Los temas más importantes abordados por el Papa en la misa rendida en La Araucanía

El papa Francisco realizó la esperada misa en el aeródromo Maquehue, región de La Araucanía, denominada por el progreso de los pueblos. El Sumo Pontífice entregó un mensaje claro contra las violaciones a los Derechos Humanos, el respeto por los pueblos originarios y el fin de la violencia.
miércoles 17 de enero de 2018

El papa Francisco recordó que en el aeródromo de Maquehue, en Temuco , donde hoy celebró misa, "tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos", en referencia a que en este lugar hubo un centro de detención y tortura durante los años del régimen militar.

Francisco lo recordó durante la homilía que pronunció en este aeródromo en el marco de su visita a la región de la Araucanía, tierra de origen de los mapuches.

Utilizando un verso de la canción de Violeta Parra, "Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar", el papa quiso destacar que esta tierra, la más pobre de Chile, está también llena "de pena y dolor".

Algunas organizaciones de Derechos Humanos habían pedido a la organización que la misa del papa no se celebrara en este lugar por el recuerdo negativo que tenía.

Francisco saludará mañana antes de la misa en Iquique a dos personas que sufrieron en la dictadura y que le entregarán una carta.

En el resto de la homilía dedicada a los problemas indígenas de la Araucanía, entre ellos los mapuches y sus reivindicaciones, Jorge Bergoglio condenó la violencia en la región, en una clara referencia a lo ocurrido en el pasado y a los últimos episodios en esta región, aunque sin citarlos.

Dijo que existen dos formas de violencia que amenazan los procesos de unidad y reconciliación.

La primera, citó, "es elaborar acuerdos que nunca llegan a concretarse y que es violencia, porque frustra la esperanza", y el segundo es el uso de la violencia.

"La defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse con base en la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división", argumentó.

Y agregó que "la violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa".

RESPETO POR LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

El papa Francisco instó además, la defensa de todas las culturas indígenas, pero también el fin de la violencia, durante su homilía en el aeródromo de Maquehue.

"La defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro", fue el mensaje que lanzó en un momento de nuevos brotes violentos por las reivindicaciones de los mapuches.

La ceremonia había comenzado con una rogativa de una representación de los mapuches y Francisco también su homilía la inició hablando en mapudungun, la lengua de este pueblo originario: "Mari, Mari" (Buenos días) y continuó "Küme tünngün ta niemün" (La paz esté con ustedes).

Ante decenas de miles de personas, agradeció poder haber visitado la Araucanía, alabó su belleza y saludó "de manera especial a los miembros del pueblo mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes como los rapanui (de la Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros".


MENSAJE DE PAZ Y UNIDAD

El resto de la homilía, Francisco la dedicó al tema elegido para esta misa, el de la unidad de los pueblos, en un momento de constante tensión en la Araucanía.

Aseguró que "la unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora" y que "la riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás".

Y destacó la necesidad de que cada pueblo aporte sus riquezas y deje de lado "la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores".

Para remarcar su concepto puso el ejemplo de un bello "chamal" (.....). que requiere de tejedores que sepan el arte de armonizar los diferentes materiales y colores. Se podrá imitar industrialmente, pero todos reconoceremos que es una prenda sintéticamente compactada"

Y pidió entonces "auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias en los talleres de los poblados, de los caminos, de las plazas y paisajes".

Francisco pasó entonces a condenar la violencia, en una clara referencia a lo ocurrido en pasado y a los últimos episodios en esta región, aunque sin citarlos.

Dijo que existen dos formas de violencia que amenazan los procesos de unidad y reconciliación.

La primera, citó, "es elaborar acuerdos que nunca llegan a concretarse y que es violencia, porque frustra la esperanza", y el segundo es el uso de la violencia .

"La defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división", argumentó.

Y agregó que "la violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa".

Exhortó así a buscar "el camino de la no violencia activa, como un estilo de política para la paz".

Concluyó esta ceremonia plagada de elementos indígenas, pidiendo "a los hijos de esta tierra que sean artesanos de unidad".