud, no es posible aún poner una fecha. Sin embargo, el tiempo transcurre y la máquina, hoy en una bodega, podría seguir deteriorándose, según advierte el presidente la Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica José Luis García. “Después de cuatro años de inactividad sin haber estado sometida a  revisión técnica el tema puede tener inconvenientes, por eso el tiempo que pase es clave para que la máquina opere en las condiciones esperables. Por lo que yo sé, y conociendo la cámara hiperbárica, ésta no tiene mayores daños aun, y es muy poco probable que tenga una falla grave”, sostiene.

Eso sí, igualmente se requeriría de una inversión, pero, de acuerdo a José Luis García, el monto no superaría los 30 millones de pesos. 

Sin embargo, hay algo que no calza. Y es que consultados por las cifras para poner en marcha el equipo, el director del Servicio de Salud, Ernesto Jorquera, indica que alcanzarían los $120 millones. “Hemos hecho algunas aproximaciones con gente de la Armada y ese sería el monto estimado que se debería invertir para que la máquina entre en operaciones”, aseveró Jorquera.

Lo cierto es que todavía debe precisarse de manera técnica cuál es el monto definitivo, pero a los integrantes de la Sociedad de Medicina Hiperbárica les llama la atención el número entregado por el Servicio de Salud. “Se está señalando una cifra que prácticamente es similar a lo que costó la máquina ($163 millones) lo que a nosotros como Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica nos parece muy extraño. Ahora, esta cifra desproporcionada la entregó el actual director del Servicio de Salud, y puede estar dado por el desconocimiento de lo que es el equipo”, manifestó José Luis García.

 

FRASES DEL DÍA

“Cuando él tuvo esta descompresión, todos los procedimientos fueron malos y lamentablemente la cámara hiperbárica que había en esos años no funcionaba. Así que todo terminó de esta manera”, Nancy Ávalos, esposa de buzo postrado.

“Ese día hice dos buceos seguidos de 45 metros. En la segunda buceada fue que salí pillado, casi inconsciente. Ahí me fueron a buscar y me llevaron al hospital. Tenían que haberme metido a la Cámara Hiperbárica altiro, pero como no hay”, Manuel Mendieta, Buzo afectado por una descompresión.

 

EL “INEXPLICABLE” CASO LOS VILOS

“Si ya lo de Coquimbo es irrisorio, el caso de Los Vilos es un monumento a lo que no se debe hacer”. Así definen desde la Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica lo que ocurrió en la capital de Choapa.

Y es que hace algunos años un particular, viendo que no existían equipos similares en la región, donó una cámara hiperbárica, pero, “inexplicablemente”, ésta nunca se utilizó. “Era un equipo modernísimo, pero lo que ocurrió fue increíble, no se usó, pero no sólo eso, sino que estuvo tirada por más de dos años en el patio del hospital de Los Vilos, oxidándose”, asegura José Luis García.

El diputado Miguel Ángel Alvarado, afirma que fue este abandono lo que propició que el equipo simplemente se echara a perder, porque venía en perfecto estado. “Era una máquina de última generación. El empresario que la donó la trajo de la clínica Las Condes de Santiago, donde funcionaba perfectamente. Pero nuevamente aquí hubo indiferencia, porque se argumentó que no servía sólo pidiéndole la opinión al Hospital Naval y desecharon la opción de analizar el tema con la Sociedad Chilena de Medicina Hiperbárica, donde tienen otra opinión”, dice el parlamentario.

 

NÚMEROS DEL DÍA

120 millones de pesos costaría poner en marcha la cámara hiperbárica de Coquimbo según el Servicio de Salud.

 

SERVICIO DE SALUD: “LA CÁMARA DE LOS VILOS NO SERVÍA PARA LOS BUZOS”

Ernesto Jorquera admite que el equipo de Los Vilos nunca se instaló, pero argumenta que las razones “eran muy sencillas”. “Nosotros no quisimos darle condiciones para que funcionara por dos motivos esenciales, primero, que no servía para los buzos, que es el principal problema que tenemos en la zona. En segundo lugar, se decía que esta cámara permitía tratar problemas como el pie diabético, pero al hacer el estudio, nosotros nos dimos cuenta que con los medios tradicionales teníamos otras fórmulas que eran muy efectivas y mucho menos caras, porque el habilitar esta cámara salía por sobre los 100 millones de pesos. Por eso se tomó la decisión de devolver esa cámara”, concluyó Jorquera.

Así las cosas, la posibilidad de que la Región de Coquimbo cuente con una cámara hiperbárica todavía no se vislumbra cercana, pese a que en algún momento hubo dos disponibles que, por razones que todavía son motivo de discusión, nunca pudieron funcionar. Y sí, el riesgo para los buzos mariscadores de la zona que en total suman más de cinco mil, continúa estando latente. 

 

EMPRESA SE DEFIENDE
Cabe consignar que en mayo del 2016, Lorena Campos Estay, representante legal de la empresa proveedora de equipos médicos del mismo nombre, también aseguró que la cámara hiperbárica había sido entregada en perfectas condiciones y que y fue recepcionado en conformidad por dos ingenieros mecánicos y dos médicos hiperbáricos del Hospital San Pablo de Coquimbo, más un ingeniero mecánico del Servicio de Salud. Sin embargo, el “equipo quedó literalmente abandonado pues no se contaba con personal especializado en el área hiperbárica”, aseguró en su momento.

 

CRONOLOGÍA

Diciembre de 2012

La cámara hiperbárica llega al Hospital San Pablo de Coquimbo y las autoridades de la época manifiestan que está lista para que comience a operar.

Junio de 2013

El recinto hospitalario porteño contrata un nuevo médico hiperbárico, dos tends y una enfermera.

Noviembre de 2013

Se contrató a ASMAR (Astilleros de la Armada) quienes realizaron un informe señalando que los arreglos no eran de origen verificando el estado de la cámara.

Septiembre de 2015

Un terremoto 8,6 afecta a la Región de Coquimbo lo que genera que los recursos se redestinen a la reconstrucción, lo cual, según el SS afecta la puesta en marcha de la cámara.

Octubre de 2016

Un buzo que trabajaba en caleta Totoralillo sur muere tras sufrir una descompresión. Se trató de Óscar Oyarzun de 54 años oriundo de Los Vilos.

Noviembre de 2016

Jaime Marcelo Zambra Galleguillos de 42 años, proveniente de Tongoy, estaba buceando mientras extraía huiro en caleta El Sauce, comuna de Ovalle. Sufrió una descompresión y posteriormente murió.