Jornada juicio oral se centró en los hechos que ocurrieron entre Ovalle y la Ruta D-43
En el marco de la tercera jornada del juicio oral que tiene lugar en el contexto del denominado Caso Carabineros, los testigos que se dieron cita al Tribunal de La Serena entregaron nuevas luces respecto de la participación tanto individual como grupal de los acusados en el marco de un caso que busca esclarecer los hechos en torno al fallecimiento de dos funcionarios de la institución uniformada el 11 de noviembre del año pasado en la Ruta D-43, en el sector del cruce Apatitas.
Sobre todo, en relación a los sucesos que habrían tenido lugar en Ovalle luego de haber presuntamente intentado sustraer un Subaru Legacy color blanco, acción que no habría tenido éxito debido a que contaba con cortacorriente y la posterior receptación de otro automóvil Subaru Impreza blanco en el estacionamiento donde se construye el nuevo hospital limarino, siempre apoyados de otro Subaru Impreza gris que habrían utilizado desde que salieron desde La Serena hasta Ovalle.
En efecto, los testigos se acotaron principalmente a lo sucedido entre el centro de la capital del Limarí y previo a los hechos que terminaron con la muerte de los dos funcionarios policiales.
DESDE EL CENTRO
Uno de los testigos presentados por el Ministerio Público, que se encontraba en pleno corazón de la capital del Limarí durante la jornada de noviembre, señaló que estaba estacionado con su vehículo en el sector de Tamaya con Vicuña Mackenna, donde sostiene que vio detenerse un Subaru Impreza gris, el que se habría utilizado por los acusados en su traslado desde Tierras Blancas hasta Ovalle.
Aseguró que “se bajaron tres personas y dos comenzaron a forzar un Subaru Legacy Blanco y lograron abrirlo por el lado del acompañante. En ese momento, yo llamé a Carabineros para dar cuenta de esta situación”, lo que fue verificado mediante un audio dado a conocer por la Fiscalía. También reconoció mediante una imagen presentada como prueba el vehículo que se menciona y además dijo reconocer, a través de otra imagen, el auto que habría sido utilizado en el traslado desde Coquimbo hasta Ovalle.
Cuando fue consultado, aseguró reconocer a uno de los acusados.
Otro de los testigos aseguró ser el dueño del vehículo que intentaron receptar desde el centro de Ovalle; es decir, del Subaru Legacy color blanco, el que asegura había estacionado a eso de las 16:00 horas. “A las 18:00 advertí que la puerta del copiloto estaba semiabierta. La chapa de contacto, para encender el auto, estaba reventada. Efectivamente tenía corta corriente”, admitió, y si bien pudo identificar mediante una foto el vehículo no recordaba su patente.
UN HECHO DECIDOR
Otro de los testigos señaló trabajar en construcción en lo que será el nuevo Hospital de Ovalle. Llegó a trabajar a eso de las 08:00 horas y dejó su vehículo, un Subaru Impreza blanco, estacionado al costado del recinto.
A eso de las 17:30 horas se dio cuenta de que le habían sustraído su vehículo, se comunicó con Carabineros y desde la institución le aseguraron telefónicamente que lo habrían dejado volcado a un costado de la Ruta D-43, metros más allá del casino limarino, en el sector de Recoleta. “Ya la persecución a estas personas, por parte de Carabineros, me confirmaron que habría comenzado”, sostuvo.
Cuando le mostraron su vehículo, indicó que se trataba precisamente de éste, ya que “había sufrido pérdida total”.
Estos hechos se vinculan a lo indicado por un guardia de seguridad que trabaja en una caseta cercana a la construcción del nuevo Hospital de Ovalle y que también declaró. “Vi que un auto color gris se estacionó, y un sujeto se bajó para romper el vidrio de este auto”, haciendo referencia al Subaru Impreza del trabajador de la construcción. Además, en la audiencia señaló a Dixon Sepúlveda como quien habría roto el vidrio, aunque desde la Defensa indicaron que este testigo en un reconocimiento anterior habría ubicado a otro de los acusados.
El trabajador, por su parte recalcó "que en las fotos se ven muy golpeados y que eso podría haber influido en confusiones”.
UNA POSICIÓN ESTRATÉGICA
Se presentaron dos mujeres como testigos, ambas trabajadoras del casino de Ovalle. La primera relató que cerca de las 17:10 horas se encontraba en el exterior del recinto, en compañía de dos colegas de trabajo.
“De pronto, vemos dos autos, uno blanco y otro gris. El blanco iba por delante. Se bajan unos menores. Baja una persona de cada vehículo y hacen el cambio”, señaló haciendo referencia a ambos Subaru Impreza ya consignados en el proceso.
Esta persona indicó que del primer automóvil (blanco) se bajó un joven con un arma en la mano, por el lado del copiloto. “Según lo que vi, tuvieron una conversación para cambiar de vehículo. Luego, salen los dos autos en dirección hacia la Ruta D-43”, agregó.
La mujer advirtió que cinco minutos después pasaron motoristas de Carabineros, un furgón y una camioneta blanca.
Además, entregó un dato que puede resultar sutil pero relevante para conocer la dinámica de los hechos: la testigo identificó a Dixon Saavedra como quien portaba un arma de fuego.
Además, la Fiscalía le mostró un video registrado por las cámaras del caso, por lo que la Defensa le consultó si existió un reconocimiento fotográfico tamaño carnet previo de los acusados a los que ella se enfrentó y asintió. Además, le preguntaron si había identificado a algún sujeto, y ella señaló que era “alto y que tendría entre 17 y 20 años”, a lo que la Defensa refutó, demostrando su propio abogado, Carlos Vega, que Dixon se trata de un sujeto de baja estatura. Y en efecto, no superaría los 1.60 de altura.
La otra de las testigos, que también trabaja en el casino limarino, coincidió que hubo un intercambio de personas entre los Subaru Impreza, aunque señaló que serían más individuos los que realizaron esa acción. “Se les veía asustados y desde un comienzo sospechamos que estaban metidos en algún robo”, agregó esta segunda mujer.
EL PRIMER CARABINERO
Un sargento segundo de Carabineros, que trabajaba como motorista en la Tercera Comisaría de Ovalle al 11 de noviembre de 2016, se presentó como testigo. Efectivamente reconoció que estaba realizando patrullajes en el sector de Media Hacienda con otro funcionario, cuando cerca de las 17:00 horas de ese día la Central de Comunicaciones le indicó por radio que individuos trataron de sustraer un vehículo en la zona céntrica de la ciudad y luego se enteró de que precisamente se habría obtenido otro móvil desde la zona de construcción del Hospital de Ovalle, y ahí se trasladaron ambos funcionarios.
“Cuando nos acercamos, un señor nos hizo un gesto y nos señaló que los jóvenes habrían partido en la ruta hasta La Serena, en dos automóviles. En un primer momento nos acercamos y vimos que los jóvenes empujaban el Impreza blanco hasta la orilla por los individuos por la calzada que da hacia Ovalle. Eran cuatro o cinco individuos que rápidamente se dieron a la fuga”, argumentó.
Luego prosiguieron con la persecución, y el carabinero aseguró que el Impreza gris que prosiguió su avance podría haber llegado hasta los 120 kilómetros por hora. “Nosotros, los motoristas, pudimos llegar a 80 kilómetros por hora. Luego llegamos a la altura del kilómetro 23 y señalamos a CENCO que los motoristas nos sacaron ventaja. Desde ahí, le avisaron a Cenco La Serena”.
Por otra parte, este sargento segundo ratificó que “no vi desenfundar a otro de mis compañero su arma. Además, puedo decir que el Subaru Impresa gris fue el que posteriormente impactó a Carabineros”, aseguró.
Desde la Defensa, en tanto, consultaron si cuando se inicia una persecución por parte de la institución se busca resguardar la seguridad de los civiles, de carabineros ni que haya daños por protocolo, por lo que pusieron en entre dicho su accionar. “No vi a nadie que me estuviera apuntando”, reconoció el carabinero.
LA DEFENSA DE DIXON ARGUMENTA
Carlos Silva, abogado Defensor de Dixon Saavedra, señaló que hubo contradicciones. “Según los testimonios, se ha reconocido a nuestro defendido actuando en dos partes, primero portando un arma y luego en la situación de haber participado quebrando un vidrio del vehículo que fue robado fuera del Hospital de Ovalle. En este sentido, es necesario recalcar cómo se han llevado a cabo estos reconocimientos, porque para las dos acciones hubieron reconocimientos fotográficos y podemos ver en el primer caso, que una señora estando sentada al lado de las otras dos testigos y vio cosas totalmente distintas, una de ellas no reconoce a mi representado, otra señala que participaron cuatro personas y la otra señala que vio sólo a dos”, indicó el abogado.
El jurista advirtió que pudo haber errores de protocolo. “Lo segundo es que al momento de reconocer a mi defendido, en el acto apropiatorio del auto del hospital, un testigo reconoció a una persona en el acta de Carabineros y en el juicio a otro. Al momento de que se mostraron las fotografías se mostraron sólo fotos de los imputados después de haber sido detenidos, con sus rostros desfigurados y altamente golpeados, además se le exhibió la foto de los menores de edad, sin la autorización del juez, lo que no corresponde y lo que hoy quedó establecido en el juicio, fueron sólo irregularidades en el procedimiento policial”, finalizó.
LA FISCALÍA
El fiscal jefe de Coquimbo, Claudio Correa, indicó que “los testigos han dado cuenta que aquí hay una continuidad, que es un hecho único que parte en Coquimbo, se traslada a Ovalle donde tras los hechos mencionados, se inicia una persecución por la Ruta D-43 y todo esto fue continuo según la declaración de testigos”.
Respecto del primer Carabinero, testigo sostuvo que “él dejó en claro que no desenfundó su arma. Dio razones claras de que iba acelerando su motocicleta así que le fue imposible utilizarla; por lo tanto, esa situación ha quedado clara. Mañana van a declarar varios funcionarios policiales”, agregó el fiscal.
Sobre las responsabilidades individuales de cada joven, Correa indicó que “todos reconocieron su ánimo de comisión del delito y en ese sentido, la autoría está acreditada, ya que todos admitieron en plural de que estaban en conocimiento y acuerdo en perpetrar estos ilícitos y por lo tanto entendemos que todos deben responder por aquel dolo común”, concluyó.