Pese a proliferación de "delitos importados", extranjeros registran mínima incidencia en los ilícitos
La escena era la de todos los días. Gente entrando y saliendo del Banco Santander, realizando transacciones.
No había nada que pudiese interrumpir la tranquilidad. Sin embargo, pasó lo inesperado. Un trabajador que acudió a retirar más de 11 millones de pesos en efectivo fue detenido por dos mujeres que simulaban ser ejecutivas de la entidad bancaria. De hecho, hasta tenían credenciales.
Lo hicieron pasar a una oficina donde lo esperaban otros sujetos que le dijeron que debían controlarlo pues el dinero era falsificado.
Una vez que lo tuvieron en su poder, las dos mujeres, calmas, mimetizadas con el resto del personal salieron de las dependencias del edificio y la víctima fue retenida por otros individuos. Se habían llevado el dinero utilizando un modus operandi hasta ese minuto inédito en la región.
IMPORTACIÓN “NO TRADICIONAL”. Días después uno de los integrantes de la banda fue detenido y en la PDI pudieron sacar conclusiones. Se trataba de un grupo integrado por ciudadanos colombianos con antecedentes por delitos similares en su país e “importaron” la nueva técnica a Chile.
26 fueron los inmigrantes expulsados del país el año pasado por tráfico de drogas.
Según indicó el jefe de la Brigada Investigadora de Robos de La Serena, el subprefecto Guillermo Namor, todavía no dan con un nombre para identificar este modus operandi, pero saben que proviene del país cafetero. “Lo novedoso es que en esta técnica los antisociales operan desde adentro de la entidad bancaria, algo que no es común en Chile”, manifestó Namor.
MÁS DELITOS FORÁNEOS. Pero aquel ilícito no es el único que ha llegado al país. A lo largo del tiempo y sobre todo durante los últimos 20 años se han importado modus operandi provenientes de distintas latitudes, según explica el comisario de la PDI Raúl Muñoz, algunas veces traídos por los propios extranjeros o también en gran parte de los casos por los mismo chilenos que van a buscar nuevas técnicas para delinquir. “El fenómeno está ligado a los lanzas internacionales que en su minuto comenzaron a recorrer el mundo y fueron conociendo otras formas de cometer sus fechorías”, indicó.
“El fenómeno está ligado a los lanzas internacionales que en su minuto comenzaron a recorrer el mundo y fueron conociendo otras formas de cometer sus fechorías”, Raúl Muñoz, comisario PDI.
EL “GOTA A GOTA”. Hace sólo una semana diario El Día se internó en el mundo de los préstamos informales y pudo corroborar que también se trataba de bandas extranjeras, lo cual fue reconocido por el departamento de extranjería de la PDI, precisando que hasta el momento sólo han detectado a ciudadanos colombianos utilizando el denominado método del “gota a gota” para prestar dinero y luego cobrar intereses que están por sobre los límites legales.
Según se indicó, esta modalidad está basada en el préstamo de cantidades que no superan los 500 mil pesos y que se devuelve en pequeñas cantidades.
Las víctimas generalmente son comerciantes y caen en “la trampa”, luego de ser visitados por sujetos que merodean sus negocios dejando sus tarjetas de presentación y ofreciendo el efectivo inmediatamente sin ningún tipo de exigencia. Sin embargo, muchos después no pueden pagar por lo que la deuda se incrementa rápidamente generando una ganancia desproporcionada para los prestamistas.
LOS “MOTOCHORROS”. Individuos en motocicleta generalmente pequeñas, de fácil desplazamiento, un amplio casco que no deja nada de sus rostros y chaquetas deportivas son la vestimenta habitual de los denominados “motochorros”.
Las bandas de este estilo tienen su origen en Argentina y utilizan los vehículos de dos ruedas porque la huida se simplifica.
Según explica el subprefecto Guillermo Namor, es una de las técnicas de robo que más se ha masificado a nivel latinoamericano y también en Chile.
Habitualmente actúan tres personas usando dos motocicletas previamente robadas desde estacionamientos de centros comerciales y que luego de los ilícitos son abandonadas.
Y la región no está ajena. En mayo del 2016 se registró uno de los primeros casos en los que un grupo de individuos, dos mayores de edad y un menor utilizando motocicletas para desplazarse, interceptaron a una mujer en el sector de La Cantera en Coquimbo, robándole sus pertenencias para luego darse a la fuga.
En esa oportunidad, redujeron a la víctima con un arma de fuego, por lo que, según explica el subprefecto Guillermo Namor, como en la mayoría de los casos en las que actúan los “motochorros”, el delito que se configura es el de robo con intimidación. “Ya hemos individualizado y detenido a bandas cuyos integrantes son principalmente de La Serena y Coquimbo”, consignó.
CLONACIÓN DE TARJETAS. Según comentan en la policía, “hoy en día ya constituye un delito internalizado”, ya que las técnicas han sido aprendidas por antisociales chilenos. Se trata del ilícito de clonación de tarjetas de crédito y débito que también proviene del extranjero, particularmente de Brasil y Colombia.
Pero entró hace muchos años, y de acuerdo a lo expresado por el jefe de la Brigada de Delitos Económicos de la PDI, Cristián Alarcón, ha ido mutando conforme las medidas de seguridad de los bancos también aumentan. “Los sujetos se han perfeccionado. Los skimmer son muchos más pequeños y las microcámaras que utilizan también. En la actualidad no te podría decir si las bandas que operan son fundamentalmente extranjeras o chilenas”, sostuvo.
LOS “TURBAZOS”. En enero de este año tuvo lugar una situación nunca antes vista en la región. En las dependencias del supermercado Líder, un grupo de 12 personas ingresó intempestivamente robando mercadería y especies para luego darse a la fuga.
Una nueva forma de “robo masivo” llegó al país con el nombre de “turbazos”, los cuales se han vuelto habituales en algunos barrios de Argentina y México y que en Chile han tenido como epicentro a la Región de Valparaíso y a la Metropolitana. De hecho, los sujetos que atacaron en el supermercado de la capital regional provenían de la zona central del país según informó Guillermo Namor de la PDI, quien además detalló que si bien en un principio la figura penal en estos casos era sólo de hurto, ya se han sentado precedentes donde pudieron acreditar el robo con violencia o robo con intimidación. “Eso es bastante importante, porque evidentemente que con una pena mayor el delito podría desincentivarse”, precisó el policía.
COMBATIENDO EL ESTIGMA. Pero el que un delito sea “importado” no quiere decir que sea cometido por un inmigrante. Ello lo dejan claro desde la policía y también desde la comunidad extranjera residente. “Nosotros venimos a trabajar”, indica Antonio Mina, quien llegó en junio del 2016 en busca de mejores oportunidades y hasta ahora las ha encontrado.
Trabaja en una peluquería ubicada en la Avenida Francisco de Aguirre y enfatiza en que no porque exista un mínimo porcentaje de extranjeros involucrados en ilícitos todos deben caer en el mismo saco. “Me parece que es bastante injusto. A las personas que están cometiendo delitos deberían sacarlos, pero a los que estamos trabajando honradamente, no nos tendrían que apuntar con el dedo”, indicó el colombiano residente.
Las cifras lo avalan. De acuerdo a los datos entregados por el departamento de extranjería de la PDI, a nivel regional, sólo el 0,64 de los inmigrantes que residen en el país ha estado involucrado en algún acto delictual.
Cristian Muller, jefe de extranjería, remarca que no se debe estigmatizar debido a la poca incidencia de los inmigrantes en los delitos, y en lo que respecta a los “importados” ya descritos tampoco tienen una alta participación en general. “Su incidencia en este sentido es muy mínima”, expresa.
De hecho, las cifras de la defensoría penal pública también son decidoras. La entidad durante el 2016 defendió a un total de 13.345 imputados de los cuales sólo 123 correspondía a inmigrantes, “la mayoría de ellos por infracción a la ley de drogas”, indica la defensora jefe regional, Inés Rojas.
LA LEY DE DROGAS INFRACCIÓN MÁS RECURRENTE. No es en los denominados “delitos importados”, en donde los extranjeros tienen mayor incidencia. De acuerdo a las cifras a las estadísticas del departamento de Extranjería de la PDI son las infracciones a la Ley de Drogas donde participan mayoritariamente.
Según informó el subprefecto Cristián Muller, en el 2016 fueron 29 los inmigrantes detenidos por tráfico de drogas, 26 de ellos expulsados del país, “la gran mayoría viene como burreros”, indica.
Desde la Defensoría, Inés Rojas, ratifica lo expresado por el policía en el sentido de que la mayoría de sus defendidos son detenidos por tráfico ilícito de estupefacientes relacionado con el transporte de ovoides dentro de sus cuerpos. “Existen detenidos por otro tipo de delitos, pero son bastante pocos. Casi no tenemos otros registros”, manifestó.
EL PROCEDIMIENTO, ARRIESGAN EXPULSIÓN. Pero, ¿cómo opera el sistema cuando un extranjero detenido? Según explican desde la Defensoría, una vez que los individuos son capturados, son puestos a disposición de los tribunales por parte de extranjería quienes paralelamente dan aviso al Ministerio del Interior o a la Intendencia.
Una vez que existe una eventual condena está la posibilidad que se supla con la expulsión inmediata del país, algo que queda al arbitrio del juez.
Si la conmutación de la pena es aceptada, los extranjeros son trasladados por la policía a su país de origen con una prohibición de 10 años de retornar a Chile. De ser sorprendidos en territorio nacional antes de ese tiempo, al momento de ser detenidos deberán cumplir la pena que había sido conmutada en territorio nacional para posteriormente volver a ser expulsados.
FALSA SENSACIÓN. Pero la duda que persiste es por qué se ha instalado el que los extranjeros se ven involucrados en delitos, si realmente, en su gran mayoría, no lo están. En ese sentido el sociólogo de la Universidad Católica del Norte, Manuel Escobar, expresa que tiene que ver con los grados estigmatización producto del imaginario colectivo de las personas de que en muchos países latinoamericanos impera la violencia.
¿Cuál es la salida entonces para romper con esta estigmatización? Escobar asegura que el rol de los medios de comunicación es fundamental, sin embargo, precisa que es algo natural en el marco de un fenómeno que está ocurriendo en este preciso momento. “La estigmatización terminará, pero tiene que haber un proceso. Hoy día la gente todavía ve a los inmigrantes latinoamericanos como una amenaza, pero cuando la sociedad se acostumbre a ellos, como pasó con las colonias alemana, española o italiana, esto debería terminar”, concluye el profesional, quien enfatiza en un punto esencial: En Chile, quienes más cometen delitos, son los propios chilenos.
GRUPO VULNERABLE
Según explica la jefa regional de la Defensoría Penal Pública, Inés Rojas, en la entidad hay ciertos grupos que son catalogados como “vulnerables”, como los adolescentes, los pueblos originarios y personas de estrato social más bajo que en muchos casos son vulnerados en sus derechos. En esta misma categoría entran los extranjeros, sobre todo con los que son utilizados para importar droga y que hablan el idioma quechua y muchas veces no entienden cabalmente los delitos que se les están imputando ni tampoco comprenden sus derechos, es por eso que han tenido que valerse de traductores para poder hacer más eficiente la defensa de estos imputados. “Se nos ha presentado el inconveniente de que personas no entienden nuestro idioma, por eso hemos tenido que adquirir nuevas herramientas”, indicó Rojas.
CLAVES:
Un mito
A diferencia de lo que muchos creen, la cifra de extranjeros inmigrantes que han estado involucrados en algún delito es marginal.
Colombia y Argentina
La mayoría de los “delitos importados” provienen desde el país trasandino y de Colombia.
Delitos de droga
El delito de tráfico de drogas es en el que mayoritariamente tienen incidencia los ciudadanos extranjeros.