Daños en el borde costero
El duro golpe del temporal al corazón turístico de La Serena y Coquimbo
Pavimento destruido, algunos locales comerciales dañados, calles cerradas y kilómetros de playa cubiertos de sedimentos y desechos arrastrados por el río.
Ese es el escenario que dejó el sistema frontal a lo largo de la Avenida del Mar y la avenida Costanera, uno de los sectores turísticos más emblemáticos de la región, donde el agua no solo inundó calles y locales, sino que también dejó al descubierto la fragilidad de una infraestructura que hoy exige respuestas urgentes.
Un recorrido por la zona permite constatar el nivel de destrucción: tramos de calzada, ciclovía y vereda desaparecidos, pequeños socavones que impiden el tránsito de vehículos y peatones, y una franja costera transformada en un vertedero improvisado por la fuerza del río.
Colapso de Avenida del Mar
Desde el Departamento de Ingeniería del Tránsito de la municipalidad de La Serena explicaron que un tramo de la Avenida del Mar, entre las calles Los Lúcumos y Los Membrillos, fue cerrado debido al colapso de la estructura vial. "Este sector está cerrado porque, ustedes saben, el terreno colapsó y, obviamente, no tiene base la calle: ni la calzada, ni la ciclovía, ni siquiera la vereda", señaló un representante municipal, quien hizo un llamado a los transeúntes y ciclistas a evitar circular por la zona mientras se evalúan medidas de cierre más rígidas.
El corte, se mantendrá de manera indefinida hasta que SERVIU y el Ministerio de Obras Públicas determinen la solución definitiva para el sector.
Sin embargo, la autoridad municipal también evalúa extender el cierre a calle Pacífico, considerando que comparte la misma base dañada que afecta los estacionamientos de los edificios colindantes. Pese a las advertencias, la autoridad reconoció que buena parte de la comunidad y los turistas continúan cruzando las barreras instaladas, por lo que reiteró el llamado a respetar las restricciones de acceso al lugar.
Barrio del Mar: la prevención mitigó el golpe
No obstante, la anticipación permitió reducir el impacto sobre algunos locales comerciales.
Así lo explicó María Antonieta Zúñiga, gerenta del Barrio del Mar, quien detalló que desde la semana previa a la llegada del sistema frontal los empresarios gestionaron los permisos necesarios para instalar pretiles de arena que protegieron gran parte de la infraestructura frente a las marejadas.
Según Zúñiga, si bien algunos sectores registraron daños por el viento y las lluvias, el principal problema no fue el propio temporal, sino el corte del suministro de agua potable, que obligó a numerosos locales a cerrar por completo. Solo pudieron mantenerse operativos aquellos que contaban con sistemas de respaldo autorizados o que ofrecían productos ya elaborados.
"El lucro cesante, la pérdida de mercaderías y los costos asociados a la protección de los locales han significado un fuerte impacto económico, especialmente durante un fin de semana largo", remarcó la dirigenta, quien valoró el restablecimiento del agua, aunque pidió que el servicio se mantenga estable, dada su relevancia para la actividad turística y el empleo del sector.
Para Luis Tamblay, dueño de la escuela de surf y cafetería Riders, describió el episodio como un evento de una magnitud desconocida para la región. "Fue una catástrofe con un nivel de envergadura mayor en cuanto a todo lo que es la Región de Coquimbo", afirmó. Tamblay relató que, anticipando condiciones adversas por el viento y la marejada norte, retiraron todo el mobiliario del local, desconectaron los equipos eléctricos y sellaron posibles filtraciones, medidas que les permitieron evitar daños mayores.
Sin embargo, el desafío no ha terminado: además de la falta de agua para reabrir con normalidad, Tamblay advirtió que la actividad de la escuela de surf podría verse paralizada por un buen tiempo debido a la acumulación de basura en el mar.
Pueblito de Peñuelas
Un balance más auspicioso entregó Claudia Castillo, administradora del Pueblito de Peñuelas, quien aseguró que, contrario a lo que mostraban algunas imágenes viralizadas, el paseo gastronómico nunca quedó completamente bajo el agua. Según explicó, la experiencia acumulada en emergencias anteriores permitió a la administración proteger con sacos de arena todos los locales y solicitar a los locatarios que retiraran sus pertenencias como medida preventiva.
"Tuvimos un solo local anegado de los 160, el resto está en perfectas condiciones", detalló Castillo, quien precisó que la mayor acumulación de agua se registró en los estacionamientos y en los accesos por donde ingresan las aguas del canal de regadío paralelo a la carretera. Con equipos de bombeo y generadores trabajando las 24 horas, la administración logró mantener bajo control la situación y proyectaba reabrir el fin de semana, sujeto a la normalización del suministro de agua potable y a la revisión de las instalaciones eléctricas del recinto.
Ohana Beach: millonarias pérdidas
Sin embargo hubo locales, como Ohana Beach, ubicado en Avenida del Mar, que resultaron completamente dañados tras el escurrimiento de agua provenientes de las parcelas aledañas. Su propietaria, Mariana Calderón, relató con crudeza el momento que vive junto a su familia.
El local, que llevaba dos años funcionando y que fue levantado principalmente por su esfuerzo y el de sus hijas, y que se transformó en un proyecto familiar que también daba empleo a compañeros de universidad de las jóvenes, perdió maquinaria valorada en más de 10 millones de pesos, entre máquinas paleteras, barquilleras y equipos refrigerados adquiridos recientemente para potenciar el negocio.
Pese a la magnitud de la pérdida, Calderón prefirió poner el episodio en perspectiva frente al dolor de quienes perdieron sus viviendas. "Yo sé que hay gente que está mucho peor que yo, que ha perdido casa, que han perdido la vida. No es lo mismo perder un local a que tú veas tu casa llena de barro, que no tengas una cama calientita donde acostar un hijo", reflexionó.
Calderón afirma que la Capitanía de Puerto ya le comunicó que su local deberá ser reubicado, proceso que la propietaria espera resolver a la brevedad para poder retomar su actividad, ojalá en agosto.
En todo caso, si bien algunos locales resultaron dañados por el sistema frontal, la mayoría de los comerciantes de la Avenida del Mar y avenida Costanera continúan funcionando. En tanto, quienes se vieron afectados esperan reabrir sus puertas durante el fin de semana, una vez que se normalice por completo el suministro de agua.
Lo que sí esperan es que se avance en la recuperación de la playa, ya que constituye la principal imagen del sector y el mayor atractivo para los turistas que visitan la zona.