Golpe al sector pisquero
Temporal deja severos daños en la industria del pisco y mantiene plantas paralizadas
El sistema frontal que azotó a las regiones de Atacama y Coquimbo durante los últimos días dejó una profunda huella en uno de los sectores productivos más emblemáticos de ambas zonas: la industria pisquera.
Productores de los valles de Elqui y Limarí, junto con sus pares del valle de Alto del Carmen, en la Región de Atacama, reportan pérdidas en parrones, daños en infraestructura agrícola e interrupción de sus faenas, en un escenario que aún no logra ser dimensionado con exactitud debido al aislamiento de numerosas localidades.
La preocupación del gremio se concentra especialmente en los sectores rurales y precordilleranos, donde se registraron caminos cortados, localidades incomunicadas, crecidas de ríos y bajadas de quebradas que obligaron a evacuar a parte de la población y a mantener paralizadas las labores productivas. Como medida preventiva, gran parte de las plantas de la industria suspendieron temporalmente sus operaciones, activando sus planes de contingencia para resguardar a sus trabajadores, instalaciones y a las comunidades vecinas.
Sin pérdidas humanas que lamentar
El presidente de Pisco Chile AG, Francisco Munizaga, valoró que, pese a la magnitud del temporal, el gremio no tenga que lamentar víctimas fatales entre sus asociados. Sin embargo, advirtió sobre el severo deterioro de la conectividad vial, que ha paralizado tanto el abastecimiento de insumos como la distribución del producto terminado. "Hay varias plantas sin poder recuperar su funcionamiento normal y la red vial está muy deteriorada, lo que impide transportar los insumos como botellas, cartones, tapones, etcétera, y tampoco transporta el producto terminado a los clientes", explicó Munizaga.
Según el catastro preliminar del gremio, la mayoría de los cooperados presenta distintos niveles de afectación, principalmente asociados a pérdidas en parrones, daños en infraestructura agrícola, interrupción de faenas y dificultades de acceso a sus predios. No obstante, mientras persista el aislamiento de numerosas localidades, no será posible entregar cifras oficiales consolidadas.
Plantas detenidas
La Cooperativa CAPEL, una de las principales productoras de la región, mantiene paralizada la totalidad de su producción en Atacama y Coquimbo.
El gerente general de CAPEL, Claudio Escobar, detalló que la cooperativa activó su comité de emergencia apenas los organismos meteorológicos advirtieron la llegada del sistema frontal. "Al iniciar el frente de mal tiempo suspendimos preventivamente las operaciones para resguardar a nuestros colaboradores y nuestras instalaciones. Sin embargo, con el transcurso de los días las condiciones empeoraron y la paralización pasó a ser una medida obligada", señaló el ejecutivo, quien precisó que las plantas detenidas hasta ahora son las de Vicuña, La Chimba (Ovalle), Punitaqui y Salamanca.
La situación más crítica, sin embargo, se registra en Vicuña, donde se emplaza la principal planta de embotellado de la cooperativa y desde donde se despachan los productos hacia los centros de distribución del país. Y es que el corte de la ruta 41, sumado a inundaciones y a la interrupción de las comunicaciones, ha impedido retomar las operaciones mientras no se restablezcan el acceso y las condiciones de seguridad necesarias.
Pese a ello, en las plantas de La Chimba, Punitaqui y Salamanca la situación no es menos compleja. Aunque en algunos casos existe acceso parcial, la cooperativa explicó que antes de reiniciar las faenas debe verificar las condiciones de seguridad, el estado de los sistemas eléctricos, el abastecimiento de agua y el cumplimiento de todos los protocolos exigidos para una operación industrial segura.
"Esta interrupción tiene un impacto económico importante para la cooperativa, pero nuestra prioridad seguirá siendo la seguridad de nuestros colaboradores y el cumplimiento de todas las condiciones técnicas y normativas para una operación responsable", afirmó Escobar, quien adelantó que la reactivación de las plantas será gradual, una vez que se normalice la conectividad.
A través de su Departamento Técnico de Cooperados, CAPEL desarrolla en paralelo un catastro en los distintos valles pisqueros, que hasta el momento registra cerca de 200 cooperados afectados, principalmente por inundación y pérdida de parrones, daños en casetas y sistemas de riego, anegamiento de hectáreas productivas y aislamiento de predios producto del aumento del caudal de los ríos y del corte de caminos.
La cooperativa insistió en que esta cifra es preliminar, ya que persisten sectores rurales sin conectividad, sin suministro eléctrico y con rutas inhabilitadas, lo que ha dificultado contactar a la totalidad de sus asociados.
Bienestar de las familias
Desde la Cooperativa Control Pisquero, su presidente, Mauricio Stay Urqueta, entregó un diagnóstico igualmente preocupante.
Según indicó, cerca del 50% de las casi 400 familias cooperadas de los valles de Huasco, Elqui, Limarí y Choapa presenta algún nivel de afectación productiva, con caída de árboles, inundación de parras, daños en la estructura de parrones y afectación de los sistemas de riego y canales de conducción de agua.
Con todo, Stay Urqueta remarcó que la prioridad de la cooperativa hoy no pasa por lo productivo, sino por el bienestar de las familias. "Tenemos a los cooperados ya comunicados y durante estos días estaremos llegando a nuestros cooperados con cajas de alimentos y agua potable, mientras nuestros equipos realizan un catastro en terreno para conocer la magnitud real de los daños", sostuvo el dirigente. "Quiero decirles a todos nuestros cooperados que no están solos. Como cooperativa vamos a estar a su lado y, entre todos, nos vamos a levantar", afirmó.